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El PP celebra el ‘varapalo de Mas’ y mantiene su peso en el Parlamento

Sánchez-Camacho dice que los resultados desautorizan los planes de Mas

La candidata del PPC a la presidencia de la Generalitat, Alicia Sánchez-Camacho, valora los resultados de su partido.
La candidata del PPC a la presidencia de la Generalitat, Alicia Sánchez-Camacho, valora los resultados de su partido. EFE

Alicia Sánchez-Camacho, candidata del Partido Popular, invitó anoche a Artur Mas, presidente de la Generalitat, a reconocer su “fracaso” y a admitir que se equivocó con su apuesta soberanista tras sufrir una severísima pérdida de diputados. “Mas pidió quería que los catalanes decidieran y lo han hecho: han dicho no a su mayoría absoluta y a la separación de Cataluña del resto de España. Le han desautorizado”, señaló la líder popular, que responsabilizó al candidato de CiU de de la subida espectacular de Esquerra. “Mas se ha convertido en el mejor candidato de ERC. El señor Junqueras [líder de los independentistas], le puede estar muy agradecido”, dijo

En un discurso contundente, Sánchez-Camacho, que no compareció ante las cámaras hasta después de que lo hiciera Artur Mas, ahondó en la herida de los nacionalistas, sus antiguos socios, y les acusó de haber paralizado Cataluña. “Los ciudadanos han dicho claro que no quieren mesías y que quieren gobernantes serios”, afirmó la candidata popular sin olvidarse tampoco de los socialistas, a quienes consideró los segundos fracasados de la noche. Ya ante un centenar de militantes, la líder popular coreó la frase “Cataluña es España” y le envió un dardo a Mas: “A ver si aprende”. “Mas es menos”, clamaron después los afiliados. Hoy por la mañana, viajará a Madrid para participar en la ejecutiva de su partido y el balance electoral lo hará en Génova.

La satisfacción en las filas del PP era enorme y no era para menos, porque dudaron toda la noche. Finalmente el partido de Rajoy ganó un escaño —pasa de 18 a 19 escaños— y gana votos —de 387.000 a 450.000— sin acusar, por tanto, la crisis y los recortes de Mariano Rajoy. Son, de hecho, los mejores resultados de su historia, por encima de los de 2010, que ya entonces batieron todos los récords. Incluso han logrado lo nunca visto: ganar el segundo escaño por Girona, la provincia que siempre se les ha resistido.

El PP habría firmado con los ojos este resultado antes de empezar porque es consciente de que las elecciones autonómicas no son su mejor terreno al cosechar la mitad de votos que en las generales. Dirigentes populares lamentaban en privado antes de los comicios que su electorado no se estaba movilizando pese al órdago soberanista de Mas sencillamente porque no se lo creían. Y porque consideraban que no podían arañar votos a nadie al temer que los sufragios que podían ganar por la cuestión nacional los iban a perder por el lado de los recortes. Pero al final han subido y posiblemente a costa de ala más moderada de CiU, es decir, a militantes de Unió Democràtica.

La situación que arroja el mapa político catalán deja en el aire el papel del PP, más allá de erigirse en la voz del Gobierno y en los garantes de la unidad de España. Socios en la última legislatura y cooperadores necesarios de todos los recortes habidos y por haber, la relación entre CiU y el PP se ha degradado hasta límites insospechados. Y pese a compartir políticas económicas, parece poco creíble que puedan revalidar alianza alguna. CiU obtuvo 50 escaños y podrá elegir porque podrá formar mayoría con ERC (21 diputados), PSC (20) o el PP (19), relegada a cuarta fuerza política.Sánchez-Camacho se apresuró en su discurso a recordar que los partidos independentistas suman 74 escaños frente a los 76 en la última legislatura, aunque ese cálculo omite a ICV-EUiA. “Y ahora vamos a celebrar estos resultados con cava, que es tan catalán como español”, concluyó.

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