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Vida de comerciante

Madrid prepara una ley 'non stop'. Liberalización total de horarios: 24 horas al día, 365 días al año.

Grandes superficies y centros comerciales ven una oportunidad, los pequeños, la ruina

La antigua tienda de ropa de Juan Antonio Lara (49 años) en Vallecas es ahora un negocio de ‘Todo a 100’. La heredó de su padre y la gestionó con su hermana. Abrieron un segundo negocio en un centro comercial cercano. En 2009 cerró ambos por la crisis. “Íbamos acumulando pagos a todo el mundo y eso nos estaba quitando la vida”. Ahora gestionan una red social de información para compradores de moda y organizan eventos. Ampliar foto
“HE CERRADO LOS DOS NEGOCIOS QUE GESTIONABA CON MI HERMANA”.  La antigua tienda de ropa de Juan Antonio Lara (49 años) en Vallecas es ahora un negocio de ‘Todo a 100’. La heredó de su padre y la gestionó con su hermana. Abrieron un segundo negocio en un centro comercial cercano. En 2009 cerró ambos por la crisis. “Íbamos acumulando pagos a todo el mundo y eso nos estaba quitando la vida”. Ahora gestionan una red social de información para compradores de moda y organizan eventos.

Es una de las mejores tardes del año para el comercio. Día 5 de enero, víspera de Reyes. El hombre se asoma a la puerta de su negocio. “¿Ves? Apenas hay nadie”. Las tres tiendas de enfrente, en la calle de López de Hoyos (Prosperidad), están vacías. En su mercería hay media docena de clientas buscando prendas. José Luis Cortés, de 78 años, representa la tercera generación al frente del Arca de Noé, una mercería de barrio con los escaparates repletos de medias, ropita de niño, sostenes, gorros. El comerciante ha dado un paso atrás. Ahora la gestionan sus hijos, Patricia y David, que crecieron corriendo entre bobinas de hilo, calcetines y pantys. “Esto era mucho más grande”, recuerda Patricia (35) mientras posa con su familia a las puertas del negocio. Una placa ennegrecida bajo el escalón recuerda que es una tienda centenaria, de 1908: “El Ayuntamiento de Madrid, agradecido por su servicio a la ciudad”, se lee. El negocio de al lado, antes parte del comercio familiar, es ahora una tienda de marroquinería regentada por chinos. José Luis Cortés asegura que las ventas han caído un 50% desde 2007, sin dar cifras absolutas. “Estamos en peligro de extinción”, añade su hijo, de 41 años. La tienda tiene dos empleadas. No piensan abrir los domingos, aunque puedan hacerlo, porque aseguran que entonces no descansarían nunca.

Sin ver a su hija 

“Yo quiero conocer a mi hija, pon eso en tu periódico, ponlo”, pide David Cortés, cuarta generación. “Si trabajo de lunes a domingo de la mañana a la noche, ¿cuándo la veo?”. No les gusta la última normativa que prepara la Comunidad de Madrid para su sector. Creen que la Ley de Dinamización del Comercio Minorista, en fase de alegaciones, supondrá la puntilla final para ellos. Madrid, ya a la cabeza de España en liberalización de horarios, permitirá abrir a cualquier negocio 24 horas al día los 365 días del año cuando la norma esté aprobada, previsiblemente en mayo.

Carlos del Rincón (66 años) lleva más de medio siglo en el negocio de los muebles. Con 12 años mullía colchones en la tienda de sus padres. Regenta un local de Carabanchel con productos de diseño desde hace 35 años. Trabaja con su hija, su yerno y cinco empleados. Asegura que sus ventas han caído el 50% desde que empezó la crisis. “No estoy en situación de cierre, pero sí me quejo de que el sector va cada vez peor. Los sábados no abrimos porque no viene gente. Tampoco abriríamos los domingos”. ampliar foto
“SIGO EN ACTIVO PORQUE NO ME PUEDO JUBILAR”.  Carlos del Rincón (66 años) lleva más de medio siglo en el negocio de los muebles. Con 12 años mullía colchones en la tienda de sus padres. Regenta un local de Carabanchel con productos de diseño desde hace 35 años. Trabaja con su hija, su yerno y cinco empleados. Asegura que sus ventas han caído el 50% desde que empezó la crisis. “No estoy en situación de cierre, pero sí me quejo de que el sector va cada vez peor. Los sábados no abrimos porque no viene gente. Tampoco abriríamos los domingos”.

La media es controvertida y ha generado un amplio debate que podría resumirse en dos posturas. El comercio de proximidad, las tiendas de barrio de toda la vida, creen que el pez grande se comerá al pequeño. Las grandes superficies y los representantes de los centros comerciales consideran que es una oportunidad para todos. Es la historia de una tarta, la tarta de los beneficios. Para unos, no habrá más ventas, se las quedarán los grandes, porque el cliente que compre un pantalón un domingo en un centro comercial dejará de ir el lunes a adquirirlo en una tienda pequeña. Para otros, la tarta tiene opciones de crecer. Defienden que ampliará el consumo y creará empleo.

