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Andalucía contra su paisaje: los nuevos artistas que reinventan la geografía andaluza

Varios pintores se deshacen, en una serie de nuevas exposiciones, del encorsetamiento con el que el arte andaluz ha mirado a su tierra y su identidad

Arte Andalucía
'Riotinto', de Regina de Miguel, que se expone en la muestra 'Remedios' del C3A (Córdoba) y TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary.Regina de Miguel

En el imaginario andaluz heredado del siglo XIX perviven los cuadros de las dehesas y las marinas brillantes, las fotografías de familias pudientes que veranean de punta en blanco y de campesinos que miran a la cámara con recelo. En nuestro siglo, tenemos la continuación casi paródica de estas escenas: imágenes de la golden hour gaditana, de chiringuitos con música en directo, de selfis con vistas a la Alhambra y de cortijos remodelados que sirven de escenario para bodas. El paisaje andaluz es un invento enormemente rentable y, desde el Romanticismo, ha encontrado en el arte a un aliado estupendo. Los artistas dieron forma a una imagen muy poderosa, encontraron sus elementos más llamativos y exóticos e inventaron y empaquetaron ese lugar para el disfrute del turista y para orgullo del local. Cualquier museo europeo guarda imágenes creadas por sus viajeros, fundamentales en este invento costumbrista. En los Reales Museos de Bruselas, se ha abierto recientemente una sala dedicada a los dibujos de Constantin Meunier en la Sevilla decimonónica: son ágiles bocetos de cafés cantantes, gitanos, tabernas… Una colección que habla de Andalucía en su conjunto como un entorno virgen, primitivo, telúrico.

No es de extrañar que, desde hace tiempo, haya artistas andaluces que trabajen contra este imaginario. La destrucción de los entornos naturales, la turistificación y el blanqueamiento de las condiciones laborales del campo andaluz provoca una serie de respuestas críticas que no son nuevas, pero que cada vez reciben mayor atención en el arte contemporáneo. El ejemplo perfecto está en un número creciente de obras sobre la cuenca minera de Riotinto, en Huelva, quizá uno de los espacios más extraños de la geografía europea y también uno de los más frágiles. En la sede del C3A de Córdoba, la artista malagueña Regina de Miguel (1977) expone Nekya, una película río, una obra entre el archivo documental, el ensayo científico y las interpretaciones míticas.

Una imagen de 'Nekya. Una película río', de la artista Regina de Miguel.
Una imagen de 'Nekya. Una película río', de la artista Regina de Miguel.Regina de Miguel

De Miguel lleva años entrelazando la investigación científica y la creación artística en una amplia producción que abarca la pintura, el videoensayo, la instalación y la performance. En Nekya toma como punto de partida los estudios sobre los organismos extremófilos de Riotinto, aquellos seres vivos que sobreviven allá donde la vida parece imposible, para trazar un paralelismo con las durísimas condiciones de vida en las minas. Riotinto es un antipaisaje que los astrobiólogos investigan por sus similitudes a Marte, un entorno maltratado, horadado, pero que sirve para plantear desde un punto de vista honesto otra relación con el entorno.

La historia de estas minas se aleja considerablemente de las idílicas representaciones de la vida en Andalucía. La revolución industrial transformó totalmente el lugar con la llegada de inversores ingleses, que aprovecharon la maltrecha situación de la Hacienda española para extraer recursos a conciencia y sin límite. Las pésimas condiciones laborales y la perenne nube negra que resultaron de la combustión de los minerales se tradujeron en una altísima mortandad y en huelgas reprimidas con gran violencia, como la del año de los tiros de 1888. La Rio Tinto Company, que sigue operando hoy en muchos lugares del mundo, ocultó los más de 150 cadáveres de obreros asesinados, con el silencio del Gobierno de entonces.

La película de Regina de Miguel teje con habilidad esta historia con la represión que sufrió el pueblo minero durante la Guerra Civil. Las fosas comunes y la identificación de cadáveres de mineros a partir de los restos de materiales tóxicos presentes aún en sus huesos forman una clave simbólica que trenza la historia biológica, la económica y la emocional de este espacio. La geología se reivindica como una categoría más de la vida y, con sutileza, se nos explica que el paisaje tiene una política bien disimulada que la película propone desvelar y revertir, sin abandonar la hondura de la tradición entendida en su forma más propositiva y menos nostálgica —el cante de Carmen Yruela que acompaña gran parte de la película ilumina una propuesta que termina alejándose de lo apocalíptico—.

