Aranburu decide retirarse

El capitán del conjunto donostiarra reconoce cansancio “físico y mental” a sus 33 años

Mikel Aranburu, durante su comparecencia de esta tarde.
Mikel Aranburu, durante su comparecencia de esta tarde.WEB REAL SOCIEDAD

La Real pierde a uno de sus emblemas dentro y fuera del campo. Mikel Aranburu se va. Lo hace por decisión propia, a sus 33 años, después de 14 temporadas en su club de siempre, donde ha acabado como capitán reflejando su identidad dentro de la plantilla por la que ha visto pasar a 16 temporadas, la amargura de un descenso y el esfuerzo recompensado de un ascenso.

Aranburu, una vez asegurada la permanencia de la Real en Primera, ha comunicado hoy su decisión. Mientras los aficionados celebraban el empate del Calderón y la consolidación del sistema del discutido Montanier, el capitán guipuzcoano dio el paso en una rueda de prensa para admitir que “ha llegado el momento” de dejar el fútbol, al que ha estado ligado toda su vida y, en particular, a la Real a la que llegó procedente de Azpeitia, su pueblo natal.

En su encuentro con los medios, el capitán realista reconoció que asistía a un momento difícil, al que ha llegado después de muchas reflexiones, pero entiende que arrastra cansancio “físico y mental”. Por todo ello, dice adiós entre el reconocimiento unánime de una afición que apuesta desde ayer por un homenaje de reconocimiento a quien ha sido santo y saña del club durante muchos años.

Persona muy vinculada a la izquierda abertzale, defensor a ultranza de la oficialidad de las selecciones vascas deportivas y entre ellas la de fútbol, vistió la camiseta de Euskadi, pero no la de España aunque posiblemente tampoco le importara en exceso. Le valía con su contribución a la Real, donde ha pasado por duros momentos profesionales como la grave lesión de rodilla sufrida en la temporada 2005-2006, que le obligó a permanecer siete meses fuera de la actividad.

Javier Irureta le incorporó al primer equipo tras detectar con rapidez su calidad en el filial guipuzcoano. A partir de entonces se inicia una trayectoria que le lleva a una progresiva consolidación en la línea medular de la Real. En esta posición compartió la alegría de un subcampeonato de Liga que permitió entrar en la Champions por primera y única vez en su larga carrera profesional. Aranburu, de hecho, ha sabido estar a las duras y a las maduras. Sufrió el descenso en medio de la incertidumbre sobre el rumbo de la entidad, pero también participó en la alegría que supuso la recuperación de la categoría con Martín Lasarte. Nunca le han extrañado los sucesivos cambios de entrenador en el banquillo de la Real. Ha pasado por la dirección de Toshack a la de Clemente o la de Kraus a la de Lotina. Y siempre ha sido un referente en la plantilla de cada temporada.

Así las cosas, Aranburu reconoce que “me he sentido querido y respetado por la afición”. La primera prueba fue el emotivo aplauso que se le tributó nada más comunicar su decisión

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