Egipto recupera piezas arqueológicas robadas y localizadas en Barcelona

Las piezas se recuperaron gracias al arqueólogo Josep Cervelló, que las había estudiado en 1997

El estudiante universitario no daba crédito a lo que vio cuando entró en la tienda de un anticuario barcelonés. En una de las estanterías, a la venta entre 2.000 y 10.000 euros cada una, estaban ocho piezas egipcias que su profesor, el investigador y arqueólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona, Josep Cervelló, le había dicho que habían sido robadas de la necrópolis de Saqqara, de la ciudad de Menfis, en la ribera occidental del Nilo, hacía años.

Tras ser informado, Cervelló denunció el caso a los Mossos d’Esquadra, que iniciaron una operación que acabó, en septiembre de 2010, con las piezas confiscadas y depositadas en el Museo de Arqueología de Cataluña. Ayer, “el guion de esta película con final feliz”, tal como la calificó el consejero de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell, acabó cuando ocho piezas de piedra calcárea (ninguna superior a los 41 centímetros de largo por 30 de ancho) con jeroglíficos que indican nombre y cargos fueron entregadas a las autoridades egipcias, que en unas semanas las devolverán a su país de origen, donde se depositarán en el Museo de Arqueología de El Cairo.

Parecía que nadie quería perderse el acto. Por parte española estaba presente el director general de Bellas Artes del Ministerio de Cultura, Jesús Prieto. Por parte catalana, el consejero Mascarell y el director general de Patrimonio, Joan Pluma. Por la egipcia, nada más y nada menos que el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Mustafá Amin Badawy, y el embajador en España, Ayman Zaineldine. Tampoco faltó la suboficial de los Mossos Luz Prados, que explicó cómo se había realizado la operación y que “el anticuario catalán que había adquirido las piezas en un comercio en Londres colaboró en todo momento con la policía cuando se le informó de su origen ilícito”.

Cervelló explicó que su relación con las piezas era anterior, ya que en 1997 estuvo en Saqqara estudiando la tumba de Imephor, de la VI dinastía, que en el año 2200 a. C. había sido sumo sacerdote de Ptah, dios de la magia y la máxima deidad de Menfis. Dos años después tuvo noticia del robo de los jeroglíficos de la tumba y su salida del país. Por fin, en 2009 la policía pidió a expertos de la Universidad Autónoma información sobre una pieza que estaban investigando y Cervelló determinó que la pieza provenía de aquella necrópolis; más tarde el estudiante vio las dos piezas en el anticuario barcelonés, y así hasta recuperar las ocho piezas. “Fue alucinante ver en Barcelona lo que habíamos estudiado en Egipto, pero no existe ninguna relación entre mis trabajos y que luego aparcieran en Barcelona”, explicó con una sonrisa Cervelló, que aclaró que también había piezas en Madrid, Londres y Australia.

Amin Badawy agradeció la colaboración de las autoridades españolas, animó a los españoles a visitar su país y se ofreció para “en un futuro hacer exposiciones temporales o fijas con piezas egipcias”.

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Sobre la firma

José Ángel Montañés

Redactor de Cultura de EL PAÍS en Cataluña, donde hace el seguimiento de los temas de Arte y Patrimonio. Es licenciado en Prehistoria e Historia Antigua y diplomado en Restauración de Bienes Culturales y autor de libros como 'El niño secreto de los Dalí', publicado en 2020.

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