Maite Zaldívar declara que acusó a Julián Muñoz por despecho

La exmujer del exalcalde de Marbella dice ahora que el dinero que llevaba a casa era legal

Foto: atlas | Vídeo: ATLAS

Al oír ayer el testimonio de Maite Zaldívar ante el tribunal que juzga el caso Pantoja por blanqueo de capitales, quien diría que se trata de la misma mujer que, tras separarse de Julián Muñoz hace nueve años, se paseó airada por los platós de televisión acusando al exalcalde de Marbella de llevar a casa dinero oculto en bolsas de basura y de seguir un nivel de vida con todo tipo de lujo. Ahora resulta que todo es mentira.

En la vista oral admitió que estas acusaciones las hizo por despecho, porque su exmarido le había “roto la vida” y quería hacerle daño. “Cuando yo hago esta declaración es uno de los peores días de mi vida, y lo que quería no es la expresión de matarlo físicamente, pero sí matar a este señor. Yo no sabía si mi familia era buena o era mala, pero era mi familia y a mi se me había roto”, dijo.

En su empeño de desdecirse, de matizar que no tenía un “desmesurado nivel de vida” y de que el dinero que entraba en casa no era en bolsas de basura “como se ha dicho”, la fiscal llegó a preguntar a Maite Zaldívar si mintió al juez de familia que resolvió la separación; a lo que contestó que nunca tuvo esa intención. Más tarde, cuando fue detenida en 2007, declaró al juez que el dinero llegaba a su casa era ilícito porque se quería ir a su casa “y le hubiese contestado al juez y al fiscal lo que ellos hubieran querido”. Recordó que también fueron imputados en aquel momento su hermano —uno de los 10 acusados en esta causa— y una de sus hijas.

Ahora, Maite Zaldívar asegura haber estado siempre convencida de que el dinero que su exmarido llevaba a casa “no era ilícito, que no es robado, que no es del producto raro de nada, que es producto de un trabajo y unos bienes”. “Si en algún momento pienso que no es legal, le aseguro que no lo cojo para guardarlo”, testificó.

Insistió en que no le extrañaba la cantidad de dinero que Julián Muñoz ganaba “porque trabajaba todo el día”, y corroboró que a éste no le gustaba trabajar con los bancos y por eso llevaba el dinero en efectivo y lo guardaba en casa y que no le daba cuentas de como lo obtenía y por qué, como declaró él mismo al tribunal.

Cuando Julián Muñoz se fue de la casa que ambos compartían en abril de 2003, una vez que ya había trascendido que mantenía una relación con Isabel Pantoja, dejó unos 300.000 euros, aunque Zaldívar dice que no los contó.

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Zaldívar justificó su ira en aquel momento por la separación, la ruptura familiar y por la actitud de su exmarido, que dijo siempre le negó que tuviera otra relación. Relató que también le preguntó por ello a Isabel Pantoja, que se lo negó y que incluso le aseguró que eso se decía por “la envidia” que ella generaba. Muñoz reconoció el pasado jueves que cuando se fue de la vivienda matrimonial se desentendió totalmente de su exesposa.

Zaldívar, Pantoja, y Julián Muñoz están acusados junto a otras siete personas de un presunto delito de blanqueo de capitales. La acusación sostiene que el exalcalde se valió de las dos mujeres con la que convivió, con el consentimiento y participación de éstas, para blanquear más de siete millones de euros que supuestamente obtuvo de sobornos durante el tiempo que fue concejal y alcalde.

Zaldívar, como ya hizo Julián Muñoz, negó que hubiesen comprado un apartamento en el hotel Guadalpín, aunque sí hubo una “intención de compra” y que tras la separación se instaló allí por la situación que había en su casa y porque creía que sí se había adquirido.

Muñoz concluyó ayer su testimonio insistiendo en que todo el dinero que cobró era lícito, por su actividad política, y estimó que entre 1991, cuando salió elegido concejal, y 2003, cuando fue derrocado de la alcaldía por una moción de censura, ganó en torno a un millón de euros.

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