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438 años en una fotografía

El Archivo Fotográfico expone dos retrofotografías de Barcelona realizadas por Mark Klett

Mark Klett delante de sus dos vistas desde Miramar de Barcelona.
Mark Klett delante de sus dos vistas desde Miramar de Barcelona.

Comparar dos imágenes iguales, pero realizadas con un intervalo de tiempo, tiene un poder de atracción enorme. Una y otra vez, nuestra mirada va de una fotografía a otra buscando qué tienen en común y qué es lo que el paso del tiempo ha borrado para siempre y que solo conserva la imagen. La retrofotografía, técnica que consiste en repetir una fotografía exactamente desde el mismo lugar y con el mismo punto de vista pasado un tiempo, es un paso más. Mark Klett, geólogo y fotógrafo norteamericano, es un experto en esta técnica tal como ha demostrado en sus trabajos sobre el Gran Cañón o sobre San Francisco, ahora y cuando sufrió el gran incendio de 1906. En el Archivo Fotográfico de Barcelona (AFB) se pueden ver, hasta el 19 de mayo, dos enormes retrofotografías, fruto de su estancia en la ciudad en noviembre de 2010, en las que es posible revisitar el pasado de esta ciudad de un forma directa.

Tras realizar una panorámica desde la zona de Miramar, en la falda de Montjuïc, Klett ha incorporado fragmentos de muchas de las imágenes antiguas que existen realizadas desde ese mismo punto. Es el caso del grabado realizado por Braun y Hogenberg en 1572; las cuatro imágenes tomadas por Jean Laurent hacia 1870 —poco después del invento de la fotografía—, en las que llaman la atención los campos de cultivo que se extendían entre la ciudad amurallada y la montaña de Montjuïc, y la gran cantidad de barcos anclados en el puerto de la ciudad, y  las imágenes de Charles Clifford, Joan Martí, Antoni Esplugas, Francisco Javier Álvarez, Pau Audouard y varios autores anónimos que también captaron esta misma perspectiva. Todas acaban conformando una sola imagen, una especie de collage en el que lo actual y lo antiguo se funden. Son 438 años de la historia de Barcelona en una sola fotografía, algo que convierte estas imágenes en documentos únicos.

Para Klett, que asistió a la inauguración de la exposición, “cada imagen es una ventana del tiempo al pasado, pero el conjunto es una estratigrafía de las diferentes etapas de la ciudad".

Pero las dos obras de Klett no están solas. Junto a las fotografías originales que ha utilizado para completar su obra, algunas no mostradas antes, como el enorme álbum que Charles Clifford realizó en 1860 durante la visita de la reina Isabell a la ciudad, o las imagenes que muestran la montaña de Montjuïc desde el puerto, creadas por Lucien Roisin a principios del siglo XX, se exponen también los trabajos de los ocho fotógrafos que participaron en el curso Working Across Time, que el norteamericano impartió durante los tres días que permaneció en la ciudad.

A partir de imágenes seleccionadas por el AFB, los fotógrafos han fundido el pasado y el presente de formas diferentes. Pedro Arroyo sorprende incorporando las ruinas del convento de Sant Sebastià, al final de la Via Laietana; Isabel Codina compara una comitiva de mossos en 1934 con un grupo de japoneses por la misma avenida en 2011; Laura Viñals muestra el Umbracle del parque de la Ciutadella; Manuel Serra reinterpreta la presencia del casino en el mismo parque; Jaiver Sardà transporta al espectador al momento en que la familia real despide a la reina Victoria Eugenia en la estación de Francia, en 1926, e Isidre Santacreu, que incorpora elementos gráficos originales, descubre una perspectiva inédita de la plaza de Palau.

En total, 39 fotografías basadas en la retrofotografía, 44 imagenes antiguas, seis grabados de época y una exposición virtual que permite viajar del pasado al presente de esta ciudad con un solo golpe de vista.