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Solà compró un piso en Cadaqués con el dinero que obtuvo de la ACM

El ‘número 2’ de Cultura pagó el inmueble al contado y lo dejó sin inscribir en el registro

La operación se hizo a los tres meses de facturar 193.000 euros al ente

El pago por la propiedad de Cadaqués fue contabilizado como inversión

El piso de Cadaqués —en la parte superior de la casa de la derecha— fue comprado en 2010.
El piso de Cadaqués —en la parte superior de la casa de la derecha— fue comprado en 2010.

Xavier Solà, secretario general de Cultura, compró un piso en Cadaqués (Alt Empordà) con los 193.853 euros —167.115 euros más IVA— que facturó en un mismo día a la Asociación Catalana de Municipios (ACM) por trabajos relacionados con el catálogo de masías, un proyecto que él mismo impulsó desde la entidad municipalista cuando era su jefe de servicios jurídicos. Solà comparece hoy en el Parlament a petición de todos los grupos de la Cámara para dar explicaciones de las irregularidades cometidas en la ACM y que han sido publicadas en las últimas semanas por EL PAÍS.

La compra del inmueble al antiguo propietario, un ciudadano de nacionalidad alemana que llevaba tiempo residiendo en Cadaqués, tuvo lugar el 29 de marzo de 2010, tres meses exactos después de la emisión de las facturas. La compra del piso se realizó a través de la empresa EiL Sau y el coste de la operación rondaría los 150.000 euros. La compra del inmueble —la parte superior de una casa dividida en dos por su anterior propietario— tuvo lugar al contado, pues no existe constancia alguna de hipoteca sobre el inmueble.

El piso del matrimonio Solà no aparece en el Registro de la Propiedad, algo inhabitual pues, a pesar de que este no es un trámite obligatorio —excepto cuando hay una hipoteca sobre el mismo,— por la seguridad jurídica que implica y porque es el único título de propiedad válido frente a terceros. Los expertos consultados apuntan que no inscribir un inmueble supone asumir unos riesgos, incluso para un abogado como Solà, que podrían explicarse por el deseo de ocultar la propiedad.

La adquisición del piso de Cadaqués es la culminación de una serie de irregularidades que empiezan con una batería de facturas que Solà emitió a la ACM el 29 de diciembre de 2009 por la redacción de las normativas del catálogo de masías y casas rurales. Su trabajo en este proyecto se circunscribía al periodo comprendido entre 2004 y 2007, pues en este último año dejó su cargo en la ACM para presentarse a las elecciones municipales de Vic.

Tras la victoria de CiU, Solà fue nombrado primer teniente de alcalde y concejal de Urbanismo y Cultura. Así, dos años y medio después de dejar su cargo en la ACM y de desvincularse del catálogo de masías, Solà facturó a la entidad municipalista 193.853 euros en 65 facturas, una por cada catálogo realizado desde la entidad.

Las facturas en cuestión eran por los “trabajos de redacción normativa, revisión general del catálogo y revisión estilística y de contenido”, conceptos muy parecidos al de las facturas emitidas un año antes por el diseñador Lluís Tresserres Matas, primo de Josep Maria Matas, el exsecretario general de la ACM al que investiga la fiscalía por las irregularidades cometidas cuando estaba al frente de la entidad municipalista.

Al igual que Matas, Solà compró un piso en la Costa Brava a través de una empresa

El importe de las facturas de Solà y Tresserres era el mismo: 2.982 euros. Solà aseguró a EL PAÍS que no sabía nada de las facturas de Tresserres. Además, las normativas de los catálogos de masías por las que Solà facturó aquella cantidad de dinero son muy parecidas unas y otras, y algunas son iguales en el 97%, pues se trata de un texto base en el que se introducen una serie de cambios.

Sin embargo, Solà —a quien este periódico ayer no consiguió localizar— no emitió las facturas a su nombre, sino de EiL Sau, una empresa de Vic (Osona) dedicada a actividades lúdicas que llevaba cinco años inactiva y que el entonces primer teniente de alcalde de Vic y su esposa, la arquitecta Meritxell Inaraja, habían adquirido dos semanas antes, el 14 de diciembre, para girar las facturas a la ACM. Solà reconoció haber tramitado las facturas a través de una empresa por temas fiscales. Así, en lugar de tributar el 43% correspondiente a sus ingresos como persona física, solo pagó un máximo del 30% que corresponde a una sociedad.

La prueba de que Solà solo utilizó EiL Sau como empresa pantalla es que nunca más ha realizado operación alguna con la misma. En el ejercicio del 2010 esta sociedad no ingresó ni un solo euro y actualmente está inactiva. En 2010 EiL Sau puso todo su activo (180.000 euros) en inversiones inmobiliarias. Además, tras hacerse con la empresa, Solà y su esposa habían cambiado el objeto social por el de arrendamiento y gestión de fincas urbanas.

Así pues, la inversión en cuestión se concretó con la compra del piso de Cadaqués, que está situado en una urbanización a las afueras del pueblo, en la península de Caials, un lugar tranquilo ubicado a pocos metros de la costa. Al comprar el inmueble a través de la empresa, Solà y su esposa se ahorraron tener que pagar el impuesto de sociedades. Además, al no repartir beneficios en la empresa —pues todo el activo estaba como inversión inmobiliaria— tampoco tuvieron que pagar los impuestos correspondientes.

La compra del piso en Cadaqués precedió en el tiempo a la adquisición de otro inmueble en la Costa Brava que también se pagó dinero procedente de la ACM. En este caso, el piso se encontraba a 43 kilómetros de allí, concretamente en L’Escala. El 21 de julio de 2011 Josep Maria Matas, amigo de Solà y excoordinador de la Diputación de Barcelona —que cesó de este cargo tras conocerse las irregularidades que cometió en su etapa de secretario general de la entidad municipalista— adquirió un piso en esta población costera. Matas también lo hizo a través de una empresa de Vic, —Parés i Solé SL— que, al igual que EiL Sau, tan solo tenía sentido para facturar a la ACM.

Cobrado, pagado y comprado

Impulsa el proyecto.

Entre 2004 y 2007 Solà impulsó desde la ACM el Catálogo de masías y casas rurales por el que el Gobierno pagó a la ACM entre 2004 y 2007 un total de 1,2 millones de euros.

Adquiere EiL Sau.

El 14 de diciembre de 2009, dos años y medio después de desvincularse del proyecto y de la ACM, Solà y su esposa compran una empresa de Vic que llevaba cinco años inactiva.

Factura a la ACM.

A los 15 días, el 29 de diciembre, a punto de cerrarse el ejercicio anual, emite 65 facturas iguales que ascienden a 193.853 (IVA incluido) por su trabajo de redacción de las normativas de los catálogos.

Compra el piso.

El 29 de marzo de 2010, tres meses exactos después de la emisión de las facturas, Solà compra el piso a las afueras de Cadaqués a través de EiL Sau.

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