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Collserola espera su plan especial

La normativa acumula dos años de retraso por falta de acuerdo político

“El parque está lo suficientemente protegido”, aseguran desde el consorcio

Collserola espera su plan especial

La lucha para que la sierra de Collserola fuera designada parque natural fue dura: un par de décadas de reivindicación histórica de grupos ecologistas y vecinos, reuniones entre los nueve Ayuntamientos que tienen jurisdicción sobre el área protegida, el dilatado trámite parlamentario... Casi dos años después de ese triunfo, el parque sigue sin un plan de usos, el instrumento máximo de conservación, de obligatoria redacción y sobre el que aún no hay una letra escrita. El plazo reglamentario para tenerlo listo es el 31 de octubre.

Desde el consorcio del parque, sin embargo, aseguran que el primer esbozo tendrá que esperar hasta final de año. La comisión que lo redactará comenzó su trabajo hace poco más de un mes. También, aseguran desde la entidad, habrá un “importante” proceso participativo. “Lo queremos hacer bien y no hay prisa. Partimos de cero. Por ahora al parque está  suficientemente protegido”, asegura Josep Perpinyà, vicepresidente ejecutivo del Consorcio del Parque de Collserola y alcalde socialista de Sant Just Desvern.

El texto, que reemplazará al vigente desde 1987, abordará un amplio abanico de temas. Desde la velocidad con la que pueden ir las bicicletas, pasando por la gestión forestal, hasta la relación con las zonas urbanas dentro del área protegida, como Can Cortés, en Sant Cugat. Y, sobre todo, el paso de dos millones de personas anualmente por sus 8.295 hectáreas. El primer paso para llegar a esta normativa es dibujar un mapa de hábitats, según Oleguer Farràs, ecologista de la Plataforma Cívica por la Defensa de Collserola. Una vez que se identifique la riqueza de fauna y flora de cada sitio y el grado de protección que necesita, se decide el uso. “Y la posible restricción de acceso a ciertos lugares”, agrega Farràs. También se tendrán que modificar algunos aspectos contradictorios o anacrónicos del Plan General Metropolitano.

Ayuntamientos como el de Sant Cugat del Vallès y Barcelona han aprobado mociones para solicitar que se aborde la redacción. El grupo de ICV-EUiA en el Parlament ha hecho lo propio. ¿Por qué la tardanza? “Cuando llegamos no encontramos ningún avance en la redacción”, explicó Joan Puigdollers (CiU), diputado delegado de Medio Ambiente de la Diputación de Barcelona y concejal del mismo tema en el Ayuntamiento de la capital catalana.

El cambio de color en la Generalitat y varios municipios del Área Metropolitana también ha influido. Desde Sant Cugat, Joan Puigdomenech, el concejal de Medio Ambiente, afirmó que el nuevo mapa político “ha ralentizado” el tema, aunque matizó: “La visión de lo que se busca en el parque está por encima de relevos políticos”. “La asamblea de constitución del parque fue en enero pasado”, argumentó el vicepresidente del Consorcio, seis meses después de la posesión de los nuevos gobiernos municipales.

El diputado ecosocialista Joan Boada atribuye el retraso a una “irresponsabilidad” por parte de los Departamentos de Agricultura y Territorio de la Generalitat. “No es solo el retraso en el plan especial de Collserola, sino también en la normativa del parque del Montgrí, las islas Medes y el último tramo del Ter”, ejemplifica.

También hay otros peros. Las entidades ecologistas miran con sospecha proyectos como el de Las 16 puertas de Collserola, una iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona que busca facilitar la transición entre lo urbano y la montaña. “No tiene sentido realizar este proyecto antes de que esté el plan especial”, argumenta Farrès.

Desde Barcelona creen que Las 16 puertas —los proyectos seleccionados entre las 117 propuestas se conocerán a finales de este mes— “no entran en conflicto con la futura normativa porque lo que se quiere es ordenar el territorio y proteger su valor natural, no aumentar la edificabilidad”. “Las reflexiones que resulten del concurso de las puertas serán tenidas en cuenta en el futuro plan especial”, explica una portavoz del Consistorio. Desde el otro lado de la sierra ven con cautela el proyecto. “Se puede hacer, pero lo que debe mandar es el plan de usos”, explica el regidor Puigdomenech.