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Botella pondrá terrazas también en Callao

El Ayuntamiento intenta "hacer más amigables" las plazas duras de la era Gallardón.

Pondrá un quiosco en la plaza del Carmen.

La Comunidad da su beneplácito a la reforma de Sol, que como mucho tendrá 14 árboles

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella (PP), ha avanzado este mediodía que sus planes para cambiar el aspecto de las plazas del centro de la ciudad no acaban en la puerta del Sol sino que afectarán también a la plaza del Carmen y a Callao. "Queremos hacer una ciudad cada vez más amigable y amable. Las plazas están para vivirlas, y se viven mejor con algunos arbolitos", ha explicado la regidora en la rueda de prensa posterior a su encuentro con el presidente regional, Ignacio González (PP).

En realidad, más que de árboles, de lo que estamos hablando es de quioscos con terraza. En la puerta del Sol, el Ayuntamiento tiene previsto sacar a concurso antes de que termine el año una concesión para instalar un establecimiento de 100 metros cuadrados de superficie con una terraza a su alrededor de otros 300 metros cuadrados. Dentro de ese proceso de "revitalización", como lo calificó el concejal del distrito Centro, Enrique Núñez, se intentarán plantar 14 árboles: una decena de árboles del amor en la acera de la sede del Gobierno regional ("hoy hemos mirado desde la ventana las posibilidades de la plaza, que creo que son muchas", ha dicho Botella), y dos perales a cada lado, junto a la calle Mayor y a la carrera de San Jerónimo.

"El resto del suelo imposibilita cualquier tipo de actuación", explicó ayer el concejal de Medio Ambiente, Seguridad y Movilidad, Antonio de Guindos. De hecho, con una prudencia poco habitual entre políticos, reconoció que "hay dudas de que esos 14 árboles puedan plantarse", dado que falta aún un estudio de viabilidad al respeto. Lo que no supondrá un problema será el permiso de la Comunidad de Madrid para hacerlo, puesto que Ignacio González ha dicho hoy que se trata de un "proyecto muy importante para Madrid que van a agradecer los vecinos".

"Estamos totalmente de acuerdo y apoyamos romper esas plazas duras con la ubicación de árboles que permitan embellecer y dar sombra", ha añadido González, que era vicepresidente de Esperanza Aguirre cuando ésta se enzarzó en 2009 con el entonces alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, a cuenta de este asunto. "En Sol nunca ha habido árboles ni los habrá, es técnicamente imposible y Aguirre lo sabe", respondió el regidor a las quejas de la entonces presidenta regional sobre la "dureza" de la plaza.

Parece que Botella, que entonces era concejal de Medio Ambiente, está más de acuerdo con las tesis de Aguirre que con las de Gallardón. "Vamos a modificar la puerta del Sol para hacerla más habitable, para que los madrileños puedan vivir una plaza emblemática, que en unos meses tendrá otro aspecto".

Precisamente es su carácter emblemático lo que preocupa a la oposición municipal. En opinión del concejal socialista Marcos Sanz, esta reforma tiene por objeto "dificultar o inhibir la función simbólica que tiene Sol para la ciudadanía". "Quieren una ciudad privatizada por los negocios y que restrinja y haga cada vez más imposible que haya lugares para que los ciudadanos se reúnan y hagan lo que les dé la real o republicana gana", añadía.

"La función de una plaza no es servir de manifestódromo, lo excepcional es que haya una manifestación, lo normal es que la utilicen los ciudadanos", le ha respondido esta mañana Ignacio González. "La vida normal debe ser compatible con las manifestaciones", ha añadido la alcaldesa.

El Partido Socialista denuncia además que la instalación de una terraza (y no de bancos: para sentarse en Sol, habrá que consumir, habrá que pagar) dificultará el tránsito a las 120.000 personas que pasan por allí cada día. De hecho, la concejal de Urbanismo, Paz González, defendió en 2009, después de una obras que costaron 4,6 millones de euros, que la función de la plaza era precisamente ésa, servir de espacio de tránsito.

Callao, en cambio, tiene una función declaradamente comercial para el PP, que la alquila para todo tipo de eventos de marcas y mercadillos varios. Se plantaron árboles recientemente, que fenecieron y no fueron sustituidos. Y se instalaron no bancos sino sillas, que dificultan encontrar un respiro. Ahora será más fácil... pagando.

Caso distinto es la plaza del Carmen, ubicada junto a la calle de la Montera y la Gran Vía, que ya cuenta con terrazas de establecimientos y la actividad de los cines Acteón y se presta al uso y disfrute vecinal. Por tener, tiene hasta vegetación, aunque arrastra el cadáver del antiguo cine Madrid, un edificio monumental que lleva meses abandonado.

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