Madrid 2020 rema a contracorriente

A falta de un año exacto para que se elija a la organizadora de los Juegos Olímpicos, la capital se esfuerza por ahorrar los costes del proyecto entre la falta de entusiasmo político y ciudadano

Hasta las voces más entusiastas en el Ayuntamiento de Madrid se lamentan porque las tenebrosas perspectivas económicas del país puedan quebrar las aspiraciones de la ciudad a organizar los Juegos Olímpicos de 2020 justo cuando, tras tres intentos consecutivos fallidos, mayor esperanza parecía albergar.

Cuando se cumple un año exacto para conocer la decisión del Comité Olímpico Internacional (COI), la alcaldesa, Ana Botella, ha inaugurado esta mañana (entre protestas sindicales) el canal municipal de remo, una instalación en el río Manzanares que permitirá practicar piragüismo “a escasos 100 metros de una salida de metro”, según ha señalado el especialista Saúl Craviotto, medalla de plata en los Juegos de Londres celebrados este verano.

Ayer, el vicealcalde, Miguel Ángel Villanueva, aseguraba que la capital está “bien considerada” por el COI y “perfectamente preparada para acometer” la recta final de la carrera que finalizará dentro de 365 días en Buenos Aires (Argentina). Ahora trabaja en “afinar los detalles más importantes” del informe definitivo que deberá presentar el 7 de enero, un trabajo centrado sobre todo en ahorrar costes.

En cabeza de la carrera olímpica

Madrid 2020 pasó el primer corte del COI el pasado 23 de mayo con la mejor nota (8,08), por delante de Tokio (8,02) y Estambul (6,98). Sin embargo, el COI advirtió del “riesgo de incumplimiento” de la candidatura española, a la que veía “necesario vigilar con cuidado” por las incertidumbres económicas. Entonces, como ahora, la prima de riesgo superaba de largo los 400 puntos, pero aún no se había confirmado que su sistema bancario precisará un rescate de 100.000 millones de euros, al que podría sumarse en las próximas semanas otro aún sin cuantificar para la Administración.

El proyecto olímpico contaba con 22 instalaciones deportivas ya hechas, otras cuatro que requerían obras, y diez que había que construir. La inversión total entre principios de 2013 y finales de 2019 ascendía a 2.403 millones de dólares: 905 para las instalaciones deportivas pendientes (548 de ellos, de dinero del Estado, la Comunidad y el Ayuntamiento), 1.180 para la villa olímpica (una inversión garantizada íntegramente por el Ayuntamiento), y 318 para el centro de prensa. A esa cantidad había que sumar 2,2 millones de dólares (1,8 millones de euros) en infraestructuras de transportes.

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Es decir, Madrid 2020 requería de 1.410 millones de euros de dinero público en instalaciones deportivas entre 2013 y 2019, de los que 963 correspondían al Ayuntamiento. Esta última cifra supone la mitad de todo el dinero con el que cuenta la ciudad para su mantenimiento y mejora en esos siete años, toda vez que sus penurias económicas lo han sujeto a un estricto plan de ajuste.

Cura de adelgazamiento

La candidatura se ha sometido a una cura de adelgazamiento que ahorrará un 10% del dinero público necesario, 143 millones, merced a la supresión de dos instalaciones: el centro de hockey (75 millones) y el pabellón de voleyball (68 millones). Esos deportes se disputarán en edificios ya existentes (en el Palacio de los Deportes y en Valdebebas). Tampoco se construirán los dos centros de prensa previstos, que iban costar 254 millones a cargo de Feria de Madrid (una empresa participada por la Comunidad, el Ayuntamiento, la Cámara de Comercio y Bankia).

Respecto a las instalaciones con capital privado, el Real Madrid ha cancelado la construcción de un pabellón de baloncesto (87 millones), así que deberá adecuarse con dinero público la plaza de las Ventas, que se techará para los Juegos. En el aire está la remodelación del estado de La Peineta, con un coste de 270 millones que sufragar el Atlético de Madrid; tiene que estar lista en octubre de 2015, pero el dinero de las obras tendría que salir de una operación inmobiliaria paralizada por la justicia.

La principal incógnita es en cualquier caso la villa olímpica, que debería construirse entre julio de 2015 y diciembre de 2019. Los 963 millones que costaría debe garantizarlos el Gobierno local, aunque fuentes de la candidatura han señalado que podría abrirse a la iniciativa privada, lo que modificaría la idea de destinarla luego a vivienda protegida.

No es solo que su coste suponga la mitad del dinero con el que cuenta la ciudad durante ese periodo para mantenimiento de infraestructuras y construcción de otras nuevas. Además, su construcción está a cargo de la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo, doblemente amenazada porque, al no ser una competencia municipal, podría ser traspasada a la Comunidad o liquidada; y por no ser una actividad económicamente sostenible (costea vivienda protegida y eliminación de barrios chabolistas), podría tener que ser eliminada por orden del Gobierno.

Poco entusiasmo político

Las penurias económicas han enfriado el entusiasmo popular por Madrid 2020, que ha apretado además mucho su presupuesto para promoción o actos de apoyo. Y tampoco en la esfera política sobran las ganas. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (PP), ha apoyado administrativamente el proyecto con todas las garantías, pero ha evitado respaldarlo en público más de lo imprescindible.

El Ejecutivo regional (PP) ha llegado incluso a verter dudas sobre su idoneidad en los tiempos que corren. Y el líder de la oposición municipal, el socialista Jaime Lissavetzky, cuyo apoyo ha sido y es clave para la candidatura, tampoco parece querer centrar ahí la atención, toda vez, además, de que el líder socialista regional, Tomás Gómez, también lo puso en duda pese a que inicialmente lo había respaldado.

La alcaldesa, que dio su visto bueno al anterior regidor, Alberto Ruiz-Gallardón, antes de que este decidiera intentarlo por tercera vez el pasado verano, no se cansa de repetir que el proyecto apenas tendrá coste para los ciudadanos hasta saber su desenlace, pero jamás ha demostrado el entusiasmo de Gallardón, ahora ministro de Justicia, al que, por cierto, no se le ha visto tirar del carro olímpico. La victoria, de producirse, tendrá muchos amos, pero, a falta de un año, la carrera olímpica parece transcurrir en Madrid sin pena ni gloria.

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