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Crespo propuso que la dieta para cada consejero de Emarsa fuera de 500 euros

El exvicepresidente de la Diputación de Valencia declara por el saqueo de la depuradora

El presidente de Emarsa, el gerente de la depuradora de Pinedo y los 17 miembros del consejo de administración cobraban 500 euros como dieta de asistencia a cada reunión. Antes de 2002 los cargos de la empresa no tenían retribución, según declaró este martes el expresidente Enrique Crespo, imputado por el juez Vicente Ríos en el saqueo de al menos 25 millones de euros en la empresa pública, y que comparecía por cuarta vez en el juzgado para responder a preguntas de su abogado.

Crespo declaró este martes que él propuso “cobrar la dieta por asistencia de 500 euros brutos, todos y cada uno de los miembros del consejo sin distinciones”, después de que algunos consejeros dieran la idea de que el presidente y el vicepresidente cobraran más dinero.

Preguntado por su abogado por si hubo alguna oposición a la propuesta, Crespo declaró “que no hubo ninguna renuncia ni en el momento de plantear la propuesta ni de aprobar la propuesta ni mucho menos del cobro de las dietas de cada uno de los consejos”. Es más, añadió que “alguno de los consejeros venía a mitad o al final de la reunión con la pretensión de cobrar la dieta sin siquiera preguntar qué es lo que había acontecido o se había aprobado en el seno del consejo”.

En su declaración de este martes ante Ríos, Crespo, que, tras saltar el caso Emarsa, tuvo que dimitir como alcalde de Manises y como vicepresidente de la Diputación de Valencia, negó en todo momento haber participado en la trama que forzó el cierre de Emarsa con un agujero contable de 17 millones de euros. “Nunca he participado en ninguna trama con estas personas por las que se me pregunta ni he participado en ningún sistema delictivo de cualquier otra índole, de forma que no se hubiera entendido que hubiera interpuesto yo la querella si hubiera participado en una trama con ellos pues hubiera querido ocultar cualquier trama con ellos”, declaró.

Crespo dijo desconocer la existencia de facturas falsas. También negó conocer a los representantes de numerosas empresas que facturaron a Emarsa. Y siempre apoyó sus decisiones en que se tomaron con el consentimiento del consejo de administración de la empresa pública.