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Memoria de Etiopía

Una asociación de padres de niños adoptados en el país africano preserva su cultura de origen

La AFNE organiza viajes para que los menores y adolescentes no olviden dónde nacieron

Ennatu, de 16 años adoptada en 2003, Guennet, de 14, apadrinada y estudiando en un internado de Addis Abeba, y Tuatxo, también adoptado y de 17 años, organizando juegos para niños en el centro materno-infantil de Muketuri.
Ennatu, de 16 años adoptada en 2003, Guennet, de 14, apadrinada y estudiando en un internado de Addis Abeba, y Tuatxo, también adoptado y de 17 años, organizando juegos para niños en el centro materno-infantil de Muketuri.

Iniciar una nueva vida, en otro continente y con una nueva familia, sin que ello signifique olvidar el país que los vio nacer. Ese era una de los objetivos de un grupo de padres adoptivos de niños etíopes y por ello fundaron en 2003 la Asociación de Familias de Niños y Niñas de Etiopía (AFNE). Además, querían colaborar con el país africano y tener un lugar donde los padres pudieran compartir sus experiencias. Actualmente la asociación, con sede en Barcelona, cuenta con 480 socios, la mayoría padres de niños adoptados en Etiopía, que es, junto con Rusia y Marruecos, uno de los países donde las familias españolas realizan más adopciones internacionales, además uno de los países donde existe más facilidad para adoptar, ya que de sus 84 millones de habitantes más de cuatro millones son niños huérfanos.

Desde hace varios veranos, la asociación organiza viajes para que algunos de los niños vuelvan junto con sus padres adoptivos a Etiopía para recorrer los lugares donde vivieron durante parte de su infancia, un viaje que muchos repiten y que les brinda la oportunidad de mantener el vínculo con su país de origen. Incluso algunos se reencuentran con familiares con los que, pese a la distancia, no han perdido el contacto. “No queremos que nuestros hijos olviden de dónde vienen”, explica Ricard Domingo, director de la AFNE. Se trata de un viaje iniciático "que es imprescindible hacerlo antes de la adolescencia, cuando afloran con más fuerza los interrogantes sobre la identidad”, señala Domingo.

Además del Viaje de vuelta, nombre con el que se denominan estas visitas al país africano, la asociación colabora con la escuela de preescolar de la región rural de Muketari, en el noroeste de Etiopía, fundada hace 15 años por la enfermera catalana Lourdes Larruy. Una de las actividades que realizan los niños adoptados es colaborar con el proyecto dando clases a los otros niños o ayudando donde se imparte un curso de horticultura para madres etíopes. El viaje se realiza sin barreras lingüísticas. Algunos de los niños adoptados con siete años o más hablan el amhárico, la lengua oficial en el norte y el centro del país. Para el resto, la AFNE promueve cursos para que en el futuro la lengua no suponga una barrera más con su país de origen.

Entre las actividades previstas por la asociación figura el próximo 20 de octubre la proyección, en el auditorio AXA de  L'Illa Diagonal, en Barcelona, del documental Town of runners, del británico Jerry Rothwell, que muestra la vida de un grupo de jóvenes atletas de Bekoji, en el centro de Etiopía, de donde han surgido la mayor parte de los atletas olímpicos del país.