Las relaciones con el jefe de la trama atrapan a Blasco en el fraude de las ONG

El hasta ahora síndic del PP negó su relación con Tauroni pero las escuchas le vinculan en la causa

Rafael Blasco, en su escaño, en un reciente pleno de las Cortes Valencianas.
Rafael Blasco, en su escaño, en un reciente pleno de las Cortes Valencianas.CARLES FRANCESC

La investigación del saqueo de los fondos de cooperación otorgados por la Generalitat cercenaron ayer la carrera política del Conejo. O del Conill, cuando se referían a él en valenciano. Así llamaban a Rafael Blasco los cabecillas de la trama creada para desviar las ayudas al tercer mundo a cuentas privadas en España y Estados Unidos. Y aunque el exconsejero de Solidaridad y Ciudadanía, y de momento todavía síndic del PP en las Cortes Valencianas, negó siempre cualquier relación con Augusto César Tauroni, el cerebro de la red de empresas y organizaciones no gubernamentales creada en torno a la consejería, y que permanece en prisión desde el pasado 23 de febrero, el sumario tira por tierra esta argumentación.

Tras las denuncias de dos diputadas autonómicas, Clara Tirado, del PSPV, y Mireia Mollà, de Compromís, la juez Nieves Molina y los fiscales Jesús Carrasco y Vicente Torres empezaron a finales de abril de 2011 la investigación judicial de la trama. Se estrechó el cerco especialmente en torno a la Fundación Hemisferio, que gestionaba los proyectos de varias organizaciones no gubernamentales (ONG). Y ya a principios de mayo, nada más arrancar las intervenciones telefónicas de los principales sospechosos, apareció el nombre del Conejo. El nombre y hasta su propia voz, puesto que la trama tenía línea directa con Blasco.

El sumario desvela numerosas llamadas telefónicas, mensajes de texto y hasta citas para comer o tomar una copa entre Tauroni y Blasco. Intercambios de sobres a través de la secretaria de Blasco, conversaciones sobre recomendaciones de conocidos para un puesto de trabajo y, sobre todo, el interés mutuo por negocios que parecen comunes. Las conversaciones se prolongan incluso después de que Blasco dejara de ser consejero y pasara a ser, ya como síndic del PP, un político sin capacidad directa de gestionar un presupuesto. Blasco tranquiliza a Tauroni sobre la nueva situación. Hace gestiones sobre el estado de los proyectos de su amigo. También le insta a seguir optando a concursos de otras Administraciones. Incluso Blasco le advirtió de algo “inminente” la víspera de las detenciones. Su secretaria vinculó ante la juez el aviso con los arrestos.

Según Molina, Tauroni dirigía un sistema de empresas que gestionó proyectos de ONG por 6 millones de euros. Apenas llegó dinero a los países en vías desarrollo. Y más de millón y medio de euros acabaron directamente en cuentas y en empresas de Estados Unidos y España.

Según este sistema, la trama de Tauroni se benefició con la colaboración de altos cargos de Solidaridad (de momento hay seis personas de la Administración imputadas) de las ayudas. Pero es más, fue el propio Blasco el que impulsó un cambio en la consejería que hizo que ONG que hasta ese momento ejecutaban pequeños proyectos o incluso apenas tenían experiencia, pasaran a recibir subvenciones de cientos de miles de euros.

Un síndic se gana la vida a diario hablando ante un Parlamento. Las palabras de Blasco en unas escuchas han supuesto el epitafio de su carrera política.

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