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Las farmacias valencianas echan el cierre indefinido por las deudas

Llevan más de cuatro meses sin cobrar y la Generalitat les debe 450 millones

Abrirá una de cada tres oficinas de forma rotatoria e indefinida hasta que se salden los pagos

Los boticarios piden al Ministerio de Hacienda un rescate similar al bancario

Dos usuarios contemplan los carteles que exhiben todas las farmacias de la Comunidad Valenciana.
Dos usuarios contemplan los carteles que exhiben todas las farmacias de la Comunidad Valenciana.

Amparo Martínez se recorrió este lunes media avenida del Puerto de Valencia en busca de una farmacia abierta. La encontró al cuarto intento, aunque no parecía muy molesta. “Si no les pagan, estoy de acuerdo con que se quejen”, comentaba a las puertas de la botica, ya con el jarabe de la tos para su hijo en la mano.

Dos de cada tres farmacias de las 2.400 de la Comunidad Valenciana no levantaron el lunes la persiana en protesta por los 450 millones de euros que les adeuda la Generalitat, correspondientes a las facturas de los medicamentos con receta pública de mitad de mayo, junio, julio, agosto y septiembre. No es la primera vez que se moviliza el sector en esta comunidad debido a los retrasos en el pago de la Generalitat, una situación que, en mayor o menor medida, se arrastra desde hace un año. Pero nunca hasta el momento se había convocado una iniciativa similar con carácter indefinido. La medida, en la que está previsto que participen por turnos todas las farmacias —ayer el seguimiento fue masivo—, se mantendrá hasta que se salde la deuda, según planteó ayer la presidenta del Colegio de Farmacia de Valencia, María Teresa Guardiola: “Ya no aguantamos más después de un año de decisiones que no nos han llevado a ningún sitio”. En Castellón los farmacéuticos se manifestaron por las calles de la ciudad y el Alicante el seguimiento de la protesta también fue masivo.

Los impagos y las tensiones financieras a cuenta de la factura farmacéutica no son exclusivas de la Comunidad Valenciana. En Cataluña, el 80% de las boticas cerraron hace 10 días por el retraso en la liquidación de las recetas de julio y agosto. La factura pendiente era de 190 millones, parte de los cuales se pagaron el mismo día de la protesta, el 25 de octubre. En Baleares, los farmacéuticos siguen esperando el ingreso de los medicamentos servidos en agosto que se debían haber abonado a finales de octubre, como apuntan desde la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac). Otra de las autonomías que no llega a tiempo es Canarias, que mantiene una demora de 150 días y a finales de octubre pagó el mes de junio.

Los farmacéuticos de Castellón se han concentrado al mediodía para denunciar los impagos.
Los farmacéuticos de Castellón se han concentrado al mediodía para denunciar los impagos.

La próxima en sumarse a la lista de morosos será Aragón, cuyo Gobierno ha anunciado que pasará de hacer frente a las facturas en 20 días a unos 50. La situación de la Comunidad Valenciana es solo comparable a la que sufrió Castilla-La Mancha, donde los farmacéuticos estuvieron seis meses sin cobrar “y, cuando empezaron a hacerlo, fue a condición de una quita de la deuda equivalente, de media por farmacia, al gasto de personal en un año”, indican desde la Sefac.

La gota que ha colmado el vaso de la paciencia de los farmacéuticos valencianos ha sido la decisión de la Generalitat de pagar a principios de este mes de noviembre únicamente los 114 millones correspondientes a las recetas de la segunda mitad del mes de abril y la primera quincena de mayo. Los boticarios confiaban en que el Gobierno valenciano les destinara algo más de esta cantidad de los 750 millones de euros recibidos como primer adelanto del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). Pero el Ejecutivo que dirige Alberto Fabra, acosado por una galopante asfixia financiera, tiene muchos otros frentes abiertos que atender: ya sea el pago de intereses de la deuda, retrasos con el sector de la dependencia y las personas con discapacidad o gastos corrientes como el consumo eléctrico de sus instalaciones. La semana pasada Gas Natural Fenosa cortó el suministro de dos consejerías y lo intentó en una tercera como medida de presión para cobrar.

De momento, el impacto de la protesta no ha ido más allá de las molestias provocadas por la búsqueda de establecimientos abiertos. Ni se han producido aglomeraciones ni acopio de fármacos en previsión de posibles problemas de abastecimiento, como pudo comprobar ayer este diario en una decena de boticas de la ciudad de Valencia. En parte, porque en contra de otros cierres anteriores —de solo dos días—, se ha decidido abrir una de cada tres farmacias, más que los servicios mínimos de un día festivo.

La iniciativa “solo pretende evitar el colapso total de la prestación farmacéutica”, señaló el lunes la presidenta del Colegio de Valencia en una rueda de prensa, donde alertó de que a los 200 profesionales que han pedido acogerse a un concurso de acreedores podrían sumarse centenares más en breve. “Hemos agotado todos los recursos, ya no nos podemos endeudar más para comprar medicamentos y este mes nos caducan las pólizas con los bancos; si no podemos renegociarlas nos embargarán”, se lamentó.

Como en ocasiones anteriores, Guardiola ni se molestó en pedir ayuda a la Generalitat. Insistió en que su única salida pasa porque el Ministerio de Hacienda habilite un mecanismo de “ayuda de emergencia” similar al rescate bancario a través del FLA. “En el fondo, nosotros estamos financiando los medicamentos a los ciudadanos por los impagos de la Generalitat”, comentó. “Los farmacéuticos ya no podemos más”.