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Navarro renuncia a hacer oposición en el proceso soberanista de los nacionalistas

Los socialistas se abstendrán en todas las votaciones sobre el derecho a decidir

Navarro, camino de la tribuna de oradores. Ampliar foto
Navarro, camino de la tribuna de oradores. EFE

Los socialistas catalanes no se dieron ayer por aludidos por el guante que les lanzó Artur Mas. El PSC votará no en la investidura del presidente de la Generalitat, como ya habían anunciado, y no se sumarán al pacto político de CiU y ERC ni mostraron disposición para dar apoyo parlamentario al líder nacionalista en esta legislatura.

El primer secretario del PSC, Pere Navarro, fue muy expresivo ayer cuando espetó a Artur Mas que los compromisos de los nacionalistas con los republicanos "no merecen credibilidad" a los socialistas. El PSC se abstuvo en 2010 en la segunda votación y ello facilitó la investidura de Mas a partir de un acuerdo de mínimos con los socialistas que CiU incumplió de cabo a rabo. Navarro esgrimió ayer ese documento en la tribuna del Parlamento catalán y recordó su contenido. En el turno de réplica, Mas le reprochó que pusiera "excusas" para no darle apoyo y dijo que había escogido ejemplos pocos creíbles. El presidente de la Generalitat en funciones también aludió al manido argumento de la herencia del tripartito a causa del elevado déficit.

Navarro admitió que el PSC ha venido reclamando en los últimos meses algunas de las reformas y medidas económicas que han pactado CiU y ERC, como el impuesto a los depósitos bancarios o la recuperación del impuesto de sucesiones. "Los socialistas no nos fiamos", apostilló Navarro a causa de ese precedente de incumplimiento.

Con todo, Navarro anunció que el PSC no dificultará la hoja de ruta soberanista que han pactado Artur Mas y Oriol Junqueras. "Como usted ya tiene el pacto hecho, el proceso decidido y el camino escrito, nuestro partido no pondrá ni un palo en las ruedas", dijo el líder del PSC. En este sentido, anunció que los socialistas "se abstendrán en todas y cada una de las votaciones" que afecten a ese tema durante el tiempo que dure la legislatura.

Mas calificó de "tibia y cómoda" la postura del PSC y preguntó a Navarro porqué anuncia ya que se abstendrán si desconoce las propuestas concretas que se someterán a votación en la cámara catalana durante los próximos meses.

Los socialistas apoyarán la consulta soberanista si el referéndum es legal, acordado con el Gobierno y vinculante, dijo Navarro, y el PSC defenderá el no a la independencia y seguirá apostando por la vía federalista. Mas insistió en que la consulta será legal, porque así se ha pactado con ERC, pero dejó abiertos muchos interrogantes sobre la posibilidad de pactarla. "¿Con el Gobierno?", se preguntó. "No lo sé, ojalá", se respondió el líder de CiU. Por ello afeó a Navarro que anunciara la abstención y dejara en manos de Mariano Rajoy la viabilidad de la consulta.

"Nuestra posición no es una posición tibia y cómoda, pero ustedes se lo han cocinado", insistió Navarro en alusión al pacto de Mas con Junqueras. Por ello les reclamó que digan cómo recorrerán el camino escogido y les pidió que sean rigurosos "y lo expliquen bien para no perjudicar a la economía". El líder de CiU ironizó sobre la apuesta federalista del PSC y se preguntó: "Ya veremos cuántos aliados encuentran en España y en el PSOE". Navarro insistió en que la solución federal es "la mejor" y se mostró convencido de que el tiempo "nos dará la razón". En este sentido, recordó que el PSOE está por cambiar la Constitución para avanzar hacia un Estado federal y dijo que la apuesta por el derecho a decidir de Mas es la única "bombona de oxígeno" que le queda.

El líder socialista recriminó a Mas que no hubiera negociado con Mariano Rajoy el pacto fiscal y de haber buscado en ello la "excusa para convocar elecciones". Para Navarro, la cita con las urnas del 25 de noviembre fue una "irresponsabilidad" de Mas que ha llevado a Cataluña a "tener un presidente que es el cazador cazado". El líder nacionalista negó esta interpretación e insistió en que si Mariano Rajoy se hubiera mostrado dispuesto a negociar el pacto fiscal no habría convocado las elecciones.

Mas insistió en que el pacto fiscal era una apuesta del programa electoral de CiU en las elecciones de 2010 y que al ser rechazado por Rajoy no podía seguir gobernando sin volver a llamar a los catalanes a votar. Después vino el tsunami independentista que supuso la manifestación de la Diada, recordó Mas. "No me atreví a gobernar dos años más cambiando el programa electoral sin el aval de los ciudadanos", dijo, pues la reclamación del derecho a decidir y la hoja de ruta soberanista no figuraba en los planteamientos de los nacionalistas de hace dos años.

En otro momento, Navarro enumeró las cinco prioridades del PSC para esta legislatura: una nueva fiscalidad, una cumbre parlamentaria para abordar los efectos de la crisis, iniciar el camino de la reforma constitucional, garantizar la sanidad y la educación y una nueva ley electoral. Mas las acogió de manera desigual, pero se mostró dispuesto a negociar algunas de ellas. En su opinión, los recortes efectuados en estos dos años no han afectado a la calidad de la sanidad ni de la enseñanza.