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CRíTICA / CLÁSICA

Oscuridad sonora

Benet Casablancas estrenó en el Palau de la Música 'Darkness visible' a cargo de la Filarmónica de Londres

Benet Casablancas (Sabadell 1956) es hoy uno de los compositores catalanes con mayor proyección nacional e internacional. Adelantándose cuatro días al Auditori, que programa el estreno en Barcelona de la obra Alter Klang, el Palau de la Música asumió el lunes por la noche el estreno absoluto, a cargo la Orquesta Filarmónica de Londres, de Darkness visible.

LONDON PHILARMONIC ORCHESTRA. Joaquín Achúcarro, piano. Vladimir Jurowski, director. Obras de Benet Casablancas, Mozart y Brahms. Palau de la Música. Barcelona, 27 de febrero.

En Darkness visible (2009), subtitulada Nocturno para orquesta, el autor se basa en el fragmento “es la primera luz, que no es sino oscuridad visible”, de La hora del diablo, de Fernando Pessoa, quien a su vez se basa en El paraíso perdido, de Milton.

Se trata, pues, en Darkness visible, una obra para gran orquesta de aproximadamente un cuarto de hora de duración, articulada en un único movimiento, de dar visibilidad musical a la oscuridad, de dar sonido a lo oscuro. Para lograrlo, Casablancas huye de la tradición romántica del nocturno a la Chopin y crea una obra de escritura muy elaborada y minuciosa, y densa textura contrapuntística.

La obra no es fácil y no entrega sus matices y sutilezas a la primera. Aun así, muy competentemente interpretada por una orquesta de alto nivel como la Filarmónica de Londres, obtuvo un éxito lisonjero.

El concierto continuó con la Sinfonía núm. 38 K. 504 ‘Praga’, de Mozart, que recibió una interpretación detallística. Cerró la sesión uno de los grandes conciertos para piano del repertorio romántico, el Segundo de Brahms. Achúcarro, muy querido por el público del Palau, obtuvo, una vez más, un gran éxito enfrentado a una obra de referencia y de muy alta exigencia.