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Tras los despilfarros, los recortes

Miles de empleados públicos protestan en Valencia, Alicante y Castellón contra la gestión del Consell

Miles de empleados públicos marchan contra el despilfarro del Consell en Valencia.
Miles de empleados públicos marchan contra el despilfarro del Consell en Valencia.

Cuatro marchas simultáneas a lo largo de otras tantas rutas del despilfarro pusieron de relieve en la mañana de ayer el malestar de miles de empleados públicos que sufren los efectos del decreto de recortes de gasto que aprobó el Consell el 4 de enero ante la falta de fondos disponibles en las arcas de la Generalitat.

L’Àgora, el edificio inacabado de Santiago Calatrava en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, fue el punto partida de la marcha convocada en Valencia, que avanzó hasta la dársena interior del puerto de Valencia, donde se instala el circuito urbano de fórmula 1 con un coste anual de 20 millones de euros.

Una caravana de coches discurrió hasta la Ciudad de la Luz, en Alicante, unos estudios de cine que arrastran una deuda de 190 millones de euros. Cientos de personas marcharon hasta las puertas del ruinoso parque temático Terra Mítica, en Benidorm, donde está anunciado el despido de la mitad de la plantilla.

El aeropuerto sin aviones en Vilanova d’Alcolea, en Castellón, concentró también a cientos de manifestantes cuyas pancartas acabaron envolviendo la estatua de Ripollés en homenaje a Carlos Fabra.

Los funcionarios reclamaron que se depuren responsabilidades por la reciente gestión del Consell, que ha alentado todos los excesos que jalonaron la ruta del despilfarro, y se negaron a cargar los recortes de gasto que ahora resultan obligados sobre sus nóminas o sobre los fondos que sustentan los servicios públicos.

Miles de personas se manifestaron ayer por la mañana contra los recortes de los servicios públicos en la Comunidad Valenciana en lugares que simbolizan el despilfarro de los últimos años. En la ciudad de Valencia, unas cinco mil personas se concentraron en la base del edificio de L’Agora, inacabado y sin perspectivas de concluirse en los próximos años, y marcharon hasta la dársena interior del Puerto de Valencia, por donde discurren los bólidos de la fórmula 1 unos días al año con un coste de 20 millones de euros para las arcas de la Generalitat.

En Alicante, los manifestantes se desplazaron en coche hasta las instalaciones de la Ciudad de la Luz, los estudios de cine impulsados por la Generalitat que arrastran una deuda de 190 millones de euros. En Benidorm, una segunda marcha tomó Terra Mítica, el ruinoso parque temático impulsado en su día por la Generalitat.

En Castellón, la concentración se produjo en las inmediaciones del aeropuerto de Vilanova d’Alcolea, que ha costado 150 millones de euros, ha gastado 30 millones de euros en publicidad y todavía no ha recibido ningún avión.

Los manifestantes, en su inmensa mayoría empleados públicos reclamaron en todos los casos que se depuren responsabilidades por el despilfarro de los años recientes y que no se cargue contra los funcionarios. Vosotros desPPilfarráis y Agora, nosotros pagamos, rezaba una pancarta en Valencia que recogía el sentir general de las tres marchas.

“Os invito a mi yate”, bromeaba Miguel Ángel, cuando los manifestantes llegaron a la dársena interior del puerto de Valencia, por donde discurre el circuito urbano de fórmula 1. Las buenas carreras se hacen en las aulas, se insiste en otra pancarta, mientras varios de los congregados sacudían unas parrillas repletas de chorizos. Chorizos en la parrilla de salida de la fórmula 1, coreaban.

La marcha hacia los estudios de la Ciudad de la Luz en Alicante derivó en una caravana automovilística, que partió desde la avenida Dénia, en el acceso norte de la ciudad, hasta las instalaciones de la Ciudad de la Luz. La subdelegación del Gobierno prohibió una manifestación a pie por el mismo itinerario.

La caravana automovilística contra los recortes congregó a unos 300 vehículos, a bordo de los cuales viajaban entre una y tres personas. Los coches portaban adheridos carteles: “¡Que paguen los corruptos!”.

En Benidorm, unas 1.500 personas salieron desde el apeadero del TRAM de la ciudad para alcanzar a pie Terra Mítica, ubicada a unos cinco kilómetros de distancia. La convocatoria incluía un almuerzo mítico en las puertas de acceso al parque temático. Terra Mítica ha anunciado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE ) para 215 trabajadores, más de la mitad de su plantilla.

En Castellón, la ruta del despilfarro llevó las protestas hasta el aeropuerto sin aviones. La Guardia Civil cortó los accesos al recinto y sólo permitió el paso a representantes sindicales mientras cientos de personas rodearon la escultura de Ripollés.

Los manifestantes cortaron la autovía, que llegó a suspender el tráfico durante media hora y motivó un amplio despliegue policial. La consigna más coreada fue: “El nostre presupost está en el aeroport”. Cuando se dispersaron los manifestantes, varias pancartas de protesta de centros educativos de la Vall d’Uixó, Betxí y Vinaròs, entre otros, se quedaron envolviendo la base de la escultura.