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Abanto recuerda hoy a la joven asesinada en Castro

Varias personas, entre ellas agentes de la Guardia Civil, observan el interior de la nave, donde fue hallado el cuerpo.
Varias personas, entre ellas agentes de la Guardia Civil, observan el interior de la nave, donde fue hallado el cuerpo.MIGUEL RAMOS (EFE)

Abanto-Zierbena recordará hoy, entre el homenaje, la tristeza y las muestras de indignación y repulsa a Leire G.-B. O., la joven de 28 años residente en esa localidad vizcaína que murió apuñalada el pasado viernes en Castro Urdiales (Cantabria). Su supuesto asesino, S. V., un hombre de nacionalidad rumana de 22 años con antecedentes por agresión sexual que trabajaba para la familia de la joven, se ahorcó después en su piso de la misma población cántabra.

La Coordinadora de Mujeres de Margen Izquierda y Zona Minera, en Bizkaia, ha convocado la concentración de repulsa a mediodía delante del Ayuntamiento de Abanto-Zierbena, en el barrio de Gallarta. La joven fallecida residía en Abanto junto a su madre y su hermano pequeño. Leire, cuyos padres estaban separados, tenía otros dos hermanos.

También Portugalete, la localidad natal de Leire, podrá recordarla hoy y darle su último adiós. A las siete de esta tarde se oficiarán los funerales en su basílica de Santa María. Sus familiares y allegados celebraron ayer el velatorio en la estricta intimidad.

Mutismo

Tanto la Guardia Civil como la Delegación del Gobierno en Cantabria guardaban ayer completo mutismo sobre la investigación en curso para tratar de determinar todas las circunstancias del suceso.

El cadáver de la joven, ingeniera industrial, fue encontrado el pasado viernes oculto bajo una carretilla elevadora en la nave industrial en Sámano, una pedanía de Castro Urdiales, donde tenía su sede una empresa familiar. La firma, Idanka, dedicada a la importación y distribución de objetos de regalo, fue creada por el padre de la fallecida para ayudarla tras verse afectada por la crisis tras finalizar sus estudios.

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El supuesto autor del crimen realizaba allí algunas labores y además se encargaba de cuidar los jardines del chalé donde reside la familia, para la que trabajaba desde hacía tres años, en el barrio de Sanfuentes de Abanto. Antes de ahorcarse, dejó en su piso de Castro Urdiales una nota escrita en rumano en la que pedía perdón.

El cuerpo presentaba al menos tres puñaladas, una de las cuales le alcanzó en la yugular y probablemente era mortal.

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