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Entrevista

“Mis antecesoras han preferido mirar hacia otro lado y no aplicar la ley”

La delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, afirma que no habría permitido la acampada en la Puerta del Sol y que el único final de ETA es la entrega de las armas

Cristina Cifuentes, en uno de los balcones interiores de la Delegación del Gobierno en Madrid. Ampliar foto
Cristina Cifuentes, en uno de los balcones interiores de la Delegación del Gobierno en Madrid.

Cristina Cifuentes (Madrid, 1964) quiere imponer un nuevo ritmo a la Delegación del Gobierno, a cuyo frente está desde el pasado 16 de enero. Ya nada más entrar en el despacho de esta licenciada en Derecho y máster en Administraciones Públicas se advierten cambios, como los dos llamativos cuadros de Tintín pintados por su marido que ha colgado en sendas paredes. Dejó el puesto de vicepresidenta primera en la Asamblea de Madrid para ejercer en la calle de Miguel Ángel. Ha renovado el equipo como paso previo a abrir la Delegación a los ciudadanos.

Pregunta. ¿Cómo han sido sus primeros días?

Respuesta. De muchísimo trabajo. El día 16 cumplí un mes y tengo la sensación de llevar aquí muchísimos meses, por lo menos seis. A pesar de todo estoy contenta porque la Delegación de Gobierno tiene un potencial de trabajo muy grande que no se había utilizado hasta ahora. Me propongo que la Delegación de Gobierno sea útil.

P. ¿Útil y accesible?

R. Sí, sí, accesible. Lo primero porque es una institución desconocida. Me gustaría abrir la Delegación, hacer una política de puertas abiertas en el sentido de que aquí se atienda a cualquier ciudadano y colectivo que quiera ser escuchado. No solamente en persona, también en las redes sociales y en Internet. Entiendo que también es una forma de poder tener contacto con el ciudadano y de poder dar información. Tenemos ya un Twitter de la Delegación.

P. ¿Cuál va a ser su política en orden público?

R. Que se cumpla la ley. Quiero destacar en este sentido que es sorprendente que a alguien le pueda sorprender que desde la Delegación se quiera hacer cumplir la ley. Creo que no habría que decirlo.

P. Y, si se producen manifestaciones ilegales, ¿se producirán cargas como la del viernes 10 de febrero?

R. La intervención policial de ese viernes no fue consecuencia de una manifestación no autorizada. Todo se produjo por un grupo de elementos radicales que intentaron traspasar la línea de seguridad del Congreso y cortaron la circulación con contenedores. Produjeron situaciones en las que fue necesaria la intervención de la policía.

P. ¿Va a ser la policía más contundente a partir de ahora?

R. No me gusta prejuzgar la actuación de mis predecesoras, pero en ocasiones anteriores se ha preferido mirar hacia otro lado y no aplicar la ley. Y a mí me han nombrado para que la ley se aplique.

Porque la ley es lo que garantiza el derecho de la ciudadanía a poder estar en libertad. La aplicación de la ley y el derecho de la ciudadanía a estar en libertad es perfectamente compatible con el derecho de reunión y manifestación.

P. ¿Hubiera permitido la acampada de la Puerta del Sol?

R. Jamás lo hubiera permitido porque yo creo que permitir de manera ilícita una acampada de dos meses en unas condiciones higiénico-sanitarias absolutamente deplorables; con un problema además de orden público en el centro de la ciudad; con problemas adicionales y muy graves que se han creado a los comerciantes de la zona, algunos de los cuales han llegado casi a tener que cerrar los comercios; molestias a los vecinos; la imagen de Madrid de cara al exterior… Creo que la acampada de dos meses en Sol es una situación que no se tendría que haber producido.

