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LA CRISIS DEL PNV ALAVÉS

Gerenabarrena prolonga el conflicto

Agirre logra el control de la ejecutiva alavesa del PNV tras el polémico abandono de sus rivales

Agirre (a la derecha), es saludado por el exconsejero de Agricultura Gonzalo Sánez de Samaniego, ayer en Vitoria.
Agirre (a la derecha), es saludado por el exconsejero de Agricultura Gonzalo Sánez de Samaniego, ayer en Vitoria.

Parecía claro que la reválida para elegir a la ejecutiva alavesa del PNV iba a ser polémica y así fue. A la segunda tentativa, el nuevo presidente del partido en ese territorio, Xabier Agirre, logró ayer la dirección afín que deseaba y no pudo lograr el pasado día 24, cuando la mayoría de los elegidos eran miembros del sector crítico que encabeza el expresidente del ABB, Iñaki Gerenabarrena. Estos últimos, sin embargo, no acataron con agrado la orden de repetir las votaciones, decretada por el tribunal interno nacionalista tras las irregularidades constatadas en el primer proceso, y decidieron ausentarse de la votación, no sin antes protagonizar un acalorado espectáculo del todo inhabitual en la formación.

Prevista a las diez y media de la mañana, la asamblea territorial comenzó caldeada en la sede central del PNV en Vitoria. Asistentes a la cita recalcan que los partidarios de Gerenabarrena desdeñaron la decisión del Tribunal Nacional de Justicia, al que situaron “al servicio de Agirre”, y consideraron válidos los resultados del pasado sábado. Entonces su sector se hizo con nueve puestos, frente a cinco de los aguirristas. Algunos apoderados no respetaron esa vez el mandato con que llegaban de sus organizaciones municipales, lo que motivó el recurso inicial de los afines a Aguirre y la posterior decisión del tribunal de repetir la votación.

“Frente a la tensión interna, todos somos necesarios”, recalca Agirre

Algunos de los que resultaron elegidos en el primer proceso, como Unai Grajales o Iñaki Prusilla, comenzaron incluso a tirar papeletas al aire en señal de protesta, según las fuentes informantes. Después abandonaron el cónclave ante el estupor de quienes seguían en la reunión. Miembros del sector aguirrista confían en que se impongan medidas disciplinarias a quienes “no han favorecido con su acción la imagen del PNV”.

Los nacionalistas se jugaban ayer buena parte de su crédito, dado el creciente enfrentamientos interno entre los dos sectores en Álava y con las elecciones autonómicas a un año vista. A la espera de posibles sanciones al sector crítico, o de una impugnación del proceso por su parte, lo cierto es que el resultado de la asamblea favorece la gobernabilidad del patido en ese territorio. La decisión de los 17 apoderados afines a Gerenabarrena de abandonar la asamblea puso en bandeja la designación de una ejecutiva afín a Agirre, aunque su proceso de elección se prolongó casi cinco horas.

El nuevo ABB

Presidente: Xabier Agirre

Miembros de la ejecutiva: Claudio Rodríguez, Beatriz Artolazabal, Maixabel Azpillaga, Juan Carlos Andikana, Román Berriozabal, Jon Uriarte, José Antonio Suso, Borja Ormaetxea, Goyo Garrido, Idoia Goiri, Irune Muguruza, Javier Losa y Gorka Iturriaga, todos ellos del sector de Agirre. El decimocuarto miembro, Eugenio Jiménez, figuraba en las planchas de los dos sectores, pero tomó partido públicamente a favor de Gerenabarrena.

Al final, y pese a las ausencias, votaron el 70% de los representantes elegidos por las bases, que otorgaron 13 de los 14 puestos de la nueva dirección a la plancha del presidente. El resultado refleja con más fidelidad que el precedente el deseo inicial expresado por la militancia del partido. La participación ayer de los afines a Gerenabarrena tampoco hubiera variado en exceso la conformación de la nueva ejecutiva, pues, dado el mandato de voto de las bases, solo hubieran conseguido un segundo asiento en la ejecutiva.

Tras la asamblea, Agirre expresó su “respeto” a la decisión de sus rivales, si bien precisó que no la comparte. Frente a las “tensiones internas”, recordó que el partido cuenta con “vías suficientes para trasladar las discrepancias” y reivindicó “unidad”. “Todos somos necesarios”, remató.