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El culebrón de las medusas

La costa vasca registra un aumento de estos pelágicos gelatinosos

El calentamiento y la contaminación facilitan su reproducción

Dos de los encargados de recoger las medusas en la costa donostiarra.
Dos de los encargados de recoger las medusas en la costa donostiarra.

El de las medusas, o aguamalas, es un culebrón que no deja de repetirse año tras año con la subida de las temperaturas. A estas alturas del verano, suponen un incordio para los visitantes y asiduos a las playas de la costa vasca. Ya es costumbre que los bañistas sufran una picadura mientras se dan un chapuzón, o que se encuentren la orilla del mar plagada de estos gelatinosos celentéreos, según su denominación técnica. Lo cierto es que se ha dado un irrefrenable aumento de medusas en los últimos años.

La bióloga donostiarra Isabel Guzmán tiene claro que el problema de las medusas “va a ir a más”, ya que, como indica, “su número va a seguir aumentando con los años”. Guzman opina que “para este año se esperan las mismas especies de medusas que en años anteriores. También hemos visto la primera carabella portuguesa a cuatro millas de la costa”.

Los expertos creen que la plaga de los últimos años irá todavía a más

Una de las causas más significativas de la proliferación de estos incómodos turistas marinos radica en la contaminación que acarrea la escorrentía de productos agrícolas al mar. Los nitratos y fosfatos que contienen los abonos son arrastrados por las corrientes y representan una abundante y rica fuente de alimento para el zooplancton que ingieren estos animales. Con ello, las medusas, que están adaptando su ciclo biológico a esta creciente contaminación, disponen de una mayor cantidad de comida, y por ello su número se dispara.

La sobrepesca de ciertos ejemplares de la fauna marina también es otra de las razones que favorece su expansión. Al aumento del zooplancton se le suma la disminución de especies competidoras de dicho alimento. Además, la población de animales depredadores de medusas, como el atún, el pez espada o la tortuga marina, también se está viendo reducida en el mar Cantábrico, lo que incide directamente en la superpoblación de las aguamalas.

La sobrepesca también es uno de los factores más importantes de este aumento

El tercer motivo, y el más conocido, para que se dé este fenómeno es la subida de la temperatura del mar por el calentamiento global, y es que las aguas templadas favorecen la reproducción de los celentéreos. Se cree que las medusas van a ser una de las únicas especies que se vayan a ver beneficiadas por el efecto invernadero.

En aguas del Mediterráneo, las medusas van igualmente en aumento. La situación allí ha llegado a tal punto que la Junta de Andalucía se ha planteado iniciar un proyecto para soltar en el mar ejemplares de tortuga boba, depredadora natural de medusas, para resolver así el problema.

En Japón han ido más allá, y como solución a las plagas se han puesto a comercializar galletas de medusa. Lo curioso es que la idea está teniendo buena aceptación. Quién sabe si en San Sebastián, de continuar así las cosas, los bares de pintxos van a tomar nota de los japoneses.