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Los socialistas se lanzan a captar el voto de ICV para evitar desangrarse

El PSC quiere atraer a los desencantados por la opción soberanista de Iniciativa

ERC apela a su historia para evitar que Mas concentre el voto soberanista

El candidato Artur Mas, ayer, durante el acto en la Fundación RBA.
El candidato Artur Mas, ayer, durante el acto en la Fundación RBA.

Pere Navarro lleva unos días reclamando el voto útil de izquierdas para el PSC. Es lo que han hecho siempre los socialistas mientras han sido el partido mayoritario de la izquierda en todas las consultas electorales y siempre les ha funcionado más bien que mal. En esta campaña han acentuado esta estrategia al ver que los votantes que han perdido en favor de Convergència i Unió difícilmente volverán este domingo y conscientes de unos sondeos que vaticinan que Iniciativa-Esquerra Unida puede quedar muy cerca del PSC.

La posibilidad de que se confirmen las peores encuestas les resulta una pesadilla a los socialistas y así se explica el llamamiento que Navarro hace mitin tras mitin a los votantes de izquierda para que elijan la papeleta del PSC. A los pocos días de iniciarse la campaña, proclamó que el voto socialista era la única opción eficaz para oponerse a los recortes de CiU. Días después lo personalizó en los diputados socialistas, a los que también atribuyó la exclusividad de que no defraudarían a los electores de izquierda. Al día siguiente Navarro reclamó directamente el voto a los exvotantes del PSUC, el histórico partido de los comunistas catalanes hibernado desde que surgió ICV.

Y en esa espiral de captar el voto ajeno Navarro aún fue más allá el martes y reprochó directamente a Herrera, “que contribuya a hacer crecer la deriva independentista de Mas”, o sus “pactos secretos” con el líder de CiU.

El líder del PSC se refería al anuncio que hizo el dirigente de CiU en el debate de TV-3 de que se había marcado de plazo hasta el verano de 2013 para negociar el pacto fiscal con ICV y ERC, aunque la convocatoria electoral lo acabó desbaratando todo. Quedan dos días de campaña y Navarro no va a cesar en esa estrategia, según explican sus asesores.

El análisis que se hace en el PSC es que la apuesta soberanista de Iniciativa, que pactó la declaración secesionista del Parlament con CiU y ERC, ha producido una fractura en el electorado tradicional de la coalición, donde conviven federalistas e independentistas. El PSC considera que se trata de una fractura generacional y que se visualiza en antiguos líderes de Comisiones Obreras o en algunos líderes vecinales, defraudados con esa opción de Iniciativa, a los que si algo les caracteriza es el internacionalismo.

“Si eres de izquierdas y no eres independentista, has de votar PSC”, razona un dirigente socialista, quien resta valor al manifiesto de personas que estuvieron vinculadas al PSC y que ahora piden el voto para ICV, como el exconsejero de Justicia Josep Maria Vallès, la exconcejal Marina Subirats o el exsenador Ramon Espasa, antiguo dirigente de PSUC.

El temor a la fuga de votos del PSC lo avala el último sondeo del Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat, en el que un 4,8% de los encuestados que votaron PSC en las autonómicas del año 2010 muestran su intención de votar a Iniciativa, mientras que solo un 1,2% que optaron por esta coalición dice que votará a los socialistas. Otro dato significativo es que el 51,5% de los votantes de ICV en las pasadas autonómicas dicen que volverán a coger la misma papeleta, mientras que en el caso del PSC es solo del 33,1%, la menor fidelidad de entre todos los partidos si se exceptúa el caso de Ciutadans (28,5%).

Disputa del electorado

Joan Herrera replicó ayer a esa OPA que está lanzado el PSC al votante de Iniciativa. “El nerviosismo de algunos no es casualidad, es porque podemos lograr ser la izquierda que lidere la alternativa a CiU”. Y por si no hubiera quedado claro, remachó: “aspiramos a liderar, sí, aspiramos a liderar a una izquierda desacomplejada que planta cara”, informa Camilo S. Baquero.

ERC y CiU también se disputan una parte del electorado, pero de otro tipo. Los republicanos buscan acaparar el voto soberanista y no están dispuestos a que CiU, con su repentino viraje independentista, le usurpe ni el discurso ni la porción de electorado que hasta ahora le había pertenecido. En las filas de ERC no ha gustado nada el llamamiento que hace en sus actos Artur Mas para que los partidarios de la independencia le “presten” su voto en estas elecciones y así conseguir su ansiada “mayoría excepcional”.

Para evitar que se materialice este voto útil hacia CiU, desde ERC se apela a sus 80 años de historia y su permanente reivindicación secesionista “ERC es el partido donde hay más independentistas desde hace más tiempo”, reivindica su candidato, Oriol Junqueras, quien en los últimos días ha explicitado su disconformidad con la actitud mesiánica que enarbola Mas. “El liderato de este proceso le corresponde al pueblo”, le espetó al líder de CiU (aunque sin citarlo) el martes en un mitin.

Tampoco gusta en ERC que Mas ningunee el papel que pueden jugar los republicanos en este proceso, especialmente cuando todos los sondeos les sonríen e incluso las más optimistas auguran que Esquerra puede alzarse como segunda fuerza del Parlament en detrimento del PSC. A Junqueras no le agradó que el líder de CiU apuntara que sin mayoría absoluta el proceso soberanista podría peligrar. “Es poco elegante e injusto”, le espetó a Mas. “Cataluña necesita gente que quiera trabajar siempre”, añadió Junqueras, quien, pese a todas las discrepancias, se ha mostrado dispuesto, en infinitas ocasiones, a acompañar a Mas en la senda secesionista.

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