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euskobarómetro electoral

Euskadi camina a otro ciclo 'abertzale' con el PNV en el centro del escenario

El Ejecutivo y el PSE muestran “tranquilidad”, pese a la caída que prevé la encuesta

Euskadi se dispone a vivir un nuevo ciclo de predominio nacionalista de la mano del regreso al Parlamento de una izquierda abertzale —sea con la marca que sea— camino de un éxito que puede ser histórico. Ese escenario, paralelo a un hundimiento de los socialistas y con un PNV no solo ganador, sino con tres opciones para pactar sobre la mesa, es el que dibuja el Euskobarómetro electoral que ayer difundió el equipo del Departamento de Ciencia Política de la UPV que encabeza el profesor Francisco Llera.

El PNV, pendiente aún de decidir quién será su candidato a lehendakari, ganaría las elecciones, pese a caer [ver gráfico], aunque con el aliento de la izquierda abertzale en la nuca, y podría decidir entre la transversalidad o el soberanismo para asentarse en Ajuria Enea. La única combinación de pacto posible que no pasa por el PNV, en función del sondeo, sería un acuerdo entre los socialistas y los herederos de Batasuna. “Eso ni ellos ni nosotros lo contemplamos”, decía ayer a EL PAÍS un dirigente del PSE, convencido, con todo, de que el PNV jugará esa baza para agitar a su electorado.

Los peneuvistas ya recibieron ayer los datos con las dos líneas de discurso que vienen manteniendo los últimos meses y que sus rivales dan por hecho que intentarán seguir conjugando en el año que, hoy por hoy, falta hasta los comicios: gestión y responsabilidad frente a la izquierda abertzale y soberanismo para no perder esa clientela. El presidente del PNV en Bizkaia, Andoni Ortuzar, interpretó que el Euskobarómetro “avala” la política de su partido en las instituciones, pero también que la sociedad opta por quienes “defienden avanzar en el proceso de construcción nacional”, informa Europa Press.

Trabajo por el consenso

Dos cuestiones van a marcar la vida política y las estrategias de los partidos hasta unas elecciones que las principales formaciones dan por hecho que se celabrarán en 2013: la gestión del fin de ETA y la crisis.

Mientras en materia económica todo indica que la tensión crecerá, en el primer ámbito se sigue trabajando de manera discreta entre socialistas, populares y PNV. “Actuamos internamente para armar consensos”, reconoce un alto dirigente de una de estas formaciones, directamente implicado en esas conversaciones, sobre las que guarda absoluto mutismo.

El lehendakari, Patxi López, presentará el día 8 en la Cámara su plan para trasladar a Euskadi el histórico acuerdo del Congreso y el PP anunció en su día que presentaría una batería de puntos para el consenso tras las conclusiones de las citas del presidente, Mariano Rajoy, con el propio López, Iñigo Urkullu y Antonio Basagoiti.

Fuentes del Gobierno y del PSE coincidieron en mostrar “tranquilidad” e incluso un leve desdén por una encuesta que les da nueve escaños y 108.000 votos menos que en 2009. En favor de su tesis aducen varios hechos: el sondeo se realizó justo tras las generales del 20-N, con lo que “extrapola” resultados de estas, en el peor momento de los socialistas tanto en España como en Euskadi, pero antes de que el Gobierno de Rajoy emprendiese el camino de los recortes y una reforma laboral que, insisten estas fuentes, está movilizando a los progresistas. Junto a ello critican que la encuesta presenta una horquilla amplia para las dos fuerzas nacionalistas, pero clava un número fijo de escaños a PSE y PP y “eso no es posible estadísticamente”. Un miembro de la ejecutiva socialista insistía: “No comparto para nada los 16; eso es la horquilla baja de una tabla que, según nuestras encuestas, estaría entre 17 y 19”. Así, el margen se estrecha entre las marcas nacionalistas y el PSE y queda un año hasta los comicios, interpreta. “Ni hay preocupación ni va a haber cambio de estrategia. Hay mucho partido”, se recalca en Ajuria Enea.

Dirigentes populares apuntan que el Euskobarómetro dibuja un escenario “no muy dispar” a los datos que actualmente maneja el propio partido, “con una cierta inflación de la izquierda abertzale”, que no llegaría a 19 actas.

Aunque la actual fórmula de pacto de Gobierno PSE-PP se torna imposible, siempre según la encuesta, en las filas populares se incide en que las tendencias de descenso socialista y peneuvista, alza del PP —único de los partidos hoy presentes en la Cámara que crece— y fuerte irrupción de la izquierda abertzale están marcadas y no van a cambiar. Otras dos conclusiones sobresalen en el análisis del PP: puede condicionar la nueva mayoría de Gobierno —y dejar al PNV en la tesitura de tener que optar entre ellos o una inédita alianza soberanista— y UPyD desaparece.

Y es que la Cámara va camino de quedarse en cosa de cuatro, lo que daría el Parlamento con menos fuerzas presentes en la historia de Euskadi. La izquierda abertzale cambia el tablero y, manteniendo casi incólumes las cifras de apoyo que Bildu tuvo en mayo y Amaiur en noviembre, podría llegar, incluso en la parte baja de la tabla que dibuja el Euskobarómetro a su mejor resultado en 33 años de elecciones autonómicas.