P. ¿Y por qué no actuó el Ayuntamiento, que también tenía responsabilidades?

R. No he hablado en ningún caso de responsabilidades, es más, entiendo que probablemente para mi predecesora cuando la acampada estaba instalada, yo entiendo que posiblemente era muy difícil tomar una decisión. E incluso podría haber creado un problema mayor. Lo que digo es que habría que haber evitado que eso se produjera. Es decir, habría que haber actuado de inicio, evitando ese asentamiento ilegal en Sol.

P. Madrid es la segunda capital europea más segura. ¿Cree que esa sensación de seguridad va a cambiar por la crisis?

R. Madrid es la segunda ciudad más segura de Europa porque lo dicen las estadísticas de Eurostat. El objetivo es que pase de ser la segunda a ser la primera y que aumente la sensación de seguridad del ciudadano al margen de las estadísticas sea el pequeño delito: el tirón de bolso, el robo en el coche, el robo en un comercio… Ese delito pequeño se combate básicamente de dos maneras. Primero, con una reforma legislativa que ya han anunciado los ministros del Interior y de Justicia sobre la multirreincidencia en el delito. Para evitar precisamente que delincuentes que delinquen hasta 17 veces seguidas puedan ser detenidos y puedan salir a la calle, algo que además produce una sensación de impunidad del delincuente frente al ciudadano. Aparte, incrementando también la presencia policial en la calle.

P. ¿Cómo se aumentará la presencia policial si limitarán los ingresos en la policía al 10% de las bajas?

R. Con una reasignación de los efectivos y coordinando las fuerzas y cuerpos de la Seguridad del Estado de forma que cada uno sepa dónde tiene que estar y que unas fuerzas o cuerpos lleguen donde otros no pueden. Haciendo más con menos.

P. ¿Esas reformas también incluirían la Ley del Menor?

R. Siempre he dicho que la Ley del Menor hay que reformarla. Me alegra el haber asistido al anuncio del Ministerio de Justicia de una próxima reforma de esta ley. Creo además que es una demanda social absolutamente clara. Hay una gran parte de la sociedad que ve como determinados criminales con delitos especialmente cruentos quedan impunes por el hecho de ser menores.

P. ¿Cómo piensa afrontar el problema de la Cañada Real?

R. Es un tema muy complicado que lleva más de 20 años enquistado y la solución no es fácil. Tengo que alegrarme porque por primera vez la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Madrid así como otros Ayuntamientos implicados son conscientes del problema y están poniendo las bases para acabar con él. Además, tiene el problema de que es una solución complicada.

P. Si se permite el símil, ¿cómo se ve una republicana en la corte del rey Juan Carlos?

R. Creo que es un tema que no me gusta hablar demasiado de ello. Soy la delegada del Gobierno en Madrid y represento al Gobierno y acepto, comparto y acato todas sus medidas y posiciones. Respeto, acato y asumo la Monarquía constitucional. Además, me parece que no es un buen momento para atacar la figura del Rey y la Monarquía. Dicho lo cual, desde un punto de vista institucional y abstrayéndolo, a mí me gustan las instituciones que son electivas. Y a mí me gustaría de una manera utópica lo digo que la más alta institución política del país pudiera ser elegida por votación. Eso sí, no estoy planteando que venga la República.

P. ¿Qué le parece el archivo del caso de los espías?

R. En los temas judiciales prefiero no meterme demasiado, pero esto ha venido a demostrar lo que siempre se dijo por parte del Gobierno de la Comunidad de Madrid es que no se había producido tal espionaje político. Creo que la sentencia da la razón.

P. ¿El problema de ETA sigue estando todavía latente?

R. A mí me parece que el anuncio de ETA de que abandonaba las armas era una buena noticia, pero la verdadera noticia que a mí me gustaría oír es que se disuelve, que entrega las armas y que, por supuesto, pide perdón a las víctimas y al resto de la sociedad. Creo que hasta que eso no se produzca, a mí como española, no voy a estar tranquila. En España ha habido un retroceso democrático desde la entrada de Bildu en las instituciones. No creo que sea bueno que Bildu, el entorno de ETA, esté en las instituciones.

 

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