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Sanidad 'resucita' la implantación de la receta electrónica

Madrid es de las pocas comunidades en las que aún no se ha extendido el sistema

Sanidad ultima un proyecto piloto este mes en las farmacias de San Martín de la Vega

Una usuaria de la receta electrónica en Andalucía, en una foto de 2007. Ampliar foto
Una usuaria de la receta electrónica en Andalucía, en una foto de 2007.

Madrid es de las pocas comunidades autónomas en las que aún hay que ir al centro de salud a recoger recetas en papel. Pese a que en 2007 se anunció la extensión masiva de la receta electrónica, la región va muy retrasada en la implantación de este sistema que descongestiona las consultas y evita a los pacientes visitas innecesarias a los ambulatorios. El entonces consejero de Sanidad Manuel Lamela anunció a un mes de las elecciones autonómicas de 2007 un proyecto de prueba piloto y “la implantación progresiva de la receta electrónica en toda la región a lo largo de este año”. Poco más se había sabido después, pese a que aparece en el último programa electoral del PP.

Con la entrada del nuevo año, el Gobierno de Esperanza Aguirre ha decidido resucitar la implantación de la receta electrónica. La Consejería de Sanidad está ultimando un proyecto piloto en las farmacias de San Martín de la Vega, según ha podido saber EL PAÍS. Si todo marcha como está previsto, se pondría en marcha el día 17, tal y como han informado a las boticas. El nuevo Plan de implantación de receta electrónica prevé ampliar a 16 oficinas de farmacia en marzo y a un centenar en los meses siguientes. El Colegio Oficial de Farmacéuticos ha firmado ya tres contratos de servicios con las empresas que llevarán a cabo lo procesos de digitalización y facturación en soporte electrónico.

Comunidades como Andalucía y Cataluña, con población semejante, ya se benefician de las ventajas de la receta electrónica. En Andalucía existe desde 2006 y evita cada año nueve millones de consultas para renovar los tratamientos, según el Servicio Andaluz de Salud. Cataluña, por su parte, asegura que ahorra tres millones de euros al año en papel y que cinco millones de pacientes han dejado de acudir a los centros de salud para recoger recetas (el 70% ya se facturan en formato electrónico, según la Generalitat).

Las sociedades médicas estiman que un 30% del tiempo de consulta de un médico de familia se dedica a la burocracia, básicamente a las recetas. Así que los facultativos, junto con los pacientes, son los grandes beneficiados con la implantación de la receta electrónica. El funcionamiento es muy sencillo. Una vez el médico ha prescrito el tratamiento, y mientras esté vigente, no es necesario volver al centro de salud a pedir más recetas. Se pueden recoger los medicamentos en cualquier oficina de farmacia –en Madrid hay unas 2.800- únicamente mostrando la tarjeta sanitaria.

Esta será la tercera experiencia piloto que lleva a cabo Madrid. La primera data de 2007, en el centro de salud Parque Coimbra, en Móstoles. Sanidad reconoció entonces que había fallos. La segunda, también en San Martín de la Vega, es de 2009, y según farmacéuticos que participaron, “fue bastante mal”. De hecho, se acabó posponiendo, como recuerdan en la Asociación de profesionales de informática de la sanida madrileña (Apiscam). El proceso era muy lento y las bases de datos no estaban actualizadas, relatan los farmacéuticos. La consejería asegura que el reciente anuncio de la ministra de Sanidad, Ana Mato, de la generalización de la receta electrónica no altera sus planes. “Cuando digan cómo quieren hacerlo nos adaptaremos”, afirma una portavoz.

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