Esperando al Godot de las artes

La Generalitat impulsa la red de centros de arte contemporáneo de Cataluña La figura de un responsable general es vista con recelo por los involucrados En unos días se presentará el plan de reordenación de todos los museos catalanes

Exposición de Jordi Colomer en el Centro de arte La Panera de Lleida.
Exposición de Jordi Colomer en el Centro de arte La Panera de Lleida.JORDI V. POU

“Queremos potenciar la red de centros de arte contemporáneo de Cataluña y como medida indispensable dentro de un par de semanas anunciaremos la creación de una nueva figura, el responsable general de las artes plásticas, que se encargará de coordinar y dar forma a este entramado”. Lo indicó a este diario el consejero de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell, a propósito de centros como Bòlit de Girona, La Panera de Lleida, ACVic, Tecla Sala de Hospitalet, Arts Santa Mònica y Fabra Coats en sustitución del Canódromo, en Barcelona.

El Espai ZER01 cierra

Roberta Bosco

Ni las gestiones que Mascarell asegura haber llevado a cabo, ni la carta (www.suportzer01.blogspot.com) firmada por los más prestigiosos profesionales de Cataluña, han servido para que el Ayuntamiento de Olot reconsiderara el cierre del Espai ZER01. Han preferido pagar la indemnización por despido improcedente a David Santeulària, su exdirector, y asegurar que mantendrán los compromisos adquiridos con artistas y comisarios, sin añadir más detalles. Santeulària ha agradecido las muestras de solidaridad afirmando que el posicionamiento "contribuye a crear conciencia social".

“El ecosistema artístico es frágil, sacar piezas que funcionan es nefasto. Proyectos de centros de arte periféricos fructifican a medio y largo plazo y nosotros somos víctimas de una planificación errática”, asegura Santeulària.

Se mantiene en secreto quién será el nuevo zar del sector, hasta dónde llegará su omnipotencia y cuál será su política con relación a la red de centros. El anuncio llega en respuesta al ambiente de preocupación y recelo que se ha apoderado del mundo del arte catalán, tras los últimos acontecimientos: la reconversión del Canódromo, centro que en el planteamiento del anterior gobierno habría desarrollado este papel de coordinación de los centros y la clausura del Espai ZER01 de Olot, flor a la solapa del Área de Arte Contemporáneo de Olot, dirigido por David Santeulària.

Según Mascarell, este ambiente enrarecido se debe a la confusión en que se halla el sector. “Los centros de arte son territoriales y dependen de los Ayuntamientos. Cada ciudad debe apostar por el suyo y mi tarea es identificar una red de ciudades y concejales comprometidos con el contemporáneo y encargarme de coordinarla e impulsarla, poniendo el acento sobre el arte como elemento identitario. No puedo obligar a Olot a mantener el arte contemporáneo si no lo quiere”, aseguró Mascarell.

En este nuevo planteamiento, el Arts Santa Mònica está llamado a tener un papel más amplio y articulador, bajo la dirección del actual responsable, Vicenç Altaió, “si se deja de personalismos”, según fuentes del departamento. También el Macba tendrá un papel relevante, sobre todo a nivel conceptual, aunque Mascarell invita a no seguir “la zanahoria de la ampliación”, prevista para dentro de tres a cinco años. “Antes de ampliarse el Macba debe dar pleno uso al espacio que tiene y resolver su relación con el público”, indicó el consejero.

No puedo obligar a Olot a mantener el arte contemporáneo si no lo quiere” Ferran Mascarell

A la espera de conocer el plan de Mascarell, los directores de los centros de arte que forman parte de esta red no ocultan su preocupación y denuncian la precariedad y el abandono que adolecen. “Lleva un año y tres meses en el cargo. La red ya estaba en marcha, con la idea de crear un conjunto de centros cada uno con sus peculiaridades, para constituir un gran centro de centros con iniciativas exportables en el resto de España y el extranjero. Todo esto se paró en este año de transición”, lamenta Gloria Picazo, directora desde 2003 de La Panera de Lleida y comisaria de la Bienal nacida en 1997, que debería celebrarse el próximo octubre si los presupuestos lo permiten.

Ordenar todos los museos catalanes

JOSÉ ÁNGEL MONTAÑÉS

El impulso de los centros de arte contemporáneo que proyecta el consejero de Cultura, Ferran Mascarell, se combina con la reorganización de toda la red de museos catalanes territoriales y sectoriales —formada por 108 museos y 399 colecciones privadas—, que el departamento dará a conocer en unos días con pocas horas de diferencia.

La idea es que museos como el MNAC, el Macba y el Museo de Historia de Cataluña trabajen "más coordinados de lo que lo han hecho en los últimos años para evitar disfunciones", explicó Mascarell en su última comparecencia en la comisión de Cultura del Parlamento el pasado 26 de enero. Desde el departamento se asegura que la idea es poner orden en toda la red de museos, sin cambiar la titularidad de ninguno ni crear nuevos centros del estilo del llamado Museo de la Sociedad que impulsó el exconsejero Tresserras y que duerme en el cajón de los justos.

Mascarell lo explicó con un ejemplo: “¡No es posible que el MNAC y las iglesias de Boí no tengan relación!”.

Aún más precaria es la situación del Bòlit de Girona, un proyecto valiente que ha recortado un espacio entre los centros de producción y exposición nacionales, a pesar de que no tiene una sede estable y el proyecto está, de momento, paralizado. “No sabemos ni el grado de compromiso ni la cuantía de la aportación de Cultura para 2012 y el Ayuntamiento aporta una cantidad exigua. Como venimos haciendo desde 2008, cuando comenzamos junto con la crisis económica, tenemos que redimensionar los proyectos en tiempo real, inventando nuevas fórmulas. Trabajamos en inestabilidad e incertidumbre en un proyecto que está viendo diluirse sus rasgos más genuinos: producción, creación de nuevos públicos, relación entre artistas locales e internacionales y otras líneas de trabajo iniciadas y ya imposibles de abordar”, afirma Rosa Pera, directora de Bòlit, que considera el cierre del Espai ZER01 “una muestra más de poca visión, ambición inexistente y percepción del contemporáneo como un problema que hay que erradicar, mientras que es un ámbito desde donde de repensar e inventar modelos”.

Ramón Parramón, director de Vic Arte Contemporáneo, un centro especializado en la relación entre arte, educación y territorio, está convencido de que la transferencia hacia lo local es negativa. “Hace falta un sistema vertebrador, que articule cuestiones concretas y proporcione estabilidad”. La misma estabilidad que pide Antoni Perna, director del centro de Arte Tecla Sala de L’Hospitalet, que cumple 10 años desde su última refundación. “Estamos trabajando a ciegas, impulsando todo lo posible la relación con el sector privado y otros centros”, afirma Perna, que considera los centros de arte en el territorio “una parte indispensable de la vertebración del país”. “La crisis se está utilizando como una coartada y no como una oportunidad de futuro”, concluye Rosa Pera.

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