'Exornos de Tablada' (2023), de Celia Macías.
'Exornos de Tablada' (2023), de Celia Macías.

En el entorno de estas minas se lleva también a cabo el proyecto INTRA: Preguntas a la tierra y su género, coordinado por Manuel Prados, con el apoyo del ICAS de Sevilla y de la Fundación Carasso. El proyecto, ha presentado la obra de cuatro artistas reconocidas (María Molina, Rosell Meseguer, María García y Elena Lavellés), en cuyas obras es fundamental el trabajo geológico. En la fase actual del proyecto, entre el activismo ecologista, el feminismo y la creación artística, estas artistas están tutorizando a un grupo de dieciséis personas que investigarán de forma creativa sobre el paisaje minero y las consecuencias de la reactivación de las minas en todo el mundo, potenciadas por la “transición energética” y el desarrollo tecnológico. Las obras que resulten de este proceso serán expuestas en la sala Atín Aya de Sevilla en marzo de 2024.

Obras expuestas en la exposición ASTER, en el Colegio de Aparejadores de Sevilla, dan buena fe de lo fértil que resultan este tipo de investigaciones: la obra colectiva El aullido inaudible, por ejemplo, consiste en una alfombra que, al ser pisada por los visitantes, reacciona “quejándose”. En diferentes lugares de Andalucía aparecen intereses similares entre los artistas más jóvenes: la obra Iceberg Negro, de Guillermo Rodríguez y Lucía Cañal que se expone actualmente en el espacio Iniciarte de Córdoba investiga la relación entre espacio natural y espacio digital o ficticio. Los intereses visuales de estos artistas no se alejan del todo de un paisajismo heredado de artistas como Carmen Laffón.

Daniel Bilbao. 'Laguna del sapo' (2023), de Daniel Bilbao, en la Casa de la Provincia (Sevilla).
Daniel Bilbao. 'Laguna del sapo' (2023), de Daniel Bilbao, en la Casa de la Provincia (Sevilla).

Otro acercamiento colectivo a estas nuevas formas de interpretar el paisaje, más diverso en sus aportaciones, puede encontrarse en la recién inaugurada exposición Reflejos de Doñana en Sevilla, en la Casa de la Provincia de la capital andaluza. Aquí se ha optado por un entorno metropolitano para pensar en Doñana más allá de sus fronteras oficiales. El resultado es brillante, a pesar de la irregularidad de los 52 presentados. La porosidad de concepciones sobre qué puede considerarse “naturaleza” termina anulando el concepto mismo de paisaje, aunque en muchas de las obras la contemplación y la belleza se reivindiquen como formas de resistir en entornos casi apocalípticos.

Este nuevo paisajismo, si entendemos el término de forma amplia, parece estar en condiciones de deshacerse del encorsetamiento habitual con el que el arte andaluz ha mirado a su tierra. La familiaridad con la que los artistas jóvenes trabajan con las herramientas tecnológicas, las perspectivas ecológicas y de género —que estaban ya presentes en el arte de décadas anteriores, pero quizá sin tanta interacción entre ambas— y la extensión del trabajo colectivo e interdisciplinar permiten pensar en un futuro en el que la representación idealizada es sustituida por una imaginación desbordante que no está conforme en un paisaje que finge normalidad ante el desastre ecológico.

‘Nekya, una película río’. Regina de Miguel. TBA21. C3A. Córdoba. Hasta el 31 de marzo de 2024.

‘Reflejos de Doñana en Sevilla’. Casa de la Provincia. Sevilla. Hasta el 3 de diciembre.

‘Iceberg Negro’. Guillermo Rodríguez y Lucía Cañal. Iniciarte. Córdoba. Hasta el 26 de noviembre.

‘Indexar el paisaje’. Fundación Cerezales. Cerezales del Condado (León). Hasta el 19 de noviembre.

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