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el 'caso epsilon'

El Ejecutivo exige la devolución de 3,3 millones de subvenciones

Mendia censura que “nunca debió arriesgarse tanto” en el proyecto de la escudería

Interior de la empresa Épsilon Euskadi en Azkoitia.
Interior de la empresa Épsilon Euskadi en Azkoitia.

“Nunca se debió asumir tanto riesgo en un proyecto como este”, censuró ayer la portavoz, Idoia Mendia, la gestión del Ejecutivo anterior, en relación con la fallida empresa Epsilon, cuyo fracaso puede terminar costando a las arcas públicas vascas entre 16 y 24 millones de euros. El Consejo de Gobierno aprobó en su reunión de ayer la declaración oficial de incumplimiento por parte de la escudería automovilística de las condiciones bajo las que el tripartito de Juan José Ibarretxe le concedió subvenciones por más de tres millones de euros. Esa cifra le fue otorgada a fondo perdido y a ella el Gobierno añade ahora otros 313.816 euros más en concepto de intereses legales.

La reclamación se centra ahora únicamente en una ayuda no reintegrable, concedida en 2007. Épsilon, fuertemente avalada por el PNV, logró el acceso a dicha subvención tras ser incluida en el programa de las ayudas reservadas a inversiones en proyectos estratégicos. Esta fue la consideración que se dio al proyecto abanderado por Joan Villadelprat, culminada en un fracaso sonoro y muy gravoso para la Administración. Y no solo para la vasca, ya que el grupo del PNV en el Congreso logró también importantes ayudas del Gobierno central, aprovechando su influyente posición en las negociaciones presupuestarias de los Ejecutivos de José Luis Rodríguez Zapatero.

El “agujero” total para las arcas públicas oscilará entre 16 y 24 millones

Tras anunciar repetidamente que disponía de inversores interesados en entrar en el proyecto —que también buscó el Departamento de Industria de Bernabé Unda, incluyendo el proyecto en su cartera en distintos viajes al extranjero—, la firma terminó presentando concurso de acreedores en los juzgados.

Tras el acuerdo que adoptó ayer, el Ejecutivo pasa a ser oficialmente uno más de los acreedores de la empresa, cuyo “agujero” total para las arcas públicas, en expresión de Mendia, superará los 16 millones de euros y puede rebasar esa cifra en un 50% más, es decir, otro ocho millones de euros.

Las subvenciones fueron concedidas a la empresa a fondo perdido

La duda sobre el alcance final del coste para el erario público de lo que fue una decidida apuesta del tripartito es que los gestores del Parque Tecnológico de Miñano en esa época cargaron sobre este todos los compromisos en caso de impago por la empresa de los prestamos por 16 millones que le concedieron Caja Vital y Kutxa.

En concreto, los gestores del Parque Tecnológico comprometieron con su firma al Gobierno a comprar las instalaciones de la escudería y los terrenos donde se ubican por una cantidad cifrada entre 14,6 y 22,5 millones. De ahí la amplia horquilla que se maneja sobre las pérdidas públicas totales.

[Por otra parte, el Gobierno aprobó ayer mismo las ayudas a las inversiones de pequeñas y medianas empresas de base tecnológica o que se consideran innovadoras. En este caso tienen la forma de anticipos reintegrables y se conceden a las empresas plazos de hasta tres años para realizar la inversión. La devolución debe realizarse, como máximo, en un plazo de una década.

Los proyectos que aspiren a este apoyo público deben alcanzar una inversión mínima de 120.000 euros y adoptan el compromiso de generar, también como mínimo, tres puestos de trabajo en sus tres primeros años de existencia.

Con los 26 millones destinados al programa, el Gobierno calcula que empujará 50 proyectos, que generarán una inversión inducida de 100 millones y deberían crear unos 500 empleos.

El Ejecutivo dio luz verde también a 6,3 millones destinados a la creación de empresas turísticas en espacios aún no explotados a la mejora de la competitividad en ese sector y a la modernización de establecimientos, y a otros 4,6 millones para la modernización del comercio].