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DÍAS DE DIVERSIÓN

¡Qué viva Bilbao y el deporte!

La triatleta Virginia Berasategui dedica su pregón a las mujeres y a las personas desempleadas

La Aste Nagusia arranca con altas temperaturas

La 'txupinera' y la pregonera junto a Marijaia dan la bienvenida a una semana de fiesta en Bilbao.
La 'txupinera' y la pregonera junto a Marijaia dan la bienvenida a una semana de fiesta en Bilbao.

Otro año y miles de personas se abarrotaban minutos antes de que arrancara la Aste Nagusia en la plaza del Teatro Arriaga. No importaba el calor —los termometros rozaron los 30 grados—, era el momento de arropar a Marijaia en el arranque de las fiestas bilbaínas. El Ayuntamiento roció a los asistentes con agua para paliar el sofoco, mientras el merchandisingfestivo —todo tipo de artilugios de plástico de colores chillones, gafas y pelucas, en su mayoría—, comenzaban a adornar las cabezas de los jóvenes.

Minutos antes de las siete de la tarde, la txupinera, Nerea Orizaola, y la pregonera, Virginia Berasategui, irrumpían en el balcón del Teatro. Les acompañaba la concejal de fiestas, Itziar Urtasun. “Quiero agradecer todas las muestras de cariño que me dais cada vez que tengo la ocasión de emocionarme al representar por los diferentes países del mundo a mi Bilbao, a mi Bizkaia, a mi Euskadi. Mila esker”, arrancó la deportista.

Mientras, abajo, la fiesta comenzaba a bullir, con el lanzamiento de harina y huevos, y todo tipo de líquidos. El de ayer fue un txupinazo especialmente sucio, los jóvenes tomaron la plaza, mientras los mayores, previsores, aguardaban en la distancia, en el puente del Arenal, el comienzo de la fiesta.

Cada vez más jóvenes aprovechan el acto para rociarse en harina

Dio igual que el Consistorio recordara a los allí congregados que había un puesto que recogía productos con destino al banco de alimentos y, por lo tanto, exigía moderación a los que terminaron por convertirse en croquetas. No hicieron ni caso.

“Este año vamos a vivir la edición más femenina de la Aste Nagusia”, se desgañitaba la pregonera, visiblemente nerviosa y emocionada. “Tengo la obligación de aprovechar este altavoz que se me brinda para recordar la situación de mis compañeras, mujeres que se dedican al deporte, las que luchan día a día por conseguir su meta saltando todos los obstáculos que se les ponen por delante”, subrayó.

Varios jóvenes se refrescan y limpian después del 'txupinazo'.
Varios jóvenes se refrescan y limpian después del 'txupinazo'.

A Berasategui, vestida con el llamativo traje amarillo que deben lucir todos los pregoneros de la Aste Nagusia y el sombrero característico similar a un plumero, apenas le salía la voz. La deportista comparó el papel que le ha tocado desempeñar en la fiesta bilbaína como participar en varios ironmans seguidos y quiso recordar a Kirmen Uribe, al que ha sucedido en el cargo. Berasategui interpretó unos versos en euskera del escritor, para luego dedicar unas palabras a aquellas personas con dificultades económicas. “Estos últimos años estamos viviendo tiempos muy difíciles, todas y todos lo sabemos, y por eso más que nunca hay que salir a la calle y vivir la fiesta, ocupar las calles y disfrutar de lo que más nos gusta, comer, hidratarnos y disfrutar con nuestra gente”. Berasategui recordó que el programa de fiestas incluye todo tipo de actividades gratuitas, como “los fuegos, el teatro de calle, los conciertos, los concursos gastronómicos...”.

Palabra a palabra, el Arriaga iba cogiendo temperatura, más botellas descorchadas, más katxis de kalimotxo apurados, y más brazos en alto. Entre la marea se distinguían los colores de algunas de las comparsas, sus miembros, ya preparados, lucían el uniforme que les acompañarán durante la próxima semana, aderezado con el respectivo pañuelo azul anudado al cuello.

“Estar a tope estos nueve días no es moco de pavo para un atleta como yo, acostumbrada a la disciplina, pero os invito a ser un poco indisciplinadas estos días. Yo os prometo que lo seré. Os prometo que me voy a entregar y que voy a ser la pregonera de todos los bilbaínos”, concluyó Berasategui. Entonces tomo el relevo la txupinera, prendió la mecha y la fiesta arrancó mientras se comenzaron a oír los primeros compases de Badator Marijaia y los jóvenes convertidos en croquetas aprovecharon las fuentes cercanas al Arriaga para limpiarse y refrescarse.