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El PNV se ve obligado a utilizar el voto de calidad para seguir controlando Kutxa

Xabier Iturbe es reelegido presidente entre acusaciones de EH Bildu de “pucherazo”

El presidente de la Kutxa, Xabier Iturbe, ayer antes de comenzar la asamblea de la caja. Ampliar foto
El presidente de la Kutxa, Xabier Iturbe, ayer antes de comenzar la asamblea de la caja.

Xabier Iturbe, afín al PNV, necesitó ayer echar mano de todo tipo de argucias legales para lograr su reelección como presidente de Kutxa y, de paso, evitar a toda costa que el control político de la caja guipuzcoana pasara a manos de EH Bildu, la fuerza mayoritaria en la nueva asamblea de la citada entidad. Primero, decidió nombrar a dedo a un consejero neutral para no perder la mayoría en el consejo de administración, y después, hubo que emplear el voto de calidad para romper el empate que se había dado entre él y el representante de EH Bildu, Antxon Eizagirre, en la designación del presidente.

Tras una convulsa asamblea, en la que miembros de EH Bildu acusaron a Iturbe de cometer “irregularidades flagrantes” para garantizarse el control del consejo, la coalición abertzale logró un total de siete consejeros, el mismo número que los logrados por el bloque político-sindical que habían formado los tres del PNV, dos del PSE, uno del colectivo de empleados Pixkanaka y otro del sindicato CC OO.

El consejero que podía desnivelar la igualdad, miembro de la Asociación de Ayuda en Carretera (DYA) y nombrado directamente por Iturbe en representación de las entidades sociales, optó por abstenerse. El 7-7 hubo que dilucidarlo mediante el voto de calidad, que recayó en el consejero de mayor edad, Jacinto Hernández (PSE), de 69 años, quien se decantó por Iturbe.

El desenlace en Kutxa pone al descubierto que el PNV y el resto de fuerzas aliadas tenían diseñada hasta el último detalle la estrategia para impedir que EH Bildu tomara el control de la entidad financiera. El perfecto conocimiento de la normativa de cajas y de los estatutos internos fue determinante para lograr ese objetivo. El bloque antiBildu no quiso dejarlo todo al resultado de un sorteo ante notario que tenía que decidir al tercero de los representantes de los Ayuntamientos, porque la suerte podía inclinarse a favor de la coalición abertzale, como así sucedió cuando la moneda al aire favoreció al alcalde de Tolosa, Antxon Eizagirre (Bildu), en lugar de Javier Caparrós, concejal madrileño del PP.

Iturbe asegura que se ha cumplido "escrupulosamente" la legalidad

Antes de celebrarse ese sorteo, Iturbe hizo uso de una prerrogativa que le dan los estatutos para nombrar directamente al consejero de los agentes sociales. Eligió a Javier Barace, de la DYA y exjefe de personal de Kutxa, y propuso a Kontseilua como suplente, aunque su representante, Pau Bilbao, rechazó el nombramiento. Con esta negativa, la candidatura social se quedó sin suplente, pese a lo cual fue aceptada. Se da la circunstancia de que la lista que había presentado Kontseilua al consejo fue anulada el pasado sábado por la junta electoral porque el candidato suplente superaba los 70 años.

Esta argucia para apartar a Kontseilua y colocar a la DYA en el consejo fue duramente criticada durante la celebración de la asamblea por EH Bildu, que exigió un informe jurídico para determinar si la decisión unilateral de Iturbe se ajusta a la legalidad. Esta coalición está decidida a interponer una demanda judicial para echar abajo la renovación de la caja. El dirigente de la izquierda abertzale Joseba Permach calificó lo ocurrido de “escándalo”. Antes de conocerse este rocambolesco final, el diputado general de Gipuzkoa, Martin Garitano, ya había expresado sus sospechas de que se iba a producir “un juego no admisible” en la asamblea.

Tras su nombramiento como presidente, Iturbe dijo en un comunicado “urgente” dirigido “a la opinión pública” a través de los medios, que todo el proceso electoral ha discurrido “cumpliendo escrupulosamente la ley \[vasca\] de Cajas y los estatutos de Kutxa”. En la nota, consideró “necesario poner punto final al debate político” en el que se ha visto envuelta la renovación de la caja.

El secretario general del PSE de Gipuzkoa, el consejero de Transportes en funciones, Iñaki Arriola, aseguró a este diario que el resultado de la asamblea deparó "una de las alternativas previstas" y rechazó las acusaciones de pucherazo lanzadas por los abertzales. También señaló que a esta situación de igualdad, con el peligro de que Bildu se hiciese con el poder de la Kutxa, se ha llegado porque el PNV se ha negado "en repetidas ocasiones" a desalojar a Bildu del Ayuntamiento donostiarra y de la Diputación guipuzcoana. Arriola recordó que el consistorio de la capital, de la coalición tiene ocho concejales sobre 27, ha nombrado a siete representantes en la asamblea de la caja y que el Gobierno foral, donde Bildu tiene 22 de 51 junteros, también cuenta con siete asambleístas, lo que a su juicio "no guarda la proporcionalidad política" en ambas instituciones.

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