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El Gobierno estudia emplazamientos en otras provincias para la Sogama del sur

"Si unos alcaldes no la quieren, hay otros que sí la quieren", afirma el presidente

El rechazo de los vecinos, de colectivos ecologistas, alcaldes (incluidos algunos del PP) y la Diputación de Ourense que preside el popular José Manuel Baltar ha torcido los planes del Gobierno gallego que sigue buscando emplazamiento para la llamada Sogama del Sur. La planta que la empresa Estela Eólica, tercera adjudicataria del concurso eólico, pretendía levantar en O Irixo está en el aire. Que busca un emplazamiento que genere menos rechazo no es ningún secreto, lo había advertido el presidente la semana pasada. Pero ayer amplió el mapa y admitió que busca emplazamiento “fuera de O Irixo, de la comarca y de la provincia de Ourense” para la planta de tratamiento de residuos —que incluye una incineradora y nace de la iniciativa privada con el beneplácito evidete del Gobierno gallego con el objetivo de tratar la basura de los ayuntamientos del sur—.

“Si hay alcaldes que no la quieren [el de O Irixo, Manuel Penedo, nunca se opuso al proyecto e incluso amagó con seleccionar al personal de la empresa entre los vecinos de su municipio] hay otros que sí la quieren”, advirtió el presidente de la Xunta.

Aseguró, como viene haciendo en las últimas semanas , que la incineradora no contamina y que el pueblo de Cerceda se echaría a la calle si se anunciase la marcha de Sogama de su actual ubicación. “Le invito”, contestó al periodista que le había planteado la cuestión, “a tomar grelos de la comarca de Ordes”. “Nadie tiene problemas de salud en Cerceda” por la planta, subrayó, visiblemente molesto por las advertencias sobre el supuesto riesgo contaminante que lanzan los opositores a la incineradora.

En la misma rueda de prensa, Feijó evitó ratificar las declaraciones de la diputada de su partido Ángeles Díaz Pardo, quien aseguró que las jóvenes utilizan ahora la píldora postcoital como un método anticonceptivo más y que la ley de plazos del aborto ha aumentado las enfermedades de transmisión sexual. Feijóo despejó la cuestión diciendo que él no es médico y que la respuesta está en los informes del Servizo Galego de Saúde.