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El PSC quiere excluir del pago del IBI los centros sociales y las iglesias

Àngel Ros, alcalde de Lleida y católico practicante, se opone a cobrar cualquier impuesto

Una vez que el PSOE ha reabierto el debate sobre si la Iglesia ha de pagar el impuesto de bienes inmuebles (IBI), los socialistas catalanes fijarán su posición en la ejecutiva del próximo lunes. La propuesta que planteará el secretario de política municipal, Manuel Bustos, y que se aprobará ampliamente, es que los Ayuntamientos gobernados por el PSC cobren este impuesto a los inmuebles registrados a nombre de la Iglesia católica y de otras confesiones, siempre que no sean “edificios destinados al culto ni a los servicios sociales de primera necesidad”.

En el primer caso, no hay duda de que se está hablando de las iglesias, pero en el segundo queda más difuso a qué se refieren los socialistas catalanes. “Estamos pensando, por ejemplo, en un comedor o en un albergue”, concreta Daniel Fernández, secretario de organización del PSC, quien opina que “en tiempos de crisis la Iglesia también ha de arrimar el hombro por el bien común”. Con todo, lo deseable, tanto para el PSC como para el PSOE, es la revisión del concordato con la Santa Sede

La propuesta del PSC es parecida, pero no idéntica, a la del PSOE. La moción que este partido presentará en los Ayuntamientos que gobierna consiste es que se elabore un censo con los inmuebles propiedad de la Iglesia para poder cobrar el IBI a los que no se destinen al culto. Pero el PSOE no diferencia, como hace el PSC, entre los que cumplen una función de primera necesidad y los que no.

Curiosamente, la propuesta que aprobará la dirección del PSC es muy similar a una moción que propuso Iniciativa-Esquerra Unida en el Ayuntamiento de Barcelona el pasado viernes, en la que los socialistas se abstuvieron. Los ecosocialistas proponían elaborar un censo de inmuebles registrados a nombre de las confesiones religiosas y “evaluar el coste de las exenciones fiscales de que disponen”, algo mucho más suave que lo que aprobará la ejecutiva del PSC, pero que no secundaron aquellos ediles.

Con todo, el debate no será unánime. El alcalde de Lleida, Àngel Ros, ya se desmarcó ayer de la propuesta y se declaró contrario a cobrar el IBI a la Iglesia. En su opinión, poner el foco en la Iglesia para hablar de financiación local “puede ser atractivo, pero evidentemente no resuelve el problema”. Ros, que es católico practicante y de comunión diaria, sí pidió, por el contrario, que se graven las grandes fortunas y se vaya hacia una tributación progresiva que penalice a los que más tienen y no a las clases medias y bajas. “Aquí es adonde se ha de ir, no poner el foco en la Iglesia”, remachó.