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Tiempos de limpieza en Innova

Reus privatiza y fusiona empresas públicas para afrontar los 213 millones de deuda del ‘holding’ municipal

El alcalde admite que era “incontrolable”

Carles Pellicer.
Carles Pellicer.

Tras dos décadas de crecimiento e hiperactividad empresarial, ha llegado el momento de hacer limpieza en Innova, el holding del Ayuntamiento de Reus (Baix Camp), un gigante que gestiona tres de cada cuatro euros del presupuesto y extiende sus tentáculos por toda Cataluña.

“Innova, con sus 19 empresas y participaciones en otras, se había convertido en algo incontrolable”, admite el alcalde, Carles Pellicer (CiU), que recurre al símil de una sala de máquinas: “Es como si en un tablero de 19 interruptores, uno por empresa, todos los cables se hubieran enredado, con sociedades que actuaban a su antojo y dinero que se traspasaba de unas a otras y a terceros. Le das a un botón y no sabés qué luz va a encenderse, además de la perversión del sistema e inventos raros".

Aunque el Ayuntamiento ha estado gobernado 32 años por el PSC, las dimisiones e irregularidades por sobresueldos y facturas dudosas han alcanzado a casi todos los partidos. Según Pellicer, reformular del holding es para el actual Consistorio (CiU y PP) asignatura obligada para recuperar un instrumento que, si cayera, arrastraría al propio Ayuntamiento.

La funeraria será

la primera empresa

que se venderá

para paliar el déficit

Pero ¿cómo han acabado Innova y Reus en esta situación? Para comprenderlo hay que remontarse a 1985, año en el que Josep Prat, actual presidente del Instituto Catalán de la Salut (ICS), fue contratado como gerente del hospital Sant Joan, una estructura que perdía 200 millones de pesetas al año y se comía la mitad del presupuesto local. Prat aderezó las finanzas creando en 1986 la primera sociedad anónima del Ayuntamiento, regido entonces por el socialista Josep Abelló. El éxito de la fórmula llevó a repetirla. En 1999 el Ayuntamiento había creado 17 sociedades para gestionar el agua, mercados, transportes, urbanismo...

Creada la masa crítica en Reus, las empresas municipales empezaron a expandirse. Algües de Reus extendió sus tentáculos hasta Vilafranca del Penedès y Tremp. Sagessa, surgida del hospital, se convirtió en un gigante que controla una docena de hospitales, ambulatorios y guarderías tarraconenses. En 2002, con Lluís Miquel Pérez de alcalde, las sociedades habían crecido tanto que se creó un paraguas para agruparlas: Innova.

Pero por el camino algo se torció: el Ayuntamiento empezó a endeudarse a través de Innova. También asumió todos los riesgos en algunos proyectos en los que tenía una participación minoritaria, como Tecnoparc, un parque tecnológico, y Shirota Functional Foods, de investigación nutricional. Estas carambolas han dejado un agujero de 88 millones de euros, casi la mitad de los 213 que debe Innova y el 25% de la deuda de Reus, 368 millones.

Las 19 sociedades

municipales

serán fusionadas

en solo tres

“Entré en política porque quería cambiar el mundo, pero la política me cambió a mí. De ese tiempo recuerdo que la ocasión hace al ladrón”, recuerda un antiguo político de Reus. “Hay una proyección más escandalosa de lo negativo por la crisis. Quizás ha habido algunas irregularidades, pero todas las prácticas fueron aprobadas. Innova es fruto del consenso”, replica el exalcalde Pérez.

Las empresas municipales tienen 2.003 empleados, la gran mayoría en Sagessa: 1.613. Cada sociedad tenía un gerente, un secretario, un consejo de administración y un presidente. Por una reunión de Sagessa cada representante se embolsaba 1.000 euros brutos. Los sueldos eran estratosféricos para una sociedad pública: en 2011, con las sociedades acumulando pérdidas, cinco altos cargos se repartieron 770.000 euros. Oficialmente, Prat cobró 264.353 euros y tenía un Audi A6 de empresa. En realidad, solo el actual presidente del ICS sabe cuánto ha cobrado de Innova en los últimos 20 años. Incumpliendo la normativa, nunca presentó su declaración de bienes mientras permanecía al frente del holding. Y hace dos meses, acosado por las críticas por compatibilizar la dirección de Innova, la vicepresidencia de USP (grupo hospitalario privado) y la presidencia del ICS, dimitió de los dos primeros cargos para quedarse con un puesto que apenas le reporta 6.000 euros al año en dietas. Ya no tiene que presentar su declaración de bienes.

El modelo Innova ha creado escuela. El exalcalde Abelló es presidente del Consorcio de Salud y Social de Cataluña, otra sociedad pública “asociativa y de base local” que controla decenas de centros en Cataluña. Y Prat pretende convertir el ICS en algo parecido, transformando la mayor empresa pública catalana, con más de 40.000 empleados, en una Innova sanitaria, con una veintena de sociedades públicas, cada una con su consejo de administración.

Pero ahora que le salen nuevos seguidores, las deudas y los escándalos obligan a Innova a transformarse. Las 19 empresas municipales pasan a ser solo tres grupos, dedicados a salud, economía y medio ambiente. De 19 gerentes, consejos y órganos jurídicos y financieros, se pasará a solo tres. Esta reconversión ahorrará 620.000 euros al año.

Innova también va soltando lastre: el viernes dejó sus cargos un compañero de Prat desde los inicios, Lluís Nualart. Tenía coche oficial y cobraba 226.000 euros anuales. El Consistorio ya trabaja en una nueva tabla de sueldos. El tope lo fija el del actual director general del holding, Joan Carles Ferraté, que cobrará 140.000 euros anuales.

Además, este año se venderán empresas. La primera, la funeraria, valorada en unos 10 millons de euros. Hoy el consejo de dirección decidirá qué hacer con Shirota Foods y en los próximos meses tratarán de encontrar una salida para las otras empresas creadas con socios privados con “soluciones que tengan el menor coste”.

El presupuesto del Consistorio se irá equilibrando, dejando atrás la estructura piramidal propiciada por Innova. Así, el Ayuntamiento dejará de financiar tanto a las empresas municipales y pasará a gestionar más dinero. Será un proceso largo, explican en Reus, pero con un claro objetivo: enderezar los cables del tablero para que cada uno vaya directo a su interruptor, volver al año 1986 dejando atrás “perversiones” e “inventos”.