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EL FINAL DE ETA

Fernández y Ares mantienen sus diferencias sobre política penitenciaria

El ministro afirma que “en ningún momento” dijo que siga la extorsión de ETA

Una comisión de ambos Ejecutivos estudiará la retirada de escoltas

Ares (izquierda) y Fernández Díaz firman el acuerdo sobre el Centro Memorial para las Víctimas del Terrorismo.
Ares (izquierda) y Fernández Díaz firman el acuerdo sobre el Centro Memorial para las Víctimas del Terrorismo.

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y su homólogo vasco, Rodolfo Ares, hicieron ayer un esfuerzo por minimizar en público las diferencias de criterio sobre aspectos del final de ETA entre ambos Ejecutivos con las que los dos máximos responsables políticos de la lucha antiterrorista llegaban ayer a su primera cita tras la victoria electoral del PP. Fernández y Ares ratificaron la voluntad de colaboración con “lealtad” mutua para lograr la definitiva desaparición de ETA, pero en sus palabras quedó claro que su análisis difiere en cuestiones, sobre todo de política penitenciaria.

Ares trasladó a su interlocutor, con el que se reunió en privado y junto a sus respectivas cúpulas en Leioa (Bizkaia), la importancia de consensuar “una política penitenciaria más dinámica y flexible” que contribuya a acabar con la banda. Es la misma tesis —acercamiento de presos a Euskadi incluido—, que el lehendakari, Patxi López, defendió en el pleno de política general del pasado septiembre y que trasladará al presidente Rajoy cuando se reúna con él el próximo mes.

El ministro contará con

el PP vasco para abordar la reordenación de escoltas

Fernández, en cambio, ratificó por dos veces en la comparecencia conjunta tras la cita la tesis que, de Rajoy para abajo, mantiene en esta materia todo el PP: ningún cambio mientras ETA exista. “El mayor enemigo de los presos es la propia ETA”, que les impide acogerse a beneficios penitenciarios, sostuvo el ministro, quien reconoció que el margen de discrecionalidad en la aplicación de la ley “puede ser distinto” con la banda existiendo o no.

El ministro llegaba a la cita —su primer viaje oficial— en medio de la polémica por una de las habituales campañas lanzadas por la izquierda abertzale en Navidad para solicitar dinero para los presos etarras y sus familias. Ayer sostuvo que no había hablado “de extorsión en ningún momento”, pero incidió en que eran “evidentes” las peticiones de “óbolos navideños” que, mientras ETA exista, no pueden ser respondidas de forma “absolutamente libre”.

Acuerdo para confugurar en seis meses el Centro Nacional para la Memoria de las Víctimas

Ares, quien había iniciado su intervención con la “constatación” de que “han desaparecido todas las actividades” de ETA, tuvo que terciar para diferenciar esas “repudiables” acciones —sobre las que, precisó, no se ha presentado ninguna denuncia—, de la extorsión a los empresarios: “Ambos Gobiernos sabemos que esta ha desparecido”.

Aunque fuentes de los dos Ejecutivos insistían en que los análisis compartidos en privado son mucho más coincidentes de lo que muestran los discursos públicos, igual ocurrió a cuenta de la detención de tres etarras en Francia el pasado día 14. Tras esa “desaparición de actividades” enunciada por Ares, el ministro recalcó que los informes de la lucha antiterrorista permiten concluir que la banda quiere mantener una estructura larvada en la clandestinidad y reorganizar su aparato logístico, algo contradictorio si quiere desaparecer. Para limar lo que podía suponer otra discrepancia, ministro y consejero destacaron que ningún dato de los que manejan las Fuerzas de Seguridad lleva a pensar que ETA vaya a dar marcha atrás en su decisión. Y mantener la estructura clandestina de la banda implica una serie de movimientos “perfectamente” conocidos, apuntó el ministro y coincidieron fuentes vascas.

[Rajoy respondió ayer en Lisboa a una pregunta sobre si piensa que la banda tiende a reorganizarse: "ETA dijo que iba a dejar de matar, y eso me parece muy bien. Pero mientras siga existiendo, sigue siendo una banda terrorista, y el Estado de Derecho debe de seguir ejerciendo como tal”, informa Antonio Jiménez Barca].

Los dos gobernantes analizaron la situación de los escoltas que sus respectivos departamentos han empezado a retirar y acordaron constituir una comisión conjunta que analice cada caso; una retirada que siempre, resaltó Fernández Díaz, es revisable. Esa era una de las peticiones que había trasladado al ministro el PP vasco, reticente con la forma en que la consejería de Ares está abordando este proceso. Fernández reconoció el peso que la crisis está teniendo en esta reducción.

Pese a todo, el ministro quiso dejar el mensaje de que “los posibles matices y diferencias” siempre serán de “ínfima cuantía” al lado de lo que une a ambos Gobiernos. Y, en plena sintonía con los populares vascos, con cuya junta directiva se reunió por la tarde, lanzó un mensaje para ratificar la esperanza abierta por la retirada etarra. Fernández ratificó en esa cita que no se tomará ninguna decisión drástica sobre los escoltas en Euskadi y que cualquier medida contará con el consenso del PP vasco.

Fernández y Ares firmaron además un protocolo por el que los dos Gobiernos crean una comisión bilateral que tendrá seis meses de plazo desde ahora para concretar las funciones, estructura, modelo de organización y gestión del futuro Centro Memorial para las Víctimas del Terrorismo. Este centro, que tendrá su sede en Euskadi, está previsto en ley de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas, aprobada en el Congreso el pasado septiembre. El ministro precisó que las víctimas participarán en su gestión y recalcó que su ámbito se reduce a los damnificados por el terrorismo, sin "ninguna equidistancia".