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Interior atribuye los incendios del Empordà a sendas colillas mal apagadas

Un millar de bomberos luchan al límite contra las llamas. Un nuevo fallecido eleva a cuatro los muertos. Los fuegos han afectado unas 14.000 hectáreas y han quemado unas 9.000.

Pánico en los barrancos de Portbou (Girona).

El gran incendio, el peor en más de dos décadas en Girona, no dio tregua ayer en el Alt Empordà. Las llamas asediaron por segundo día a los vecinos en sus casas y explotaciones ganaderas. Todos pasaron las horas en vilo, pendientes de un viento caprichoso y cambiante que sopló, aunque con menos fuerza que el domingo, durante casi toda la jornada. El fuego, provocado por colillas arrojadas a la vegetación reseca, se cobró su cuarta víctima en la comarca: un francés de 46 años que sucumbió a las quemaduras sufridas el domingo al quedar atrapado en su coche.

Con el fuego controlado en Portbou, donde el domingo murieron otro francés de 46 años y su hija de 15 al saltar al mar desde un acantilado huyendo de las llamas, el incendio de La Jonquera se dividió en dos flancos, a ambos lados de la autopista AP-7. Aunque el perímetro del fuego (de unos 70 kilómetros, con 14.000 hectáreas afectadas, de las cuales se quemaron 9.000) prácticamente no creció, las llamas se mantuvieron fuera de control en el frente oeste, el más activo y peligroso, y también dentro de la zona ya afectada por el fuego. Varios cambios en la dirección del viento a primera hora de la tarde desconcertaron a los bomberos y espolearon nuevos conatos. Los Mossos d'Esquadra tuvieron que volver a cerrar la AP-7 —reabierta durante la mañana— porque las llamas acechaban el arcén y cortaron una docena de carreteras locales y comarcales. El tramo de tren de alta velocidad entre Figueres y Perpiñán también se vio afectado.

La franja oeste, que ocupó unos 23 kilómetros desde La Jonquera hasta Avinyonet de Puigventós, concentró todos los esfuerzos de los más de mil hombres que batallaron contra las llamas entre bomberos (260 de ellos, franceses), voluntarios, mossos y militares. En los alrededores del embalse de Boadella se situó la línea de contención más importante, la que debía evitar que el incendio alcanzase la Alta Garrotxa, una inmensa y abrupta masa forestal de más de 20.000 hectáreas, y tampoco pudiesen avanzar por el norte hacia Francia.

El nerviosismo en el centro de mando de bomberos, instalado en Figueres, fue palpable durante todo el día. “Si el fuego arranca ahí, nos dará muchos problemas”, admitió Josep Mateo, subjefe del Parque de Bomberos de Figueres. Pero al final no lo hizo. Y aunque sí alcanzó Francia, no de forma preocupante. El viento de levante facilitó el trabajo de los medios aéreos y no sopló con tanta intensidad como para propagar el fuego más allá del embalse, mientras que el viento en dirección norte que comenzó a soplar a finales de la tarde vino a ayudar en las tareas de extinción y a disipar el miedo a un peligroso avance por el oeste. Los hidroaviones y helicópteros cargaron agua del embalse sin pausa.

Al caer la noche y con los medios aéreos ya en retirada, los frentes eran dos: los alrededores del embalse (Terrades, Darnius y Boadella d´Empordà) y Cantallops, donde el viento reavivó las llamas por la tarde. Por primera vez desde el inicio del gran incendio, las previsiones meteorológicas de ayer noche eran favorables a las labores de extinción. El consejero de Interior de la Generalitat, Felip Puig, se mostró optimista. “Espero poder atacar el fuego y progresar decididamente durante la noche”, dijo. El viento remitía y para hoy se espera una caída de las temperaturas de hasta 10 grados y un aumento considerable de la humedad, condiciones casi ideales para los bomberos.

