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El Parlamento pide más peso de la parte vasca en el acuerdo del Guggenheim

El dictamen recomienda que Vidarte no ocupe cargos en Bilbao y Nueva York

El director general del Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte, acompaña ayer a los niños que participan en la exposición 'Aprendiendo a través del arte'.
El director general del Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte, acompaña ayer a los niños que participan en la exposición 'Aprendiendo a través del arte'.FERNANDO DOMINGO-ALDAMA

El Parlamento recomendará al Gobierno vasco que aborde la renegociación del convenio con la Fundación Solomon R. Guggenheim regulador del funcionamiento del museo de Bilbao con paridad entre los socios, superando el desequilibrio a favor de la entidad americana que deriva de los convenios firmados en 1991 y el “régimen de franquicia” que ha funcionado desde entonces. El dictamen elaborado por la ponencia parlamentaria que ha estudiado la trayectoria del Guggenheim Bilbao establece la prioridad de que las instituciones vascas — el Gobierno y la Diputación de Bizkaia— eleven su protagonismo en la relación con la Solomon R. Guggenheim y construyan una colaboración entre socios iguales.

Una vez aprobado en pleno el informe será remitido al Gobierno vasco, la Diputación de Bizkaia y al director general del Guggenheim Bilbao, Juan Ignacio Vidarte. El objetivo de la ponencia fue colaborar con su dictamen en el proceso de renegociación del acuerdo de gestión con la Fundación Solomon R. Guggenheim, que vencerá en diciembre de 2014 después de 20 años de vigencia.

En el nuevo marco que propone el museo de Bilbao debería definirse como un nodo de primer orden en la red Guggenheim, con mayor autonomía en las decisiones, y que contribuya a ser reconocido como “la identidad europea” del complejo, “compatible con la americana”, según una enmienda añadida ayer por el Partido Popular en la última reunión de la ponencia.

El actual convenio, vigente durante dos décadas, vencerá en diciembre de 2014

El doble papel de Juan Ignacio Vidarte en la estructura Guggenheim, director general del museo de Bilbao y responsable de Estrategia global de la Fundación Solomon R. Guggenheim, es entendido como un obstáculo en caso de intereses contrapuestos entre las partes. La redacción final de la recomendación en este apartado no establece una decisión radical, sino que sugiere que se estudie “la posibilidad de separar” ambos cargos. “La prolongación de esta situación refuerza la relación dependiente y no autónoma del Museo Guggenheim Bilbao respecto a la Solomon R. Guggenheim Foundation y no facilita la visibilidad de los diferentes intereses de ambas partes”, señala el texto.

Los cambios que se sugieren también afectan a los órganos de dirección. El informe sugiere que se reforme la estructura del Patronato, actualmente integrado por representantes de las instituciones, de la Fundación Guggenheim de Nueva York y de las empresas que aportan recursos económicos para el mantenimiento de las actividades. Su propuesta es que se abra a “artistas, críticos e investigadores vascos y foráneos”.

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El informe sugiere cambios en la composición del patronato

El dictamen entra también en aspectos relacionados con el funcionamiento interno del museo. Pide la creación de una dirección artística por concurso internacional de méritos, convocado de acuerdo con el protocolo de buenas prácticas del sector profesional de las artes, el desarrollo de conservadores propios y el fomento de la formación de profesionales, y la colaboración con las universidades vascas.

Las recomendaciones del dictamen apuntan a un museo con capacidad para mantener una interlocución propia en el escenario internacional, con una mayor interacción entre lo local y lo global para permitir “un flujo más democrático y plural” en el que tengan cabida “experiencias artísticas innovadoras”. Su colección de obras de arte, adquiridas con aportaciones del Gobierno vasco y la Diputación de Bizkaia, se presenta como seña de identidad del museo y se pide que las adquisiciones tengan vinculación dentro de un discurso propio, con una presencia significativa de arte vasco, a la que se pide que refleje la evolución “genealógica y generacional” y no sea concebida como un mero complemento de las colecciones propiedad de la Solomon R. Guggenheim.

Respecto al programa de exposiciones temporales, el dictamen recomienda que se incluya un proyecto vinculado al País Vasco con carácter bianual, en paralelo a un mayor compromiso con la “internacionalización del arte vasco” a través de su proyección exterior. 

El PNV mantiene su rechazo

Después de casi dos años de trabajo, 14 reuniones y 27 comparecencias de políticos, profesores y expertos en museos y arte contemporáneo, la ponencia parlamentaria creada para analizar la trayectoria del Museo Guggenheim Bilbao y los aspectos suceptibles de mejora en la renegociación del convenio con la Fundación Solomon R. Guggenheim dio ayer por acabada su tarea con el debate de las últimas enmiendas al borrador, fundamentalmente de aspectos formales. El informe final recibió el apoyo del PSE, PNV y UPyD. El PNV, contrario a la ponencia desde el inicio del proceso, mantuvo su rechazó. El dictamen será aprobado en la Comisión de Cultura el próximo lunes y remitido, posteriormente a pleno.

El PNV fue contrario a la creación de la ponencia y ha seguido manifestando su oposición a lo largo de los dos años de funcionamiento. El borrador del dictamen recibió cerca de medio centenar de enmiendas del PNV, de las que solo cuatro salieron adelante. El resto, relacionadas con los aspectos esenciales del informe, fueron rechazadas. El grupo peneuvista ha defendido que la ponencia no es pertinente porque se adelanta a la legislatura en la que el acuerdo del Guggenheim tendrá que ser renovado y ha criticado que la Diputación de Bizkaia no haya tenido más relevancia en el proceso.

Entre las 19 recomendaciones hay una referencia explícita a la necesidad de que Gobierno y Diputación superen sus diferencias al abordar el futuro del Guggenheim para evitar que la división debilite la posición negociadora de las instituciones vascas. El dictamen pide “complementariedad y consenso” entre las dos instituciones vascas. El camino que se marca pasa por solucionar las discrepancias y unificar criterios sobre los objetivos de la renegociación del convenio en un proceso de trabajo al margen de “urgencias mediáticas y partidarias”. La representación vasca en su conjunto debe estar, establece, “unívocamente representada”.

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