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El hospital de Terrassa, el quinto en sumarse a los encierros en Cataluña

Boi Ruiz denuncia que se utilicen los hospitales “para hacer política”

La patronal aumentará en 88 horas anuales la jornada laboral a partir de 2013 según denuncia UGT

Vestíbulo del hospital Clínic de Barcelona durante el encierro indefinido que mantiene.
Vestíbulo del hospital Clínic de Barcelona durante el encierro indefinido que mantiene.

El Moisès Broggi de Sant Joan Despí cumplió ayer sus primeras 24 horas de encierro y los trabajadores del hospital de Terrassa anunciaron que harán lo mismo el lunes, convirtiéndose así en el quinto centro que se suma a las acampadas como protesta de la sanidad catalana. El primero en hacerlo, hace dos semanas, fue el hospital de Sant Pau de Barcelona. Las protestas, motivadas por los recortes, las privatizaciones de los centros o el inminente aumento de 88 horas de la jornada laboral en los hospitales concertados que ayer denunció UGT, fueron criticadas por el consejero de Salud en funciones, Boi Ruiz, quien pidió que no se usen los hospitales “para hacer política”.

Alrededor de medio centenar de trabajadores del Moisès Broggi de Sant Joan Despí cumplieron ayer sus primeras 24 horas de encierro. En el Clínic, donde la lista de agravios incluye una inminente privatización de la gestión, “apenas pasan la noche 15 personas”, coinciden en señalar varios miembros de la plataforma vecinal convocante y del comité de empresa, que no secunda la protesta porque se ha hecho de forma “unilateral”, asegura su secretario, Jerónimo Acedo. “Como mañana no seamos 2.000 nos echan”, asegura una auxiliar de enfermería de camino a casa tras haber pasado 27 horas en el centro. Los Mossos d’Esquadra negaron ayer que haya intención de desalojarles, informa Rebeca Carranco.

Apenas seis tiendas de campaña poblaban en la tarde de ayer el estrecho vestíbulo de entrada al centro. Entre un bosque de pancartas y fotografías de políticos, y con varias pizarras en las que se podía leer el orden del día, los encerrados celebraron dos asambleas, organizaron un concierto musical de la mano del catalán Cesk Freixas y proyectaron Sicko, la película documental del estadounidense Michael Moore donde se pone de relieve el funcionamiento del sistema sanitario de su país.

Todos los centros que protagonizan los encierros pertenecen a la red XHUP —conciertan su actividad con el CatSalut— , por lo que se verán afectados por “el aumento de jornada excesivo y sin remuneración”, que prevé aplicar la patronal, según denunció un portavoz de UGT. Tras suspenderse este jueves la mesa negociadora entre patronal, trabajadores y el mediador asignado por la Consejería de Empresa y Ocupación, UGT denunció ayer que el Ejecutivo haya “dificultado” el proceso al posponerlo por intereses electorales.

Anteriormente los sindicatos habían rechazado una propuesta de la patronal de aumentar la jornada anual de las 1.620 horas actuales a 1.647. Y ahora se les ha puesto sobre la mesa otra: 1.708 horas, asegura el portavoz de UGT.

Tras presentar el balance de la Central de Resultados de Atención Primaria, el consejero de Salud reclamó respeto para los pacientes de los centros en los que se ha acampado: “Protestas las que haga falta, pero hagámoslas donde toca y seamos sensibles a la hora de no introducir miedos a la gente débil; hagámoslas con toda la libertad del mundo, pero donde toca”, explicó Ruiz.

En el Sant Pau, ayer recibieron un espaldarazo de alguien inesperado: la empresa del hospital les obsequió con varios recipientes repletos de chocolate y churros que los trabajadores decidieron donar a un comedor social. A pesar de ser el último en sumarse a la ola de encierros, el Moisès Broggi cuenta con una apretada y muy bien coordinada agenda de actividades. Entre otros eventos, el martes recibirá la visita de los dos periodistas responsables de la revista Café amb Llet, recientemente condenada a pagar 10.000 euros a Josep María Vía, exasesor de Artur Mas. La acampada en el Parc Taulí de Sabadell cumple hoy su sexto día de encierro a la espera de que el lunes hagan lo propio los empleados del Consorcio Sanitario de Terrassa.

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