Los vecinos de los pueblos del flanco oeste, convertido en la cabecera del incendio, vivieron una jornada de angustia. En Darnius, Terrades y La Vajol, la orden de confinamiento se mantuvo durante todo el día. Por la tarde, con el fuego todavía acechando, se ordenó también a los vecinos de Cantallops, Agullana, Albanyà y Sant Llorenç de la Muga que no abandonasen sus pueblos en lo que se denominó un confinamiento "suave". En Darnius y Terrades el fuego llegó a escasos metros del núcleo urbano, en distintos focos que se fueron reavivando durante el día. Poco tiempo tuvieron los vecinos para hacer recuento de los daños sufridos el día anterior. Un ganadero de Darnius perdió la mayoría de sus 500 ovejas, calcinadas. Martí Llorens, de 70 años, miraba con desesperación cómo L'esclopetera y La Muntanya d'en Palau, en Darnius, ardían una y otra vez. Si un fuego se apagaba en una ladera, resurgía 100 metros más abajo.

Puig explicó que el incendio de La Jonquera se originó en un aparcamiento para camiones en el paso del Pertús, mientras que el de Portbou nació a un costado de la carretera N-260. Puig atribuyó el inicio de los fuegos a sendas “imprudencias” causadas por colillas. Se encontraron cientos de ellas en el lugar donde se originó el fuego, según la Generalitat. Ante la gravedad del fuego y sus consecuencias, el ministro de Interior, Jorge Fernández-Díaz, interrumpió un encuentro con ministros europeos en Chipre y viajó hasta Figueres, donde explicó que el Gobierno planea un endurecimiento de las penas a los imprudentes. “Estas actitudes conllevan pérdidas que deben tener un reflejo en el Código Penal”, señaló. “Hemos hablado de la creación de una task force [grupo de acción rápida] entre Portugal, Grecia, España e Italia”, añadió.

Puig se mostró comprensivo ante las críticas de algunos de los alcaldes por la escasez de efectivos y el supuesto desconocimiento del terreno por parte de los bomberos y reconoció que en algunos momentos se sintieron “desbordados”. Con llamas de hasta 15 metros de altura y una humedad muy baja, la “prioridad es proteger vidas humanas”, manifestó. El fuego afectó a 17 municipios. De los centenares de abonados que estuvieron sin luz durante el día, solo quedaban 60 a las diez de la noche.

El Departamento de Bienestar y Familia de la Generalitat evacuó a 800 niños que estaban pasando unos días de vacaciones en campamentos y casas de colonias. En el camping Bassegoda Park de Albanyà fueron desalojados 120 menores de nacionalidad alemana, informó Protección Civil. Otras 260 personas fueron desalojadas de otro camping en Albanyà y en Sant Llorenç de la Muga. Unas 1.300 personas pasaron la noche del domingo al lunes fuera de sus casas en los centros de acogida abiertos en diversos municipios del Alt Empordà, donde se alojaron en pabellones deportivos, centros sociales y en la base militar de Sant Climent Sescebes tras ser desalojados.

Ocho personas continuaban hospitalizadas anoche por heridas en el primer día del incendio, todas de gravedad. Entre ellas se encuentra la mujer que el domingo saltó al mar desde un acantilado en Portbou con su marido, su hija de 15 años y su hijo de nueve al verse asediados por las llamas.

Consulta toda la información sobre los incendios

1. Dirección General de Protección Civil de la Generalitat de Catalunya. Emergencias de Catalunya (@emergenciescat)

2. Teléfono de emergencias de la Generalitat de Catalunya, 112 (@112)

3. Bomberos. 'Departament' de Interior. (@bomberscat)

4. Twitter oficial de la asociación profesional de Agentes Rurales de Catalunya (@Agents_Rurals)

5. Creu Roja Catalunya (@CreuRojaCAT )

6. Asociación de Agrupaciones de Defensa Forestal del Alt Empordà: (@ADFAltEmp)

7. Servicio catalán de tráfico: (@transit)

8. Información sobre incendios forestales. (@incendisforest)

9. Mossos d'Esquadra: (@mossoscat)

10. Twitter de la sección de medio ambiente del Consejo Comarcal del Alt Empordà, especializado en protección civil: (@Pcivil_CCAE)

11. Atención ciudadana de la Generalitat de Catalunya, 012: (@012)

12. Servicio Meteorológico de Catalunya.(@meteocat)

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