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La Generalitat rechaza las nuevas medidas liberalizadoras para el comercio

El Gobierno catalán "estudia todas las vías" para frenar los planes del Ejecutivo central

El sector del pequeño comercio se alinea con la Generalitat en su rechazo a las medidas

El comercio catalán ha recibido entre el disgusto y el enojo la propuesta del secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, de introducir nuevas medidas liberalizadores en el comercio, que afectarían de forma especial a la normativa de la Generalitat de Cataluña y que obligarían a Barcelona a limitar una zona turística en la que sería posible la libertad total para que abrieran los comercios. Fuentes del Gobierno catalán han manifestado “su oposición” y, a la espera de cómo se formaliza la propuesta del Ejecutivo central, han señalado: “Para hacernos respetar no descartamos ninguna vía”, entre las que figuraría el recurso ante el Tribunal Constitucional por lo que consideran un conflicto de invasión de competencias.

Las llamadas han sido continuas tras la conferencia sectorial de comercio interior en Madrid. El director general de Comercio de la Generalitat, Josep Maria Recasens, ha hablado con todos los agentes del sector comercial y los ha emplazado a una reunión que se celebrará mañana martes. Todos los representantes del pequeño comercio consultados por este diario han asegurado que existe consenso respecto al rechazo de las medidas y que incluso se plantea elaborar un manifiesto conjunto en defensa del modelo comercial de Cataluña, que históricamente ha limitado la apertura de grandes superficies y los horarios para defender los intereses del comercio de proximidad.

Entre las medidas planteadas por la Secretaría de Estado de Comercio también se encuentra la posibilidad de ampliar de ocho a 10 los días festivos en que puedan abrir los comercios, que tengan libertad total los comercios con superficies hasta 300 metros cuadrados (en Cataluña está limitado a los establecimientos de hasta 150 metros cuadrados) y que el horario semanal de apertura se alargue hasta las 90 horas (actualmente son 72 horas).

“Es un ataque frontal a nuestro modelo comercial y social”, ha denunciado el presidente de la Confederación del Comercio de Cataluña (CCC), Miquel Àngel Fraile, el más indignado por las propuestas de García-Legaz, que ha tachado de “intolerables”. Especial referencia ha hecho a la posibilidad de delimitar en la capital catalana un zona turística en la que se dé libertad total de apertura: “Barcelona está situada entre las 10 mejores plazas turísticas y ese éxito se ha conseguido sin que se haya tenido que abrir en domingo”.

El presidente de Pimec Comercio, Alejandro Goñi, ha señalado que ya temían que el turismo acabara convirtiéndose “en un caballo de Troya” para el comercio, pero ha denunciado que la propuesta de Madrid únicamente tiene “base ideológica”. En todo caso, Goñi estaba sorprendido de que de una tacada la Secretaría de Estado de Comercio haya planteado media docena de medidas que atacan la legislación de Cataluña pocas semanas después de que los comerciantes catalanes y Comercio celebraran una reunión en Barcelona en la que no se puso sobre la mesa ninguna de las propuestas conocidas hoy.

Los representantes del sector comercial son escépticos respecto a la tesis del Ejecutivo central, que prevé que la apertura de más horas supondrá un incremento de ventas y la generación de empleo. “Tenemos que tomar una posición unitaria”, ha demandado Vicent Gasca, presidente de la organización que agrupa los ejes comerciales de la capital catalana, la Fundación Barcelona Comercio. Justamente el máximo representante de uno de esos ejes, BarnaCentre, levantó una fuerte polémica cuando insinuó la posibilidad de abrir más días festivos. Las críticas de sus colegas le hicieron rectificar y matizar que había efectuado esas declaraciones a título personal y no como representante de la asociación de comercios del centro de la ciudad.