Lo que dice la futura ley

La Comunidad de Madrid acaba de aprobar el borrador de la Ley de Dinamización del Comercio Minorista, sometida a debate desde el pasado 15 de diciembre.

El artículo 6 (Libertad de apertura comercial en días festivos) señala: Cada comerciante determinará con plena libertad y sin limitación legal alguna, en todo el territorio de la Comunidad de Madrid, los festivos de apertura en los que desarrollará su actividad comercial.

La normativa actual contempla la apertura de 22 domingos y festivos anuales en Madrid (la región más permisiva frente a una media de ocho días en el resto de comunidades autónomas). Las llamadas zonas de gran afluencia turística se puede abrir todos los días del año. Hay 82 en la región.

 

Miguel Ángel Galán (51) junta las dos manos y hace un círculo. “Esta es la tarta, y no hay más para repartir”. Es un hombre de verbo vehemente. Recorre con las manos el estante de su tienda Base: Congara en Vallecas. En rebajas ofrece dos pares de zapatillas al precio de uno. Tiene otros dos negocios y cerró un tercero en un centro comercial. Despidió a siete de sus 21 empleados. Recuerda cuando se vendían chándales de Conchita Martínez o Arancha Sánchez Vicario “a 30.000 pesetas”. “Hoy eso sería impensable, si acaso el del Real Madrid…”. Su negocio también es familiar. Él y sus dos hermanas lo heredaron de sus padres. Con 18 años dio un giro a la tienda de bolsos y marroquinería de su padre, comerciante desde 1956. “No voy a vender más, si abro el domingo voy a tener más gastos para facturar lo mismo”. Asegura que le salva la clientela fija: equipos de fútbol y colectivos que hacen encargos especiales. Ahora tiene más margen de negocio (gana el 40% por prenda en lugar del 30%) pero vende "la mitad".

En Madrid hay entre 70.000 y 75.000 comercios, según distintas estimaciones. Es el segundo sector económico de la región, con el 20% de las empresas. En 2010, las ventas cayeron un 7,1%. Es algo menos que la media nacional de 7,1 (que refleja mejor supervivencia de las grandes cadenas que de las pequeñas empresas). Madrid tiene un mejor dato que Cataluña (-8,8%) o Comunidad Valenciana (-7,9%) pero peor que País Vasco (-4,6%) o Andalucía (-6,9%), según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE). El empleo madrileño ha caído menos que la media nacional en este sector (-0,6 frente a -0,8). Y en eso está mejor que Andalucía (-2,6%) pero peor que Cataluña (-0,5%). La Comunidad de Madrid defiende que la liberalización de horarios es la que ha permitido superar los datos nacionales y cree que ampliarlos totalmente será bueno para la recuperación del empleo, donde se barajan cifras diametralmente opuestas sin colchón oficial. La Consejería de Economía y Hacienda estima que se crearán 20.500 empleos. “Es una medida de lucha contra el desempleo, esa es nuestra convicción”, señala la viceconsejera, Eva Piera, que cree que la tarta crecerá con la llegada de más turistas atraídos por una mayor oferta comercial. La patronal del pequeño comercio, Cecoma (Confederación de Empresarios de Comercio Minorista, Autónomos y Servicios de la Comunidad de Madrid, que representan al 90% del sector, según sus datos) le replica que se perderán 20.000 empleos. “Por cada trabajo que se cree en una gran superficie se perderán cuatro en los pequeños”, señala su presidente, Salvador Santos Campano. Más del 90% del sector comercial lo forman microempresas con menos de nueve trabajadores, según datos del Ministerio de Industria. En Cecoma calculan que la mitad de su asociados son negocios familiares con esas características, como las tiendas de deportes de Galán, que espera ser el último de la saga. “A mis hijas no les interesa ni lo espero, esto se acaba conmigo. No quiero que sufra lo que yo”.

Miguel Ángel Galán se implicó en el negocio familiar a los 18 años y dio un giro al comercio de marroquinería de sus padres en Vallecas. La convirtió en tienda de deportes inspirado por su juventud de atleta. El futuro del pequeño comercio, dice, está en la especialización. ampliar foto
“NO VENDERÉ MÁS LOS DOMINGOS, SOLO TENDRÉ MÁS GASTO”.  Miguel Ángel Galán se implicó en el negocio familiar a los 18 años y dio un giro al comercio de marroquinería de sus padres en Vallecas. La convirtió en tienda de deportes inspirado por su juventud de atleta. El futuro del pequeño comercio, dice, está en la especialización.

