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El ‘pistolero de Olot’, culpable de cuatro asesinatos

El veredicto dice que Pere Puig no padece ninguna enfermedad mental

El jurado popular del caso del pistolero de Olot ha emitido su veredicto: Pere Puig es culpable de cuatro delitos de asesinato. Cuando cometió los crímenes, ahora hace un año, estaba en plenas facultades mentales. El jurado añade que, en contra de la tesis de la defensa, no se entregó a la policía, por lo que no se le puede aplicar una atenuante de colaboración a la hora de establecer la pena. Tras conocer el veredicto, el fiscal pidió 80 años de cárcel. La defensa rebajó la condena a 60 años, 15 por cada asesinato. El juez dictará sentencia conforme al veredicto.

El pistolero fue al bar La Cuina de l’Anna el 15 de diciembre de 2010 “con la intención de acabar con la vida” de Joan Tubert —jefe en la empresa donde trabajaba— y el hijo de este, dice el jurado. Les disparó cuando no podían defenderse. Lo mismo sucedió 15 minutos después en la sucursal de la CAM, donde asesinó a los empleados Anna Puyol y Rafael Turró.

El jurado no ha tenido en cuenta las afirmaciones de los psicólogos de la defensa, que alegaron que el pistolero sufre tres trastornos mentales que le llevaron a cometer los asesinatos. El jurado popular cree que Puig actuó “con premeditación” y eligió cabalmente a sus víctimas.

La segunda atenuante de la defensa tampoco prosperó. Argumentó que el pistolero, tras matar a los empleados de la CAM, se entregó a dos policías locales. Insistió en que Puig colaboró en la reconstrucción de los hechos. El jurado observa que el pistolero salió de la sucursal “con el arma cargada” y sin levantar los brazos en señal de entregarse. “Es el policía quien le coge el arma de las manos”, explica el veredicto. El jurado introduce una hipótesis que nadie había mencionado: Puig dejó el motor de su coche encendido porque tenía “voluntad de huir”.