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Óscar Sánchez: "He aprendido a ser un poco más hombre y a decir no"

El catalán que ha pasado 20 meses preso en Nápoles confundido con un 'narco' regresa a Barcelona

Vecinos y amigos esperan al lavacoches de Montgat en el aeropuerto de El Prat

Óscar Sánchez a su llegada al aeropuerto de Barcelona desde Italia.
Óscar Sánchez a su llegada al aeropuerto de Barcelona desde Italia.

Pasaba media hora de las tres de la tarde y por fin lo han visto: Óscar Sánchez, un lavacoches de Montgat (Maresme) que ayer quedó absuelto de los cargos que se le imputaban y fue puesto en libertad tras permanecer preso en Nápoles 626 días al ser confundido con un narcotraficante, ha llegado al aeropuerto de El Prat, donde lo esperaban amigos y vecinos. Un grito de júbilo ha inundado la puerta de llegadas de El Prat cuando se ha asomado Óscar. Muy emocionado, se ha abrazado a sus amigos, que no cabían en sí. "Muchas gracias, muchas gracias”, iba repitiendo Óscar, pulgar en alto, abrumado por las decenas de cámaras de televisión que lo esperaban.

El lavacoches ha contado su calvario en prisión. Un total de 626 días que fueron una pesadilla, sobre todo desde que ingresó en una cárcel de Nápoles: "En Roma me respetaron, pero en Nápoles la cosa fue distinta: me pegaron con un palo, me quemaron con cigarrillos, me daban patadas en el pecho, me metían la cabeza en un armario, e incluso me grabaron una N de Napoli en el brazo", contaba Óscar.

Sánchez tiene ganas de volver al pueblo. En la cárcel, recibió numerosas muestras de apoyo de amigos, vecinos, y desconocidos: "Me envió cartas mucha gente de Montgat y gente de toda España. Les estoy muy agradecido”, comentaba Óscar, feliz por haber visto a sus amigos y familia. "Se le ve entero”, comentaba su primo Juan, que le ha acompañado en el vuelo junto a otros familiares, en el que Óscar ha podido hablar tranquilamente con los suyos. Muy feliz, solo esperaba llegar a casa, darse una ducha y comer algo. Todo, con buen humor y la alegría de haber dejado atrás una pesadilla: ”Ahora tengo que buscar novia”, aseguraba.

"Una cosa es Italia y otra cosa es lo que he vivido. Para mí Italia es un gran país y no tengo nada en contra de él"

Sus vecinos y amigos esperaban su llegada horas antes en el aeropuerto con camisetas y pancartas de apoyo. La emoción saltaba para estos allegados, que han estado al lado de la familia en estos largos meses de calvario: "Es algo que no debía haber pasado, una injusticia con un inocente”, lamenta una de sus vecinas, Edith, que espera que Óscar pueda volver cuanto antes a la normalidad. "Es un chico muy sencillo, amigo de sus amigos. Esperamos que se recupere con ayuda de todos”.

Presentación, amiga de la familia, destaca lo "contentísima" que se ha puesto al conocer la absolución de Óscar. "Él merece que estemos aquí. Su pesadilla tendría que haber acabado antes; la justicia ha tardado mucho. Un chico tan retraído y tímido, ¡acusado de ser un narcotraficante! Todavía no me lo creo”, sentencia.

Antes de tomar el vuelo, Óscar ha asegurado que toda esta experiencia le ha servido para aprender a ser "un poco más hombre" y a saber "decir que no". "Me quedo con lo que he aprendido, a ser un poco más hombre, más disciplinado (...) y a decir que no", ha explicado a Efe en Nápoles. A este respecto, Sánchez ha subrayado que antes de ser arrestado decía siempre "sí, sí, sí", pero que ahora ha entendido la importancia de decir no "a la mala gente".

Sobre sus primeras horas en libertad, ha señalado que se ha sentido "bien", aunque ha admitido que hoy está "un poco más nervioso" que ayer, mientras ha explicado que tras llegar a su casa, en la localidad barcelonesa de Montgat, lo primero que quiere hacer es visitar en el cementerio la tumba de su madre y dar un paseo "solo" para poder recapacitar. Ha añadido que desea volver a casa lo antes posible (lo que sucederá hoy mismo), ver un partido de baloncesto y tomar una cerveza tranquilamente. Reitera, además, su agradecimiento por el apoyo y por las numerosas cartas provenientes de toda España que recibió mientras se encontraba en la cárcel.

Óscar Sánchez fue liberado ayer alrededor de las 20.45 hora local, tras un año y nueve meses en prisión acusado de un delito de narcotráfico que no cometió

Preguntado sobre si le queda un mal recuerdo de Italia, ha hecho hincapié en que no tiene "nada en contra" de este país, ya que nada tiene que ver con algunas de las experiencias negativas que vivió en la cárcel napolitana de Poggioreale, donde permaneció la mayor parte de su encarcelamiento. "Una cosa es Italia y otra cosa es lo que he vivido. Para mí Italia es un gran país y no tengo nada en contra. He sido maltratado aquí, en la cárcel de Nápoles, pero en Roma (donde estuvo recluido a su llegada al país) estuve bien, con respeto", ha afirmado.

Óscar Sánchez fue liberado ayer alrededor de las 20.45 hora local, tras un año y nueve meses en prisión acusado de un delito de narcotráfico que no cometió. Su defensa siempre mantuvo que, de acuerdo con las investigaciones de la policía española, Sánchez, un lavacoches de la localidad barcelonesa de Montgat, había sido víctima de una suplantación de identidad por parte del mafioso uruguayo Marcelo Roberto Marín, detenido en España.

Según las autoridades españolas, Marín supuestamente había utilizado un documento de identidad de Sánchez en diferentes trámites burocráticos y la contratación de servicios, como reservas de habitaciones de hotel.

En un primer momento, el lavacoches aseguró que había denunciado la pérdida de su documento de identidad, aunque después se supo que lo había cedido a una conocida a cambio de dinero creyendo que era para ayudar a una serie de gestiones para un indocumentado.

Las autoridades italianas basaron su investigación en los movimientos que se habían realizado bajo la identidad del español, entre los que figuraban viajes a Italia, y una serie de escuchas telefónicas de líneas contratadas a su nombre, en las que se gestionaba una red de narcotráfico.

Durante el proceso en primera instancia, la acusación utilizó como prueba una pericia que señalaba que la voz del lavacoches era la misma que aparecía en una serie de escuchas obtenidas durante las investigaciones policiales sobre el tráfico de drogas por parte de dos clanes de la Camorra, la mafia napolitana.

En la apelación de ese primer juicio, en el que Óscar fue condenado a 14 años de cárcel, la jueza encargada del caso designó a dos nuevos expertos para realizar nuevos exámenes de foniatría y ambos concluyeron que la voz de Sánchez no se correspondía con las que aparecían en las escuchas.