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Un millón de litros de petróleo frente a Columbretes

Fomento inicia el vaciado del barco hundido en 1937 ante el riesgo de fuga

El petroléro Woodford de la compañía Hellenic Tramp SS.
El petroléro Woodford de la compañía Hellenic Tramp SS.

“El Woodford es el origen de episodios periódicos de contaminación”. Esta es la conclusión a la que ha llegado el Ministerio de Fomento después de inspeccionar la zona donde hace 75 años se hundió el Woodford, un petrolero de bandera inglesa que desde entonces ha permanecido a unos 25 kilómetros al norte de la reserva marina de las Islas Columbretes. El riesgo de una fuga más importante ha llevado al ministerio a iniciar los trabajos para vaciar el cargamento del pecio: un millón de litros de carburante que permanecen desde 1937 a 80 metros de profundidad.

Desde el ministerio explican que los trabajos iniciados ayer por Salvamento Marítimo para descontaminar el petrolero persiguen un doble objetivo. El primero, eliminar “una fuente de contaminación constante que podría agravarse con el paso del tiempo al incrementarse las grietas y descastarse las chapas por la corrosión”, lo que llevaría a un aumento gradual del volumen de vertido a muy pocos kilómetros de una reserva marina de 5.490 hectáreas. El segundo, “evitar un grave riesgo ambiental para el mar Mediterráneo y el ecosistema de las islas Columbretes en caso de producirse una fuga importante del hidrocarburo contenido en los buques”.

El buque yace a 80 metros de profundidad al norte de las islas Columbretes

La voz de alarma de riesgo de contaminación por fugas del petrolero hundido a 25 kilómetros al norte de las Columbretes la dieron los pescadores en 2009. Desde Salvamento Marítimo explicaron que fue hace tres años cuando comenzaron las labores de inspección en la zona a raíz de las manifestaciones de los marineros que ya hablaban de la existencia de este pecio. Pero no fue hasta 2011 cuando, gracias a nuevas inspecciones, se determinó la cantidad aproximada de combustible sumergido: 1.000 metros cúbicos a 80 metros de profundidad.

El ministerio concluyó entonces que la única forma viable de vaciar el petrolero era mediante una campana seca de buceo en saturación que permitiera mantener unos turnos de trabajo de ocho horas a esa profundidad. El director de Salvamento Marítimo, Juan Luis Pedrosa, señaló que es la primera vez que se acomete una operación "tan compleja y con medios técnicos tan avanzados". De hecho, hasta 2011 el ministerio no contaba entre sus medios propios con lo necesario para llevar a cabo estos trabajos. De ahí que se inicien ahora.

Los pescadores alertaron en 2009 de fugas de fuel en la costa de Castellón

La secretaria general de Transportes, Carmen Librero, explicó ayer en Castellón que tras evaluar esta situación y la “gran complejidad” técnica que implicaban las operaciones, se realizó el plan de actuación para acometer la descontaminación del Woodford que arrancó ayer.

Librero habló de estas tareas de vigilancia e inspección que se han venido realizando en la zona del hundimiento (tanto submarinas como en superficie) y que han permitido constatar que el buque hundido hace 75 años era el origen de episodios periódicos de contaminación por vertido de hidrocarburo. Así, apuntó que se trata de vertidos “de escasa importancia”, puesto que el fuel “es ligero y se deshace enseguida”. Pero desde ayer, diez buzos y 18 técnicos a bordo del buque Clara Campoamor (con otros 14 tripulantes) trabajan para evitar una tragedia ecológica. Los trabajos se prolongarán entre uno y dos meses, dependiendo de las condiciones climatológicas.

Los trabajos de descontaminación durarán entre uno y dos meses

La secretaria general de Transporte se reunió ayer con representantes de la Autoridad Portuaria, el sector pesquero y turístico para dar cuenta del dispositivo desplegado ante un posible riesgo de contaminación. Según apuntaron desde Fomento, para minimizar un posible impacto, se han desplazado equipos de lucha contra la contaminación y buques recogedores. Un avión de vigilancia y dos helicópteros forman parte del dispositivo. El objetivo es eliminar una fuente de contaminación y evitar el riesgo ambiental en el Mediterráneo “en caso de que pueda producirse una fuga”.

El Woodford se hundió el 1 de septiembre de 1937 al norte de las islas Columbretes de Castellón cuando iba a atracar en puerto español. El buque, con bandera inglesa pero perteneciente a una compañía noruega, recibió el impacto de dos torpedos de un submarino italiano. Durante el ataque falleció un tripulante y el resto de la tripulación, 32 personas, lograron salvarse en botes salvavidas que, al llegar a la costa, evidenciaron que hubo fuga de fuel (atracaron manchados de carburante). Desde entonces el petrolero ha quedado sumergido a 80 metros y con un cargamento de un millón de litros de carburante.