La sacudida del Madrid Arena alcanza a eventos en más recintos municipales

El Primavera Club ve reducido el aforo a tres días de su celebración en Matadero

Manel actúa en la sala Nasti de Madrid en la III edición del Primavera Club.
Manel actúa en la sala Nasti de Madrid en la III edición del Primavera Club. CLAUDIO ÁLVAREZ

La tragedia del Madrid Arena llevó a cancelar dos fiestas similares previstas en el pabellón. Además, las revisiones de seguridad posteriores obligaron a cerrar otros recintos municipales, y se llevaron por delante conciertos de Fito & Fitipaldis y hasta un evento de Disney. Esa lluvia fina ha ido filtrándose al resto de la escena musical madrileña, con un refuerzo en las medidas de control que ayer hizo peligrar el festival Primavera Club, al que las “complicaciones burocráticas” — el Ayuntamiento le ha obligado a reducir de 800 a 100 el aforo en varios conciertos por falta de un plan de seguridad— le han llevado a plantearse la mudanza a otra ciudad.

El Gobierno municipal (PP) cree que la capital es ya “uno de los mejores escenarios de Europa y un lugar de paso imprescindible para cualquier grupo que realice una gira por el continente”. Pero la realidad parece desmentirle. Es una ciudad relevante porque tiene más de tres millones de habitantes, pero juega con desventaja ante Barcelona, con mejores infraestructuras para conciertos. El principal déficit de la capital son las salas de tamaño medio. Las hay pequeñas —Sol, para 400 espectadores; Joy Eslava, para 900— y grandes, pero faltan medianas: de 3.000 a 5.000 personas. Las únicas son La Riviera y la plaza de Vistalegre, que tienen problemas de acústica. Tanto es así que la última de ellas sufrió las burlas de los cantantes de Keane y Wilco.

A esos problemas estructurales se suman ahora las consecuencias de la tragedia del Madrid Arena. La muerte de cinco jóvenes tras el concierto de Steve Aoiki en Halloween mantiene cerrado el recinto y ha llevado a clausurar otras instalaciones municipales por fallos que afectan a su seguridad. Eso hizo por ejemplo que Fito & Fitipaldis cancelara sus cinco conciertos de diciembre en el Palacio de Congresos. Además, la alcaldesa, Ana Botella (PP), 48 horas después de la tragedia, decidió prohibir los conciertos con público de pie en salas municipales.

El veto de Botella

  • Ana Botella: "Nunca más consentiremos un evento así en edificios municipales. El riesgo es demasiado grande cuando se juntan en un sitio cerrado grandes masas de jóvenes, mucho ruido, aún más calor y demasiado alcohol".
  • Fernando Villalonga (delegado de Las Artes): "Nosotros no celebramos fiestas masivas, ni terminamos a las 6.00. La actitud es distinta, no queremos ganar dinero con esto, ofrecemos oferta cultural, los ciudadanos cuando vienen no vienen ni a bailar ni a drogarse, no tiene nada que ver".

En la región hay 83 salas, pero los grandes recintos son en su mayoría públicos: además de Vistalegre (privado), el Palacio de Congresos y el Madrid Arena (municipales), están la Caja Mágica y el Circo Price (municipales), el Palacio de Deportes y la plaza de Las Ventas (regionales). Los que siguen abiertos han asumido los eventos de los clausurados. Pero el cumplimiento estricto de la normativa tras la tragedia está afectando a todas las salas de Madrid.

La última víctima del cumplimiento estricto de la normativa ha sido el festival San Miguel Primavera Club, que ayer informó de la “reducción drástica de aforo” en una de las salas del Matadero. Por “imposición a última hora” del Ayuntamiento, se rebaja a cien los asistentes a ocho de los 19 conciertos del festival. Según explicó la empresa organizadora, Primavera Sound SL, ha alquilado la Nave 16, la Nave de Música y la Nave de Terneras, informa Victoria Torres. El área de Las Artes confirmó que en un primer momento habló de 800 asistentes. Sin embargo, el plan de emergencia obligatorio lo rebajaba ya a 540. Al no lograr el plácet de los bomberos, se aplicó el aforo estándar de la sala: 100 personas.

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Según los organizadores, se les permite meter a 3.046 personas en la Nave 16 (el público, más otros 300 técnicos, artistas y periodistas), 800 en la Nave de Música y 100 en la Nave de Terneras.

Las dos primeras pertenecen a Matadero; la última, pese a estar integrada en el conjunto, es de la Junta Municipal de Arganzuela. Tiene 830 metros cuadrados y no está pensada para conciertos, por lo que precisa de un plan de emergencia específico. Allí actuarán, entre otros, Antònia Font. El Código Técnico de la Edificación prevé hasta una persona por metro cuadrado en bares, dos en discotecas y cuatro en los conciertos de pie.

El San Miguel Primavera Club se celebra este año en Guimarães (Portugal) entre el 30 de noviembre y el 2 de diciembre, en Barcelona del 6 al 8 y en la capital los días 7 y 8. Los organizadores han mantenido programa y horarios, aunque devolverán el dinero a quien lo desee. Estaban todas las entradas vendidas: 1.095 abonos de dos días (45 euros) y 904 entradas diarias (25 euros).

Los promotores han anunciado que esta puede ser la última edición en Madrid. Pero tampoco les ha ido mejor en Barcelona. El Ayuntamiento clausuró una de las salas que habían alquilado, la Apolo, por problemas estructurales. Plantearon mudarse al Mercat de les Flors, pero se les denegó por falta de licencia.

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