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El ocaso entre sombras del padre del Samur

Simón Viñals, cuestionado en el ‘caso Madrid Arena’, ya sufrió la polémica del ‘caso Funeraria’

Simón Viñals. Ampliar foto
Simón Viñals.

El doctor Simón Viñals, de 77 años, dijo el martes a la comisión de investigación del Ayuntamiento de Madrid: “Fui jefe de la enfermería de la plaza de toros de Vistalegre. Una de las empresas de Miguel Ángel Flores hizo allí un festival y contó con los servicios de esa enfermería. Luego me ha llamado muchas más veces”. Flores es el responsable de Diviertt, la organizadora de la fiesta de Halloween en el pabellón municipal Madrid Arena que costó la vida a cinco jóvenes. Para esta ocasión, Flores no contrató a Viñals, pero sí le puso al frente del dispositivo médico. “Dos de los médicos que colaboran habitualmente conmigo estaban de puente, y a otro se le había puesto su mujer de parto a las tres de la tarde. Así que pedí el favor a mi hijo, que es médico”.

Con su hijo, que también es funcionario municipal, y dos auxiliares, se metió en la enfermería del pabellón, donde asegura que pasó toda la noche “con material más que suficiente”. Esto último lo pone en duda el parte oficial del Samur, que denuncia que Viñals no atendió adecuadamente a las tres víctimas de una avalancha humana que llegaron esa noche a la enfermería. Él ha defendido su labor ante la comisión de investigación, pese a que el testimonio judicial de uno de los técnicos del Samur le deja en muy mal lugar. Este asegura que, cuando llegaron los servicios de emergencia, Viñals les dijo: “He estado asistiendo a borrachos toda la noche... y ahora me traen esto”.

Viñals fue citado a comparecer por el Ayuntamiento. No era obligatorio que lo hiciera (de hecho, su hijo dio plantón), pero fue “por respeto a la institución” de la que formó parte durante 15 años y salió de forma poco honrosa.

Simón Viñals fue elegido concejal en 1987. Tenía entones 51 años. Ocupaba el sexto puesto en la lista de Alianza Popular encabezada por José María Álvarez del Manzano, justo por detrás de Esperanza Aguirre. Representaban “los nuevos aires que corren en el partido”, dijo Alberto Ruiz-Gallardón, entonces candidato al Gobierno regional. Aquellas elecciones las ganó el Partido Socialista, que colocó como alcalde a Juan Barranco. Viñals, en la oposición, siguió ejerciendo como médico un año y medio más.

En 1989, una moción de censura derribó a Barranco, y el CDS llegó a la alcaldía de la capital de la mano de AP. Viñals fue designado entonces responsable de Sanidad en el Gobierno municipal, y mantuvo el puesto cuando Álvarez del Manzano ganó la alcaldía en 1991. Entre sus asesores, incorporó a un hombre fuerte del golpista Antonio Tejero; cuando la oposición le criticó por ello, adujo que el pasado de su empleado “eran veleidades”.

En junio de 1991, bajo el mandato de Viñals, se fundó el servicio municipal de rescate y asistencia urgentes (Samur), que lleva años siendo el más apreciado por los madrileños. Ese es el legado más positivo del paso de Viñals por el Ayuntamiento. Pero 1991 fue además un año negro para la funeraria municipal, que dependía también de él. Su deuda ascendió a 63 millones de euros, y Álvarez del Manzano sugirió privatizar el 49% de su capital. Los trabajadores empezaron a protestar, y Viñals empezó a espiarles para saber sus planes. Finalmente, logró vender las acciones... por 60 céntimos de euro. Al año siguiente, la empresa ganó dinero suficiente como para sanear su deuda. Su mala marcha se había debido al abandono por parte del Ayuntamiento. Ese es el legado más negativo de Viñals. El escándalo aún le persigue, como demuestra su enfado cuando se lo recordó esta semana el Partido Socialista liderado en el Ayuntamiento por Jaime Lissavetzky.

“El proceso de privatización no fue oscuro ni sospechoso”, aseguró Viñals en 1999. Sin embargo, la Fiscalía Anticorrupción se querelló por presuntas irregularidades, después de que el Tribunal de Cuentas hubiera calificado de “injustificado” y “poco claro” el proceso. Entre los acusados estaba Viñals. El Tribunal Superior de Justicia vio indicios de que el Ayuntamiento había empeorado “deliberadamente” la situación económica de la funeraria “posiblemente con el único fin” de venderla “aun conociendo que sus perspectivas eran óptimas”.

Viñals siguió en el cargo hasta 2002, cuando fue retirado por la presión de la dirección nacional del PP. Un año después, Gallardón sustituía a Álvarez del Manzano en la alcaldía. Pero todavía dio tiempo antes a que un tribunal abriera una causa contra los tres máximos responsables del Samur por malversación.

En 2008, la Audiencia Provincial exculpó a Viñals pero condenó a otro concejal por la privatización de la funeraria municipal. Un año después, el Supremo confirmó esa sentencia por prevaricación y añadió una condena más. Viñals salió limpio.

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