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Lagarta Lagarta echa el cierre y la Mostra de Teatro de Cee “podría ser la última”

Compañías históricas con montaje preparado se enfrentan a un semestre en blanco

¿Cómo hablar de “empresas teatrales” si la Administración que las llama así tarda en abonar ayudas y facturas entre seis meses y un año, el convenio laboral de los actores se convierte en papel mojado y casi todos los ayuntamientos, con la caja vacía, buscan espectáculos de producción mínima con los que salvar una cuota cultural? Los frutos de esta situación, que se agrava desde 2010, son más palpables que nunca. Compañías históricas con montaje preparado se enfrentan a un semestre en blanco.

Lagarta Lagarta, la compañía de Ernesto Chao y Rosa Álvarez, activa desde 2001, anunció ayer —según adelantó Praza Pública— que no habrá más funciones de momento. “Es imposible mantener una compañía en este país pagando el convenio de actores y a los empleados”, lamenta Chao. “Si los Ayuntamientos te pagan 1.000 euros, eso no da para pagar el camión y a los técnicos. Y si no puedes producir porque no sabes cuándo te van a pagar ni las ayudas ni las funciones...” El actor ribadaviense, de 69 años, se despide de Lagarta tras Unha hora na vida de Stefan Zweig. En aquel montaje, que la compañía eligió “por su actualidad”, Chao encarnó al escritor vienés que decidió suicidarse con su mujer a comienzos de 1942, hartos de recibir buenas noticias del III Reich. Pero había esperanza.

“Yo estoy jubilado y tengo pensión, a otros les va a resultar más difícil echar el cierre, aunque la idea ronda por muchas cabezas”, resume Chao.

Elegido recientemente presidente de la Asociación de Actores, Toño Casais, de Talía Teatro, avisa también de que la XXV Mostra de Cee, a finales de agosto, “podría ser la última”. “Nos quedamos con las ayudas del Ayuntamiento y de Ferroatlántica porque no pedimos subvención a la Xunta. Cómo vamos a pedirla y justificar todos los pagos, si las estamos cobrando a seis o diez meses vista?”.

Sobre los mismos problemas, soportar los retrasos y luchar por la distribución en una Rede Galega de Teatros “saturada de espectáculos baratos”, habla el portavoz de la asociación de compañías Escena Galega, Salvador del Río: “Se nos obliga a mantener unas empresas fuertes que no se pueden sostener”. Si lo que ahora viene es una reconversión homologable a la del sector lácteo, será por abandono: “Parece que se pretende algo así, pero sin decirlo. De la práctica totalidad de las compañías, ninguna tiene capital suficiente para adelantar lo que no se paga a tiempo”. La resolución con las ayudas a la producción escénica debería publicarse este mes, pero el recorte es conocido: si en 2011 eran 850.000 euros, en 2012 habrá 700.000. Con el añadido de que los 200.000 euros para compañías residentes, antes línea aparte, ahora habrá que restarlo de una partida única.

Lo que queda ahora, aparte de esperar por una entrevista con el conselleiro de Cultura, Jesús Vázquez, es “hacerlo todo en conjunto”. Del Río habla del nuevo escenario de movilización abierto por los recortes sociales: “Vinculándonos a la educación y a la sanidad y allí donde haya ejemplos de ese desmantelamiento, desde la plataforma Cultura contra a mentira”. Casilda Alfaro (Teatro de Ningures, 25 años en activo) cruza algunos datos: “Yo llevo un año sin trabajar en mi compañía. Y entre los actores asociados el paro ahora mismo alcanza el 80%. No es que triunfe el pequeño formato; es que la bola de nieve es tal que el riesgo de desaparecer es evidente”. Todavía están aprendiendo a valorar lo que sucede. “Ahora mismo la desazón es grande, nunca habíamos vivido algo así”.