Una filmoteca y 12.000 carteles

La cinemateca preserva y cataloga el material gráfico unido a las películas

Varios de los carteles en fase de catalogación en la filmoteca.
Varios de los carteles en fase de catalogación en la filmoteca.FRANCIS J. VARGAS

La vida física de las copias de las películas que se proyectan en las salas de cine, suele terminar con su ciclo comercial. Después, lo normal es que se destruyan. Lo mismo pasa con todo el material gráfico que acompaña en forma de publicidad, cartelería y afiches a las producciones: a menos que sean conservadas, como las latas de celuloide, por personas, asociaciones o instituciones, terminan en la basura. Pero si sobreviven, se convierten en pequeños tesoros, tal vez con más valor sentimental que físico, pero imprescindibles para entender la compleja experiencia que supone la cultura cinematográfica.

La Filmoteca de Andalucía guarda una importante colección de estos carteles desde hace dos décadas, recibiendo material legado o adquirido por la Junta. Y siguen llevándose gratas sorpresas. Como ocurrió a finales de noviembre del año pasado, cuando llegó un lote proveniente de la Federación de Cine Clubes de Andalucía. Los fondos de la cinemateca engordaron con unos 2.500 carteles de títulos de los años sesenta y setenta, muchos de películas del destape, clasificadas S y de bajo presupuesto (Serie B). Los técnicos limpian y catalogan todo el material. “Muchos de los títulos son de películas que quizás ya ni existan”, destaca el director de la Filmoteca, Pablo García Casado.

Voy, le mato y vuelvo, Winchester, uno entre mil o Un dólar y una tumba, son algunas de las producciones, en este caso, de espagueti westerns, cuyos carteles se han conservado. Además, estos han servido para componer la próxima exposición que dará la bienvenida a los espectadores, en el pasillo de acceso a la sala principal de la sede central de la Filmoteca de Andalucía, en Córdoba.

En total, la filmoteca posee unos 12.000 carteles y afiches de películas. Pero de ellos, solo alrededor de 5.500 están en buen estado de conservación y podrían ser exhibidos. “Lo más antiguo que tenemos data de la década de los años veinte ya partir de ahí, tenemos hasta las últimas películas estrenadas”, señala el director. En el extenso catálogo hay lugar para las rarezas. “Por ejemplo, con motivo de la entrega del Goya de honor a Josefina Molina, hemos buscado carteles de Función de noche. Hemos encontrado cinco de ellos. Pero lo que nos interesa son los más especiales”, continúa García Casado.

En la montaña de carteles adquiridos a la Federación de Cine Clubes, se puede dibujar un corte estratigráfico de la historia de España. No solo por la estética propia de las imágenes, sino por los títulos y el contenido mismo de las películas. El tímido aperturismo de la primera mitad de los setenta contrasta con la explosión del final de la década. La monja azotada que ilustra el cartel de Inés de Villalonga 1870, dirigida en 1979 por Jaime Jesús Balcázar, y que viene acompañada por las frase “Abrazaron la fe pero no rechazaron la tentación de la carne”, es una buena muestra de lo bizarras que llegaban a ser algunas propuestas.

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