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Crespo rehusó quitar a la cúpula de Emarsa pese al consejo de expertos

El gerente, el interventor y el secretario de la Emshi le pidieron una solución

Tres expertos y miembros de la cúpula directiva de la Entidad Metropolitana de Servicios Hidráulicos (Emshi) recomendaron en una reunión mantenida en diciembre de 2009 a Enrique Crespo, expresidente de la institución y por esa condición también de la saqueada y extinta Entidad Metropolitana de Aguas Residuales (Emarsa), que apartara de sus cargos a Esteban Cuesta y a Enrique Arnal, gerente y director financiero, respectivamente, de la empresa pública. Ambos figuran como principales imputados en el caso Emarsa.

Así lo declaró este miércoles el secretario de la Emshi, José Antonio Martínez Beltrán, en el cargo desde julio de 2008, que prestó declaración como testigo ante el magistrado Vicente Ríos, que instruye el desvío de más de 40 millones de euros de Emarsa.

Crespo declaró ya como imputado en mayo pasado que la culpa de poner a Cuesta al frente de la depuradora de Pinedo era de dos difuntos: el exdelegado del Consell en Valencia Fernando Coquillat y el exconsejero José Ramón García Antón. Una recomendación indemostrable. Pero lo que sí parece demostrable es que Crespo sí fue responsable de mantener en el cargo a Cuesta cuando la situación económica de Emarsa era insostenible.

El secretario: “Nos oye educadamente y nos dice que no es posible”

A preguntas del magistrado, el secretario de la Emshi, propietaria al 100% de la depuradora, explicó que tras varias reuniones previas en las que se comunicó a Crespo la difícil situación económica de Emarsa, tres de los máximos responsables de la Emshi, el interventor, Francisco Pastor, el gerente, Joaquín Juste, y el propio Martínez Beltrán, recomendaron en diciembre de 2009 el cese de Cuesta y de Arnal.

El motivo: “Se llega a la conclusión de que la sociedad tiene una falta de dirección en esos ámbitos”. Ríos se interesó ayer por la reacción de Crespo a la recomendación: “Nos escucha muy educadamente y nos manifiesta que eso no es posible”, contestó el secretario, que no recuerda que el presidente diera ninguna explicación.

“Al hilo de eso le sugerimos que al menos buscara a alguien de un perfil financiero adjunto a gerencia que fuera de la confianza de la presidencia para al menos poner un poco de criterio en la gestión”, añadió Martínez Beltrán. Pero Crespo tampoco siguió la recomendación.

El presidente se disgustó al saber la iniciativa penal que iba a ejercer Emshi

El secretario también relató a Ríos otra reunión en mayo de 2010 en la que Pastor y Juste rebatieron a Crespo, en presencia de Cuesta, que el principal problema de Emarsa fuera una falta de financiación para cubrir los costes de personal. Le explicaron que la financiación de la firma se había “incrementado exponencialmente” y que tenía costos elevados en capítulos como “otros gastos de explotación” y en “aprovisionamientos”, de los que no tenían detalles.

Según la investigación, la fórmula del saqueo de Emarsa se arbitró a través de proveedores de la compañía que engordaban facturas por materiales no suministrados y por los costes disparados del tratamiento de lodos. No obstante, en aquella reunión Crespo insistió en que el problema era “el tema personal”.

Por último, en una reunión en enero de 2011 en la que Juste, Pastor y Martínez Beltrán informan al presidente de la acción penal que iba a ejercer la Emshi, Crespo se mostró disgustado y recomendó no hacer nada a lo que la empresa no estuviera obligada porque esto tendría una repercusión mediática y al final quedaría él en el disparadero. La reunión acabó cuando le recordaron que le recomendaron el cese de los directivos y no les hizo caso.