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Barcelona tendrá un transporte público más caro y rebajas para el coche privado

Frente a la subida media del 7,8% del metro, FFCC y bus, baja un 5% el impuesto de circulación y se congelan las tarifas de aparcamiento

Tráfico en una calle de Barcelona
Tráfico en una calle de Barcelona

En 2012 el barcelonés se enfrentará a una subida media de un 7,8% del transporte público: metro, ferrocarriles y bus, y al encarecimiento de un 25% del Bicing,  y en cambio tendrá  unas rebajas de hasta un 5% de las tasas y los impuestos ligados al uso del vehículo privado. Ambas políticas las han decidido los gobiernos nacionalistas de los dos lados de la plaza de Sant Jaume. Si en la subida del transporte público la voz cantante la lleva la Generalitat, que tiene la mayoría en el seno de la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM), en el caso de las revisiones a la baja de las tasas y los impuestos municipales relacionados con el uso del vehículo privado la decisión es del alcalde, Xavier Trias, y de Alberto Fernández Díaz, presidente del grupo municipal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Barcelona, que ha condicionado el a los primeros presupuestos nacionalistas precisamente a esa política impositiva, entre otras cuestiones. Los residentes que no tengan multas no pagarán por aparcar en la calle, las tarifas de la la zona azul de aparcamiento fuera de Ciutat Vella y el Eixample se congelan, la tasa de la grúa bajará de 150,07 euros a 147 y el impuesto de circulación de turismos y motos bajará entre el 3% y el 7%.

El gobierno municipal de CiU se quedó solo intentando justificar el incremento  del transporte público por el encarecimiento del servicio de la red y la disminución de la aportación de la Administración central. Frente a él, una lluvia de críticas de todo el arco político: desde Unitat per Barcelona hasta el Partido Popular. Quien más quien menos recordaba que en el último pleno el alcalde contestó a una pregunta sobre la subida del transporte público y la situaba  "en poco más que el IPC". "La realidad no ha sido esa sino, que la T-10 -el título que utilizan el 73% de los viajeros en transporte público- sube un 12%. Lo nunca visto", considera la edil socialista Assumpta Escarp. Acostumbrada a las críticas del propio Trias frente las subidas del transporte público en épocas del tripartito municipal, Escarp ironizaba sobre la capacidad real de "liderazgo" del alcalde frente al Gobierno de Artur Mas.

Los calificativos se han agotado para describir la subida del transporte público. Alberto Fernández Díaz (PP) se refería al "tarjetazo", que perjudica al usuario habitual del transporte público. "Además de aprobar la subida de las tarifas, la Generalitat está paralizando la línea 9 del metro", argumenta el líder del PP.  Para ICV, es claramente "abusiva". "No se pueden cargar sobre el usuario los problemas estructurales de la financiación del transporte público", considera Ricard Gomà. que criticaba abiertamente que el "cambio" en el gobierno de la ciudad sea castigar con fuertes subidas el transporte público y rebajar las tasas del  privado. En opinión de Jordi Portabella (UxB), la subida es, además de excesiva, peligrosa para la salud, porque da por sentado que muchos ciudadanos optarán por el vehículo privado, con el consecuente efecto en la contaminación atmosférica.

Tanto la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) como la Plataforma por el Transporte Público (PTP) y la Síndica de Greuges de la ciudad consideran que el incremento de las tarifas es excesivo, desproporcionado, espectacular y abusivo. La FAVB se queja de que la Generalitat suba más las tarifas de quien usa el metro o el tren para ir a trabajar o a clase que las de  quien utiliza las autopistas, que suben un 5,4%. La síndica, Maria Assumpció Vilà, se pregunta qué pasará con las personas que no tienen ingresos o cobran la renta mínima de inserción (RMI): "Sencillamente, habrá personas que no podrán pagarlo".  

 

 

 

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