Los críticos calculan que la formación ha perdido casi 100 afiliados

La crisis de Aralar tiene su origen último en la apuesta estratégica de los seguidores de Patxi Zabaleta, el coordinador general, por forjar una alianza electoral con el mundo de los herederos de la ilegalizada Batasuna. En total, el sector crítico enfrentado a Zabaleta y la dirección calculan que el partido puede haber perdido en todo este conflicto cerca de un centenar de afiliados.

La línea de actuación oficial de aproximación a la izquierda abertzale, que se sustanció tras el pasado verano en un acuerdo para concurrir coligados en Amaiur a las elecciones generales del pasado 20 de noviembre, se encontró con la oposición de un sector sólido del partido.

Aintzane Ezenarro y sus compañeros de bancada en la Cámara Mikel Basabe y Oxel Erostarbe han sintonizado más con esta corriente crítica, que observa el acercamiento a Batasuna como el fin del proyecto político que venía defendiendo Aralar desde su constitución: crear una izquierda abertzale “civil y plural”.

Si no en sus declaraciones, los tres parlamentarios hicieron explícita su disconformidad con las tesis de Zabaleta y la dirección renunciando a acudir a la asamblea extraordinaria celebrada en Vitoria a comienzos del pasado mes de marzo, que aprobó, con el respaldo de casi el 94% de los asistentes, reeditar la fórmula de Amaiur en las elecciones autonómicas previstas para el año entrante.

“Descomposición”

Los últimos acontecimientos no han hecho sino agrandar el cisma abierto entre ambos sectores. “La integración con Batasuna ha traído la descomposición de Aralar”, apuntan representantes disconformes con la dirección.

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La suma de fuerzas con el adversario político se ha traducido en una desbandada de afiliados, que han ido dejando Aralar. En Álava se produjo una fuga que dio lugar a la formación de Araba Bai, mientras que en Gipuzkoa se dieron de baja varios militantes que secundaron el grupo denominado Aizkorri.

Las juventudes del partido, Iratzarri, también se desvincularon hace dos meses por discrepancias con la línea oficial. La dirección del partido respondió suspendiendo de militancia a ocho responsables de Iratzarri y abriéndoles un expediente disciplinario.

Sobre la firma

Mikel Ormazabal

Corresponsal de EL PAÍS en el País Vasco, tarea que viene desempeñando durante los últimos 25 años. Se ocupa de la información sobre la actualidad política, económica y cultural vasca. Se licenció en Periodismo por la Universidad de Navarra en 1988. Comenzó su carrera profesional en Radiocadena Española y el diario Deia. Vive en San Sebastián.

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