Sin negocio... y a 40 grados

El mercado de la Candelaria se queda sin clientes por tener rota la refrigeración

José Manuel cansino, dueño de una frutería.
José Manuel cansino, dueño de una frutería.A.A-D

“Los clientes nos dicen que no piensan venir hasta que se solucione el problema. Mira cómo está esto: Vacío” se queja Verónica León, empleada en una pollería del Mercado de la Candelaría, en el barrio de los Pajaritos (Sevilla), de que el aire acondicionado lleva roto desde mayo y dentro del local no hay “quien pueda respirar”, mientras se abanica con el envoltorio de cartón con el que se guardan los huevos de gallina. El mercado, reformado el año pasado y gestionado por el Ayuntamiento está a la espera de que Endesa, que ha prometido que el próximo 16 de agosto solucionará el problema, termine el centro de transformación que suministra de electricidad al sistema de refrigeración.

Sorprende ver, al entrar en el mercado, que la mitad de los locales tienen la verja echada. Cuando preguntas, a los pocos trabajadores que quedan, sobre la suerte de sus compañeros estos responden: “El que no ha cerrado nunca, se ha visto obligado a hacerlo ahora, otros, en vez de irse una semana de vacaciones se han ido quince días y los pocos que quedamos estamos aquí para no dejar el mercado desabastecido”. Según el presidente del mercado, Joaquín Aguilés: “El calor ha mermado las ventas un 50%”.

Los pocos que quedamos estamos aquí para no dejar el mercado desabastecido

Aunque la compañía eléctrica ha prometido que el próximo jueves arreglará el sistema de refrigeración, muchos son los que piensan que no será hasta finales de agosto, cuando el calor comience a irse, que el Ayuntamiento les haga caso. Los trabajadores denuncian que han estado estos meses soportando las altas temperaturas por culpa de una “negligencia en la burocracia". "Hemos presentado muchas quejas, pero no nos han hecho caso”, asegura Aguilés.

Chary es la dueña de una pollería que lleva su nombre. De tanto en tanto abre la cámara frigorífica en la que guarda los alimentos para aliviarse de las altas temperaturas. Explica que por culpa del calor se están echando a perder los pollos. El sistema de refrigeración, que sirve para conservar los alimentos, tiene un programa automático el cual, con una temperatura ambiente fresca, actúa intermitentemente. Si los grados en el exterior son elevados, la temperatura tiene que ser constante y por lo tanto hacer que la máquina trabaje el doble. Los alimentos se queman al estar permanentemente en contacto con el chorro de aire frío.

Chary no es la única del mercado que tiene problemas con la conservación de sus alimentos. Juan Manuel Cansino es el dueño de la frutería colindante. El frutero afirma que todos los días tira “un poco de todo, aunque lo peor es la verdura”.

Marto Morillo, dueño de una pescadería cuenta que en estos dos meses ha tenido que tirar más merma que en el conjunto de los seis meses anteriores. El problema, señala Morillo, es que “el hielo al medio día ya está derretido y es muy difícil conservar los alimentos”.

Cuando se les pregunta a los clientes por su lealtad a los comercios la mayoría responde que vienen porque no pueden encontrar en otra parte los productos que allí se venden, pero que tener que hacerlo es “un infierno”.

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