Euskadi y Navarra son diferentes

Un estudio sociológico de la Universidad de Deusto analiza la evolución reciente del sistema de valores y comportamientos éticos en ambas autonomías

El sociólogo Jon Leonardo, coordinador del estudio.
El sociólogo Jon Leonardo, coordinador del estudio.FERNANDO DOMINGO-ALDAMA

La radiografía del sistema de valores y comportamientos éticos de la sociedad vasca arroja una conclusión “clara” para los artífices del estudio presentado ayer en la Universidad de Deusto: los vascos y los navarros son diferentes de los españoles y los europeos. La publicación, Cambio de valores en los inicios del siglo XXI en Euskadi y Navarra, sigue la línea de investigación que el centro viene realizando en torno a la Encuesta Europea de Valores. Su coordinador, el sociólogo Jon Leonardo, publicó en 2009 el libro Un individualismo placentero y protegido, que reflexionaba sobre la evolución del sistema de valores en lo nacional. Con este estudio, cuyos últimos datos son de principios de 2009, su equipo, formado por 12 investigadoras, se centra en Euskadi y Navarra.

En el libro se analizan siete áreas, desde la escala de valores más individual, relacionada con el bienestar y la felicidad, pasando por la familia, el trabajo y las variables de la participación, la confianza en las instituciones, el cambio de roles o la religión. “Con esta publicación, elaborada en un tiempo récord de seis meses, recogemos el testigo de otras investigaciones sociológicas muy valiosas para entender como ha evolucionado la sociedad entrado el siglo XXI”, afirmó Jon Leonardo, que se declaró “muy satisfecho con el trabajo realizado por su equipo”.

La encargada de abordar las conclusiones, Arantxa Rodríguez, explicó que “desde el principio intentábamos dar respuesta a si somos diferentes, y sí, lo somos”. Para llegar a esta contundente conclusión se estudiaron tres grupos de “valores finalistas” correspondientes a tres tipos de personas, las que dan más importancia al disfrute y a la sociabilidad, las que priman el cumplimiento de las normas e ideologías y las que priorizan la tradición y la seguridad. “Estudiando las interrelaciones entre ellos descubrimos que los vascos continúan asociando el binomio religión-política”, mientras que en el resto de España esto dejó de ser así hace más de una década. “Los españoles asocian la familia con la política”, explicó Rodríguez.

Respecto a Europa, sobretodo con los países nórdicos, las diferencias son aún más evidentes. “Allí se otorga una importancia mucho más homogénea que aquí a la familia, los amigos, el trabajo, la religión y la política”, explicó Rodríguez, que concluyó que “es una consecuencia del grado de cultura democrática que tienen”.

Permanece la idea de que la mujer es la responsable de la prole y del hogar

En la presentación intervinieron otras de investigadoras de áreas específicas del estudio. En el ámbito de la religión, la profesora Iciar Basterretxea constató que, mientras que en Europa se da una pauta ascendente en el sentimiento de pertenencia a una religión, “la sociedad vasca, considerada tradicionalmente religiosa, se ha secularizado rápidamente”. Basterretxea matizó que se da un binomio entre el sistema de creencias religiosas y su plasmación institucional, esto es, entre Dios y la Iglesia.

Raquel Royo, dedicada al ámbito de la familia, destacó una paradoja: si bien ocho de cada 10 encuestados apuestan por la igualdad de roles entre hombres y mujeres y rechazan la pervivencia del rol tradicional de madre, luego cuatro de cada 10 cree que los hijos en edad escolar sufren si la madre trabaja. “Coexisten valores tradicionales y progresistas, en el imaginario popular se mantiene la idea de que la mujer es la responsable de la prole y el hogar, una visión que sigue promoviendo un trasfondo de desigualdad” Jon Leonardo finalizó puntualizando que, si bien “todo esto no es concluyente”, sí que proporciona “hilos de los que tirar ante próximos estudios”.

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