El hombre, grande como un armario, aún recuerda como se tapó con una manta y se hartó de llorar el día que se dio cuenta de que su tienda del Palacio de Deportes —“era una pasada, con 500 metros cuadrados”— estaba abocada al fracaso. La abrió en un centro comercial 2007 y la cerró en 2008. Pagaba 15.000 euros de alquiler. El comerciante vio claro que había que estar en los centros comerciales porque cada vez que uno abría un domingo, recuerda, le bajaban las ventas del sábado “aunque fuera principio de mes”. La patronal del pequeño comercio denuncia que los centros comerciales, con los nuevos horarios, subirán los alquileres. Desde el otro lado lo rechazan. “No se pretende que una actividad se vuelva antieconómica, yo quiero tener en mis locales a gente que venda muchísimo”, replica Javier García Renedo, presidente de la Asociación Española de Centros Comerciales, con un centenar en Madrid. García-Renedo achaca la resistencia a la nueva norma a lo que llama "efecto farmacia". “Hay grupos de interés que quieren un horario de oficina, de lunes a viernes”. La otra gran patronal, ANGED (Asociación de Grandes Empresas de Distribución), también respalda la ampliación horaria. “Parte de la sociedad necesita comprar domingos y festivos, y queremos favorecer esa demanda”, sostiene Javier Millán- Astray, director general de ANGED, que incluye a El Corte Inglés, Ikea o Fnac, entre otros. “Esto es para el que quiera aprovechar las oportunidades, esa es la competencia”, concluye.

Opiniones variadas

En Madrid funcionan entre 70.000 y 75.000 comercios, según estimaciones de la Comunidad de Madrid y datos de la confederación de minoristas Cecoma, que representa al 90% del sector.

“No conozco ninguna situación en la que no se tome una medida porque vaya a perjudicar a los competidores”, señala Javier Millán-Astray, director general de ANGED, la patronal que representa a grandes superficies como Fnac. “Sería como prohibir las pizzas a domicilio porque perjudican al pequeño restaurante”.

“Hay grupos de interés que quieren ejercer el efecto farmacia, un horario de oficina de lunes a viernes”, añade Javier García Renedo, presidente de la Asociación Española de Centros Comerciales, con 100 superficies en la región. “O hacemos algo o terminamos todos cerrando”.

Las asociaciones de consumidores están divididas. La OCU cree que beneficiará a los consumidores, con “más tiempo” y “más capacidad de elección”. FACUA considera que fomentara “el consumo compulsivo y puede abocar a más establecimientos al cierre”. La Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) ve en esta medida el fin del negocio de proximidad, la tienda de debajo de casa. “Se va a destruir el tipo de comercio que facilita el tejido social y la convivencia”, señala Francisco Cano, responsable de Consumo de la FRAVM. “La Administración no piensa en las personas mayores, que son las que más lo necesitan”.

Recogida de firmas

“Sobran horas para ir a comprar”, replica Santos Campano, de Cecoma. “¿Cómo lo hacen en el País Vasco, Cataluña o en Baleares?”. La confederación ha iniciado una recogida de firmas contra la ley. Su presidente descarta movilizaciones más duras si sale adelante. “No somos gente de protestas ni de huelgas”, aduce. Y apela a la comprensión de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, con el sector. “Confiamos en que nos atienda, ella nunca nos ha dejado”. Cecoma pidió una moratoria para adaptarse a la norma. Reclamaron 10 años el martes pasado, aunque ahora su presidente rebaja la cifra a dos, asegurando que fue un error de comunicación. “La ley llega en el peor momento para nosotros, tras tres años de crisis y con el consumo a la mitad”. Añade que antes hay que modificar otros acuerdos. Hay convenios del sector, como el de los muebles, que no permiten a los empleados trabajar los domingos.

La tienda de mobiliario de Carlos del Rincón (66 años) ni siquiera abre los sábados porque no llegan clientes. Son ocho trabajadores en el negocio, bautizado como Del Rincón y situado en Carabanchel. Entre ellas el propio Carlos, su hija y su yerno. “Sigo en activo porque no me puedo jubilar”, asegura el comerciante, que tiene voz de locutor de radio, y se dedica a esto desde que ayudaba de niño en la colchonería de sus padres. No abriría todos los días “en ningún caso”, dice apoyado en una de las mesas de su muestrario de productos elegantes dirigidos a un público medio alto. “Estoy muy preocupado porque no le veo final a la crisis. Nadie ayuda y estamos bajo mínimos”.

Dueños de la tienda Arca de Noe.
Dueños de la tienda Arca de Noe.

Algo más de 2000 comercios cerraron entre 2008 y 2009 en la Comunidad de Madrid, según los últimos datos disponibles del Ministerio de Industria. Entre ellos, los dos de Juan Antonio Lara, de 49 años. Regentaba con su hermana dos tiendas de moda en Vallecas. Heredaron del padre un negocio de la avenida de San Diego. Tenían siete empleados y dos tiendas, una en un centro comercial, que asegura que fue la que precipitó el cierre. “Vendíamos pero acumulábamos deudas, los bancos no estaban dispuestos a dar crédito”, explica. A su hermana le siguen parando las vecinas por la calle. “Y ahora, ¿dónde compramos?”, le preguntan. Al menos, dice, disponían de patrimonio para liquidar el negocio sin quedarse entrampados. Vendieron la tienda, transformada en un comercio de Todo a 100. Ahora gestiona una red social de información para vendedores de moda y organizan eventos. Lara lleva días destruyendo papeles en su viejo almacén con la trituradora. Entre los maniquíes y la mercancía hay una montaña de tiras de folios de las viejas cuentas del negocio, acumuladas desde 1974. La mira y traga saliva: “No hay nada más triste que perder un negocio familiar”.

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