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La mejor campaña de atún rojo de las últimas dos décadas

Las empresas esperan que las cuotas crezcan de acuerdo con el aumento de peces

Un pescador limpia dos atunes tras ser sacados de la piscina de red de la almadraba, en Zahara (Cádiz).
Un pescador limpia dos atunes tras ser sacados de la piscina de red de la almadraba, en Zahara (Cádiz).

Seis años después de que se saltaran todas las alarmas por el futuro del atún rojo, las medidas para protegerlo comienzan a surtir efecto. Así, al menos, lo creen las empresas almadraberas de Cádiz, que se llevan el grueso de la cuota máxima de captura que permiten en España los organismos internacionales. Ese máximo para este sistema de pesca estaba establecido en 657 toneladas. Las redes fijas han capturado, a la espera de la cifra oficial, cuatro veces más. Son atunes que han tenido que ser soltados. “Ha sido el mejor de los 27 años que llevo trabajando aquí”, admite el capitán de la almadraba de Conil, Antonio Ponce. “Hemos podido soltar 8.000 atunes”. El elevado número de ejemplares y su peso medio, calculado en 200 kilos cada uno, permite abrir la esperanza de que la especie se ha recuperado.

En 2006, la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) empezó a recibir informes que revelaban una preocupante merma de atunes. La caída en el número de ejemplares y la reducción de su tamaño medio llevó a tomar medidas para proteger la especie. El negocio se limitó y muchos empresarios temieron el cierre. La pérdida de posibilidades pesqueras se compensó con el uso de las almadrabas como laboratorios científicos. Y así las cuatro almadrabas gaditanas, las de Barbate, Conil, Tarifa y Zahara, han podido mantenerse.

La campaña de 2012, iniciada a finales de abril, acaba esta semana y, a la espera del balance oficial, las sensaciones no pueden ser más halagüeñas. La organización de productores pesqueros de almadraba, que agrupa a Conil, Tarifa y Zahara, calcula que se ha cuatriplicado el número de atunes que se han tenido que soltar con respecto a los que sí se han podido pescar.

“Hemos podido soltar alrededor de 8.000 atunes”, dice el capitán de Conil

Estos años han servido también para revalorizar el atún rojo de almadraba como tesoro gastronómico y como reclamo turístico para la provincia. Su valor ha crecido tanto que los detallistas de muchos mercados de abasto gaditanos han preferido no comprarlo debido a su elevado precio.

El atún rojo de almadraba se ha vendido sin problemas en restaurantes de toda España, otros países y, sobre todo, Japón, que sigue siendo destino preferente del llamado "cerdo del mar".